Vladimir Trukhanovskii: “Para nuestro país el período soviético, junto con todo, es una época de desarrollo progresivo en muchos ámbitos”

Vladimir Trukhanovskii: “Para nuestro país el período soviético, junto con todo, es una época de desarrollo progresivo en muchos ámbitos”

Entrevista con el embajador de Rusia en Chile.

El embajador de Federación de Rusia en Chile, Vladimir Trukhanovskii, ha trabajado como diplomático desde 1975, cuando aún existía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Hoy, a 100 años de la Revolución Rusa que creó ese estado, Trukhanovskii comenta la visión que tienen en Rusia del periodo soviético y el legado de aquella época.

La revolución de 1917 cambió de manera radical al país en prácticamente todos sus ámbitos, ¿qué rescatan de la URSS?

-Para nuestro país el período soviético, junto con todo, es una época de desarrollo progresivo en muchos ámbitos. Hoy día podemos encontrar las repercusiones positivas de aquellos tiempos tanto en la esfera cotidiana como en otras materias. Lo que viene inmediatamente a la memoria son: el alfabetismo casi total (99,4 %), la educación gratuita y de muy alta calidad, la medicina y el sistema de salud para todo el pueblo. Sin olvidar las ciencias sofisticadas. Nuestros científicos son mundialmente reconocidos y muchas veces fueron condecorados con premios Nobel en física y química. Como parte de eso, destacan las tecnologías modernas nacionales, no sólo las militares sino las cotidianas. Es un hecho indiscutible que los ordenadores personalizados, satélites y algunas otras innovaciones existen gracias a los ingenieros soviéticos. A propósito, tan conocido para los chilenos el “Ilyushin”, el avión de extinción de fuego Il-76 también es un “producto” de la URSS. Por fin, quisiera mencionar el sistema de garantías sociales tales como pensiones y ayuda a los grupos menos protegidos: madres con recién nacidos, madres solteras, discapacitados, huérfanos. Todo eso es el legado de la URSS que cuidamos con mucho respeto y que hemos perfeccionado significativamente.

¿Qué crítica histórica hacen como administración al período soviético?

-De hecho, no es lo que suelen hacer las autoridades de nuestro país. En realidad, ellos en el transcurso de su trabajo no se enfocan en el pasado, sino en el presente y el futuro para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Claro que al mismo tiempo no se olvidan sobre la experiencia histórica. El legado de generaciones previas en Rusia es inmenso, ya que nuestro Estado tiene más de 1.000 años. Los conocimientos profundos sobre las épocas pasadas sirven para ponerlos en práctica y ayudan a desarrollar nuevas medidas para afianzar los éxitos en el futuro. Las críticas históricas, resúmenes sobre el pasado, eso, digamos, no es lo principal en la tarea de la administración.

La teoría de los bolcheviques planteaba el objetivo de construir un “hombre nuevo” y un “mundo nuevo”, ¿qué queda de eso en la sociedad rusa actual?

-Los conceptos de “hombre nuevo” y “mundo nuevo” antes que nada son categorías filosóficas, ideales que están relacionados con la ideología comunista. Las autoridades soviéticas estaban seguras de que no solo el sistema económico, político y social tenía que evolucionar, sino que el hombre debía adquirir nuevas características correspondientes al proceso de la transición al comunismo.

De verdad, me parece que las características cruciales de un “hombre nuevo” tienen mucho en común con valores fundamentales y humanistas y siguen existiendo en nuestra gente. Los ciudadanos rusos son patriotas, trabajadores, bien educados, compasivos en relación a sus vecinos, listos para ayudar uno a otro y servir a su Patria.

En lo que se refiere al “mundo nuevo” se presuponía, entre otras ideas, el afianzamiento de seguridad social de los ciudadanos. Como hemos mencionado antes, hoy día en nuestro país la gente tiene educación y salud gratuitas, derecho al largo descanso por maternidad, pensiones, lo que confirma que aprovechamos algunas ventajas que son, sin duda, en mayor parte, productos del sistema soviético.

¿Cómo ven ustedes que ha sido el proceso de transición desde la URSS?

-Como mencionó en una de sus entrevistas el presidente, Vladimir Putin, el colapso de la Unión Soviética “fue la catástrofe más terrible del siglo XX”. Aquí no solamente se trata de los intereses geopolíticos, sino de la vida de la gente común. Junto con el desplome del nivel de vida de los ciudadanos, en algunas regiones del espacio postsoviético se desencadenaron conflictos étnicos y sociales que llevaron al derramamiento de sangre.

Al mismo tiempo no hay mal que por bien no venga. La desintegración de la URSS dio lugar a las nuevas formas de integración, como la Comunidad de Estados Independientes, la Unión Económica Euroasiática, la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, etc., que aportan substancialmente al desarrollo de Rusia y sus vecinos y aliados. La cosa más importante es que a pesar de todos vaivenes, la gente de los ex-países soviéticos todavía está vinculada a nivel humano vía lazos intrafamiliares, idioma ruso y memoria sobre la Victoria común en la Gran Guerra Patria.

Tras 20 años de la caída de la URSS, Rusia hoy ha vuelto a tener un rol importante en el panorama internacional, ¿cómo ven ustedes esta renovada influencia rusa en la actualidad?

-Según nuestro concepto de Política Exterior, Rusia está a favor de la formación del sistema internacional equitativo y policéntrico que implica la existencia de varios centros del poder en el mundo. La Federación de Rusia, siendo un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, activo integrante de BRICS, APEC y otras instituciones internacionales, hace y seguirá haciendo todo lo posible para que el orden mundial unipolar e injusto jamás se estableciera. Rusia está situada en Europa y Asia, somos un estado multinacional y pluriconfesional. Estamos dispuestos a cooperar con todos los países, basándonos en los principios del derecho internacional e igualdad de oportunidades en la arena mundial. Por eso nuestra política exterior tiene el carácter consecuente y previsible.

Por último, ¿cómo ve que han evolucionado las relaciones con Chile?

-Desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas en 1990 nuestra cooperación se ha desarrollado muy significativamente. Ahora nuestro “bilateral” se caracteriza por la confianza mutua, colaboración fructífera y alto nivel del diálogo político. El comercio también es un eje importante en nuestras relaciones y estos días está en el auge. En 2014, celebrábamos el septuagésimo aniversario de las relaciones diplomáticas, espero que, festejando las siguientes efemérides, nuestro legado conjunto esté aún más impresionante.

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