Vuelve la protesta a la calle tras la inhabilitación de Torra

Vuelve la protesta a la calle tras la inhabilitación de Torra

09:45 - Torra se salta el protocolo anti-Covid-19 establecido y se da un baño de masas al abandonar la Generalitat

La respuesta en la calle a la inhabilitación del president Quim Torra , ratificada por el Tribunal Supremo, corrió ayer a cargo de las entidades soberanistas, como la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Associació de Municipis per la Independència (AMI), además de los Comitès de Defensa de la República (CDR). De Tsunami Democràtic poco se sabe. Desapareció hace tiempo, tras la poco exitosa protesta en el Camp Nou de diciembre del año pasado. Así que fueron las entidades las encargadas de convocar al independentismo ante los ayuntamientos de las principales de ciudades catalanas, mientras que los CDR se ocuparon de agitar el movimiento.

Las calles de Barcelona, Girona, Tarragona y Lleida revivieron las jornadas de movilización del pasado octubre, pero los disturbios no fueron ni mucho menos de la misma intensidad.En Barcelona, la protesta convocada por los CDR acabó con cinco personas detenidas.

En la plaza Sant Jaume de Barcelona, la concentración en apoyo del president inhabilitado fue tranquila, aunque no estuvo exenta de polémica. Quim Torra abandonó el Palau de la Generalitat ya como expresident y se dio un baño de masas, mezclándose entre centenares de manifestantes, que se habían congregado frente a la sede del Govern de la Generalitat para brindarle su apoyo.

El expresident bajó a la plaza, junto a los miembros del Govern, exhibió la pancarta a favor de los presos del 1-O por la cual fue condenado. Los manifestantes intentaron mantener la distancia de seguridad, pero Torra se saltó el protocolo establecido por las entidades soberanistas, ANC y Òmnium, para prevenir la Covid-19 y se adentró entre la multitud, entre los gritos de “president, president” de los manifestantes.

Cinco detenidos
Los CDR arrojan cabezas de cerdo ante los Mossos y la fachada de la Delegación del Gobierno

Hubo carreras de manifestantes que quisieron arropar al president en persona, lo que acabó provocando que una gran muchedumbre se arremolinara junto a él en la estrecha calle Jaume I, lo que obligó a sus escoltas a emplearse a fondo para separarlos.

Más controvertida fue la protesta de unos centenares de manifestantes, que recorrieron las calles de Barcelona, secundando la convocatoria de los CDR y que acabó con cinco personas detenidas. Primero, dieron un rodeo por la Delegación del Gobierno central, donde apenas se registraron incidentes, aparte de un discreto desplazamiento de vallas de protección y el lanzamiento de cabezas de cerdo a los Mossos d’Esquadra y algunos botes de humo. Desde allí, la protesta se desplazó hasta el Parlament de Catalunya.

Los manifestantes forzaron una de las puertas de acceso al parque de la Ciutadella, donde se ubica la Cámara catalana. Pero hubo discrepancias entre los desplazados allí, ya que algunos se negaron a intentar acceder al recinto. “Es una ratonera”, argumentaban, recordando la experiencia de concentraciones anteriores, en las que los Mossos se desplegaron alrededor de los manifestantes y acabaron con las movilizaciones en pocos minutos a base de lanzar balas de foam y propinar golpes de porra (fue el caso, por ejemplo, de la protesta del 1 de octubre del 2018).

Anoche, frente al Parlament, y durante unos cinco minutos, hubo nuevos lanzamientos de vallas y piedras aprovechando que el parque está en obras. Los Mossos no llegaron a intervenir, pero consiguieron intimidar a los alborotadores para que estos se dispersaran, no sin antes montar pequeñas barricadas a lo largo y ancho del parque.

Los manifestantes lanzan algunas vallas y piedras ante el Parlament, sin más consecuencias

Pasadas las diez de la noche, se registraron algunos incidentes más, protagonizados por una parte de los manifestantes, que en un primer momento se concentraron a unos metros de distancia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), la primera instancia judicial que inhabilitó a Torra, y a continuación prosiguieron la protesta hasta la plaza Urquinaona, escenario de los altercados más violentos que se registraron en octubre del año pasado tras la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del 1-O. En total, los Mossos detuvieron a seis personas durante la jornada, cinco por los incidentes y una porque tenía una orden previa de detención.

Fuera de Barcelona, hubo otras protestas. Las más numerosas en Girona, unas mil personas, convocadas por los CDR, se manifestaron ante la subdelegación del Gobierno, en la plaza 1-O, y luego se dirigieron a la la plaza del Vi; algunos participantes quemaron banderas de España. En Tarragona, se congregaron unas 600 personas, en la plaza de la Font. En Lleida, unas 300 personas expresaron su protesta ante la subdelegación del Gobierno; allí los convocantes colocaron unas 150 sillas para mantener la distancia entre los manifestantes y cumplir las medidas sanitarias para evitar contagios de coronavirus, mientras que el resto de los asistentes se quedó fuera de la zona acordonada.

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