Xi Jinping, un Mao 2.0 para el nuevo Gran Salto Adelante de China

Xi Jinping, un Mao 2.0 para el nuevo Gran Salto Adelante de China

La hoja de ruta del Partido Comunista para los próximos 15 años le consagra como único "timonel" del país, tras lograr un poder interno omnímodo a base de purgas políticas

En la cristalera de una de las librerías de Wangfujing, una calle comercial a pocos metros de la Plaza de Tiananmen, sólo se exponen biografías de Xi Jinping. Dentro, las estanterías están llenas de otros manuscritos acerca del "socialismo con características chinas" que engloba el pensamiento del presidente de la segunda potencia mundial. Exactamente, el libro se llama 'Xi Jinping: La Gobernación y Administración de China', se divide en dos tomos y se han impreso más de 700 millones de ejemplares en nueve idiomas.

Chen Li, un veterano librero de Pekín, dice que ese libro es el más vendido. "Xi Jinping es un hombre inteligente que ha logrado que China sea uno de los países más poderosos y seguros del mundo", comenta. La conversación la interrumpe un profesor llamado Lao Wei: cree que Xi es el líder que ha demostrado, gracias a su eficaz gestión económica y a sus medidas para erradicar la pobreza, que tiene que ser el gran referente político global tras la pandemia. Pero si uno pregunta a Badiucao, caricaturista y disidente chino, dirá que Xi es un opresor. Para Alice Su, analista del periódico Los Angeles Times, Xi es un nacionalista étnico con una visión de renacimiento chino que se basa en alusiones a imperios pasados.

"El presidente chino se ve a sí mismo como un salvador, ungido para llevar al país a una nueva era de grandeza impulsada por la creciente prosperidad y devoción política. Si su visión coincide con la realidad, esa es otra cuestión", escribe Alice. "La historia reciente de Xi Jinping es la de un hombre que se ha ido apoderando de las organizaciones internacionales ocupando el vacío de poder que ha dejado estos años Estados Unidos con Donald Trump al frente. Hasta ha metido a China, un país que detiene a los críticos y donde los uigures acaban en campos de reeducación, en los asientos de la ONU que supervisan las cuestiones sobre los derechos humanos", dice un diplomático europeo asentado en Pekín.

Hay opiniones para todos los gustos, pero lo cierto es que, desde la época de Mao Zedong, nadie había aglutinado tanto poder en China como Xi Jinping (67 años). "Bajo el pretexto de la lucha contra la corrupción, ha purgado a todos los líderes que podrían presentarse en algún momento como sus rivales para competir por el trono del partido", cuenta un ex embajador latinoamericano que vivió de cerca el ascenso del presidente chino. Se refiere a la demostración de contundencia que empleó Xi Jinping al inicio de su mandato en 2012, con las purgas políticas por corrupción que se llevaron por delante a más de un millón de funcionarios de todos los niveles. "Eso ha hecho que todo el poder se concentre en su figura, pero también se ha buscado muchos enemigos que permanecen en silencio esperando su momento", prosigue.

Hace dos semanas, el presidente y los miembros del Comité Central, el órgano de toma de decisiones más grande del PCCh, se reunieron para redactar el XIV Plan Quinquenal, que marcará el rumbo de la economía de la segunda potencia mundial hasta 2025. Aunque la novedad en la reunión económica más importante del año fue que también se trazó la ruta del desarrollo para los próximos 15 años.

Entonces, en 2035, China alcanzará el "socialismo moderno". Y al frente de todo el proceso estará Xi Jinping, que ya eliminó hace dos años los límites de su mandato, y que extenderá su poder absoluto hasta convertirse en un presidente vitalicio. Xi, según el resumen oficial del cónclave redactado por la agencia pública de noticias, es el "navegante y timonel principal" que impulsará al país asiático en su nuevo Gran Salto Adelante.

El pasado domingo, China dio un gran paso en su expansión al ponerse al frente del mayor tratado de libre comercio del mundo, firmado por 15 países de la región Asia-Pacífico. Mientras, los medios de propaganda del PCCh seguían sacando partido a la resaca de las elecciones presidenciales de su gran rival para dominar el tablero global, Estados Unidos, con análisis en los que criticaban lo que consideran el "decadente" sistema democrático estadounidense.

¿UN MUNDO DOMINADO POR CHINA?
¿Es posible un mundo dominado por la China de Xi Jinping? "El Gobierno chino intentará crear un nuevo orden global en el que tomen las decisiones y dicten las reglas. Se pueden ver elementos de la vieja política exterior imperial en el comportamiento de la China moderna en el escenario mundial. Pekín tiende a reaccionar con enojo cuando otros países, especialmente los más pequeños, o países considerados potencias menores, no acatan las demandas o deseos de China", analiza para este periódico el escritor estadounidense Michael Schuman, que publicó en verano su último libro, 'Superpotencia interrumpida', en el que revisa el pasado de China para comprender el presente y el futuro del gigante asiático.

Schuman dice que Pekín intenta dictar los términos cada vez que se involucra en disputas. Primero, lleva años tirando de diplomacia de chequera para comprar el favor de países pequeños a cambio de grandes inversiones y regalos como aviones, barcos o aeropuertos. Aunque durante el mandato de Xi Jinping, el país asiático no ha hecho precisamente amigos. La guerra comercial con Estados Unidos ha llenado cientos de páginas de periódicos en todo el mundo. Este año, el PCCh ha aprobado una ley de seguridad que está tumbando la autonomía de la que gozaba Hong Kong. China es un país cada vez más militarizado que tiene en su diana a Taiwan y el ruido de una posible invasión a la isla suena con fuerza cada poco tiempo.

La expansión por el Mar del Sur de China cabrea a sus socios del Sudeste Asiático. Y en el Mar de China Oriental se ha enzarzado con Japón por el dominio de unas islas. Sin olvidar la pelea con palos y piedras que tuvieron soldados chinos e indios en la frontera que comparten en el Himalaya, en lo que fue el primer enfrentamiento con víctimas mortales entre ambos países en los últimos 45 años.

HIJO DE LA ÉLITE POLÍTICA
Retrocedamos unos años atrás, concretamente a 1992, cuando el Washington Post logró entrevistar a un Xi de 39 años que era el secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh) en Fuzhou, capital de la provincia de Fujian. "Xi forma parte de un pequeño grupo de hijos de los principales líderes del país y se espera que alcance una mayor prominencia política", así le presentaba un artículo en el que Xi hablaba de lo necesaria que era la cooperación exterior y la reforma económica para mantener el sistema socialista del entonces líder Deng Xiaoping.

Xi era un "príncipe rojo", hijo de la élite política purgada durante la Revolución Cultural de Mao Zedong en 1966, pero que fue readmitida una década después. Un tipo duro que había trabajado como jornalero y vivido dentro de una cueva. Las hazañas exageradas por el régimen para enaltecer el culto al líder se pueden recorrer en los muros y teatros de Yan'an, la ciudad al norte de China donde Xi fue enviado en su juventud para aprender el oficio de campesino durante las campañas de reeducación de Mao.

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