Vladimir Putin busca el rearme frente a la OTAN

Vladimir Putin busca el rearme frente a la OTAN

17:31 - Moscú corta su interlocución diplomática con la Alianza, que prepara un nuevo plan para defenderse de un ataque ruso en varios frentes

Rusia y la OTAN llevaban meses sin hablarse, y finalmente han firmado los papeles del divorcio. Moscú anunció en octubre que a partir de esta semana rompía con la OTAN y ahora cree que lo que ha ocurrido desde entonces le da la razón.

Los ministros de defensa de la OTAN acordaron el pasado 22 un nuevo plan para defenderse de cualquier posible ataque ruso en varios frentes. Se reafirma el objetivo de la alianza de disuadir a Moscú a pesar de la creciente importancia de China en las prioridades defensivas. Moscú siempre ha visto a la OTAN como una plataforma para propiciar la presencia militar estadounidense en Europa, y los últimos movimientos no ayudan a alejarse de esa idea. Y todo ello a pesar de que en la última reunión ministerial de la OTAN en Bruselas se pasó más tiempo discutiendo sobre China que sobre Rusia.

El mes pasado Rusia decidió cerrar su misión diplomática en la sede de la OTAN y expulsar a la delegación de la alianza en Moscú después de que la Alianza Atlántica echase a ocho rusos acusados de espionaje.

Ayer el presidente ruso, Vladimir Putin, enfatizó la necesidad de fortalecer las defensas aéreas del país ante las actividades militares de la OTAN cerca de las fronteras de Rusia. "Ahora mismo, sin ir más lejos, un buque de guerra estadounidense ha entrado en el Mar Negro, y podemos verlo con los prismáticos o en la mira de nuestros sistemas de defensa", dijo en referencia al USS Mount Whitney, el buque insignia de la Sexta Flota de Estados Unidos, desplegado en la zona.

En realidad las relaciones Rusia-OTAN llevan tiempo suspendidas. Los representantes rusos y de la OTAN tenían ya un acceso muy limitado a los altos funcionarios del lado contrario. El nexo institucional se había roto de facto desde hace siete años a raíz de la crisis de Ucrania.

QUEDA EL TELÉFONO
Aunque la OTAN y Rusia ya no tienen representaciones diplomáticas entre sí, esto no significa que se hayan cortado todos los contactos. En Bruselas, Rusia mantiene su embajada en Bélgica, que atenderá a la OTAN. Y todos los países de la Alianza tienen embajadas en Moscú. "Nada impide la comunicación a nivel diplomático, si surgiera la necesidad", dice Dimitri Trenin, autor del libro 'Should we fear Russia?'.

Pero lo ocurrido estas semanas simboliza la profundización del enfrentamiento entre las dos principales estructuras militares de Europa. No equivale a una nueva crisis, es la manifestación de cómo están las cosas. Moscú ha llegado a la conclusión de que, en un entorno de confrontación cada vez más claro, no tiene mucho sentido seguir hablando. Sobre todo con Europa, a la que considera subalterna de los intereses militares norteamericanos por mucho que el secretario general de la OTAN sea siempre un europeo. Moscú ignorará a Jens Stoltenberg, pero el Comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa, norteamericano, tiene línea directa con el jefe del Estado Mayor General de Rusia. La relación pasa a ser formalmente bilateral: un 'teléfono rojo' en lugar de una mesa donde escuchar lo que dicen ambos lados del Atlántico.

En cuanto a seguridad, Rusia sabe que no se le ha perdido nada en Europa. Francia y Alemania eran los interlocutores en el Formato de Normandía para resolver el problema de Ucrania, y este foro lleva meses sin dar ni un solo resultado. Desaparecido del escenario el aislacionista Donald Trump, Moscú prefiere no perder tiempo y discutir con Estados Unidos.

EEUU y Rusia han estado siempre en desacuerdo, sobre todo, por la ampliación y por los sistemas de defensa antimisiles en Europa del Este. El Consejo OTAN-Rusia -un experimento de la era posterior a la Guerra Fría que nunca ofreció grandes resultados- era al menos un lugar para discutir las diferencias. Pero ahora "las relaciones entre la OTAN y el Kremlin se encuentran en el peor momento desde el final de la Guerra Fría", ha advertido el líder de la OTAN.

Durante un tiempo, Moscú se ha sentido ignorado y hasta liberado para crear problemas mientras Occidente se concentraba en el Pacífico, advertía hace unos días en 'Bloomberg' James G. Stavridis, comandante supremo aliado en Europa de la OTAN en la década de 2010. Pero al mismo tiempo Putin y Xi Jinping de China están intensificando la cooperación, con ejercicios navales conjuntos no solo en el norte del Pacífico sino también en el Atlántico y el Báltico.

En el frente europeo algunos analistas creen que hay mucho que hacer. Aumentar la vigilancia de la OTAN en el Ártico -cada vez más disputado- y hacer frente a las provocaciones rusas en el mar y en el aire alrededor de los mares Báltico y Negro. Seguir presionando a Rusia por sus injerencias de Georgia y Ucrania y continuar con el entrenamiento militar en estos países de cara a una eventual membresía. Y fortalecer la defensa cibernética para todos los países miembros. Pero todas esas tareas que darían sentido a la OTAN sólo servirán para alejar a Moscú de los puntos de encuentro.

Rusia es pesimista. O finge serlo. Asegura que no tiene información de que la OTAN vaya a establecer contacto con Moscú y que parece que la alianza no está dispuesta a tener ninguna interacción. Lo dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, después de la cumbre del G20 en Roma el domingo. "No tenemos información sobre lo que va a hacer la OTAN. Nos atenemos a los hechos y estos hechos sugieren que no desea ninguna interacción con nosotros", dijo Lavrov, respondiendo a una pregunta sobre si había surgido alguna señal de OTAN sobre la necesidad de entablar un diálogo con Moscú.

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