Xavier Bertrand, la némesis de Macron

Xavier Bertrand, la némesis de Macron

Quiere llegar al Elíseo y, para ello, debe interferir en el duelo Le Pen-Macron que anticipan los sondeos

Xavier Bertrand tiene una ambición, ser el próximo presidente de Francia. Y una hoja de ruta que pasaba por ser reelegido presidente de la región Altos de Francia. Cosa hecha. Los siguientes peldaños van a ser difíciles porque los dos favoritos, Marine Le Pen y Emmanuel Macron, van por delante en los sondeos y son dos bestias de la política. Ambos se implicaron personalmente en la pelea regional para librarse de él. Y se dejaron las plumas.

Macron y Bertrand se detestan pero tienen puntos en común. Ambos abandonaron el partido que les llevó al campo de altura desde el que se asalta la cumbre del Elíseo. El actual inquilino cuando dejó su puesto de ministro del socialista François Hollande. Bertrand, gaullista desde los 16 años, en 2017 cuando Los Republicanos (LR) eligieron a Laurent Wauquiez (reelegido ayer en Auvernia), más a la derecha que él, como jefe de partido.

También leen los sondeos de la misma manera: El suelo electoral de Le Pen es tan alto (26%) que todo indica que pasará a segunda vuelta. Ergo, sólo hay sitio para otro. De momento, el actual jefe del Estado lleva ventaja (25%) pero Bertrand ha recortado dos puntos (16%) en el único sondeo presidencial hecho tras la primera vuelta de las regionales (Harris para Challenges).

El resto, muy lejos en la carrera: el insumiso Jean Luc Mélenchon (10%), el ecologista Yannick Jadot (7%) y la socialista Anne Hidalgo (6%), que, ojo al dato, fue reelegida hace un año alcaldesa de París.

Para neutralizar a Bertrand, Macron metió cinco ministros en la lista de su partido en la región. Y, aunque oficialmente él no hizo campaña, se dejó caer por la Picardía so pretexto de una etapa dedicada a la promoción de la lectura. El presidente nació en la región (Amiens) y vota en Le Touquet

MACRON ES UN CALCULADOR FRÍO"
Macron no aspiraba a ganar en Altos de Francia que se extiende desde el norte de París hasta la frontera belga, con capital en Lille, y donde viven casi seis millones de habitantes. El presidente esperaba que Bertrand, apurado, le necesitara para superar a la extrema derecha. Pero la lista presidencial no llegó al 10% en la primera vuelta y fue eliminada. Eso sí que es un zasca en toda regla. Aunque, como buenos perdedores, llamaron a votar por él.
Bertrand denunció la fallida maniobra presidencial con su verbo contundente. "Macron es un calculador frío y un destructor. Sabe perfectamente el rechazo que suscita. Piensa que su única oportunidad de ganar es tener enfrente a Marine Le Pen. Por eso quiere romper a la derecha. Instituyendo a Le Pen como única opositora hace realidad las condiciones objetivas de la victoria de extrema derecha. Es un peligro mortal", declaró a 'Le Figaro'

El presidente no desciende al barro. Su entorno, en cambio, no se corta: " Hay una cosa rara en Bertrand. Es el único tipo de Francia que se presenta a las regionales para no quedarse en la región".

El aspirante hace un balance sangriento de la gestión presidencial: "No dió ninguna importancia a la cuestión de la seguridad que es la primera de las libertades. No se preocupó nunca ni de los cuadros ni de las clases medias ni de las categorías populares. No ha hecho otra cosa que acentuar las fracturas de la sociedad francesa. No ha parado de dividir a los franceses hasta conducir a la explosión de los chalecos amarillos, que es un último aviso social. Le rompieron su quinquenio. Ahí se acabó. Es como un ajedrecista que hace una apertura brillante y luego no sabe cómo acabar su partida".

Frente a ese retrato de un presidente tecnócrata y marrullero, sin anclaje social ni ideológico, Bertrand subraya lo que aprendió de Jacques Chirac y de Nicolas Sarkozy: "La victoria sonríe al valor y a las convicciones; el cálculo es siempre perdedor".

De Chirac fue ministro de Sanidad. De Sarko, portavoz de su campaña presidencial y ministro de Trabajo. Iniciado en 1995 en la logia Hijos de Isis del Gran Oriente de Francia, durante sus años de ministro se abstuvo de participar en las tenidas masónicas y en 2012 dimitió de su logia, publicó L'Express.

Seguramente esa militancia discreta reforzó sus convicciones frente a la extrema derecha: "Nos hemos soltado de las mandíbulas del Frente Nacional hasta romperlas" dijo en la noche electoral de la primera vuelta. Fue el primer líder en hablar. Lo hizo con brevedad y con la tensión de la adrenalina liberada.

Si al alter ego de Macron lo sacó del ring, al candidato de la extrema derecha le dio una paliza: Sebastian Chenu se quedó en un 24% donde Marine Le Pen en persona logró un 41% en 2015. "El Frente Nacional ha reculado porque hemos demostrado por el trabajo, la coherencia y el compromiso que la política no está muerta, que tiene todavía sentido, el de servir para hacer la vida mejor", declaró. Nótese que Bertrand dice siempre Frente Nacional, aunque el partido cambió de nombre a Reunión Nacional.

VICTORIA EN LAS URNAS
Bertrand sacó pecho de su 41% en las urnas, frente al 25% de hace cinco años. Por mucho que la abstención (67% en Altos de Francia) favoreciera a los salientes, hay que dar crédito a quien ha gobernado los últimos seis años. En 2015, Bertrand acabó ganando porque la izquierda, antaño hegemónica en la zona, se retiró pagando el precio de no estar representada en el parlamento regional. En esta ocasión no lo han hecho. Nadie se lo ha pedido. El 19% de la única lista unitaria de toda la izquierda en toda Francia no era necesario para asegurar la derrota de la extrema derecha.

Este verano, no cogerá vacaciones. Recorrerá toda Francia. Ha tomado la delantera y quiere acelerar. Justo lo opuesto a su principal rival en la derecha, Wauquiez, que quiere dejar pasar el verano, reflexionando antes de lanzarse a la carrera electoral. Ni él, pese a su rotundo triunfo en Auvernia ni Valérie Pécresse, relegada en la región parisina, han mejorado en intención de voto presidencial tras las regionales. El sondeo de Harris sitúa a ambos con un 10% de intención de voto.

En realidad, Bertrand quiere evitar el trance de unas primarias que en 2017 desgarraron a la derecha y fueron una escabechina de candidatos (Sarkozy, Alain Juppé). El problema es que los estatutos del LR las prescriben... a no ser que sólo haya un candidato natural cuya relevancia haga renunciar al resto. Difícil.

Hay un cuarto aspirante, calentando en la banda: Michel Barnier que, aprovecha la promoción del libro de memorias sobre la negociación del Brexit para tomar la temperatura del agua antes de echarse al río. De momento, hoy Bertrand es el mejor colocado.

Xavier Bertrand tiene 56 años, es hijo de dos empleados de banca, se licenció en derecho público en la Universidad de Reims y va por el tercer matrimonio de los que ha tenido cuatro hijos.

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