Viktor Orban recibe poderes para gobernar por decreto por tiempo indefinido

Viktor Orban recibe poderes para gobernar por decreto por tiempo indefinido

Pese a las advertencias del Parlamento Europeo, Orban ha utilizado la mayoría de su partido en la cámara alta para sacar adelante este lunes un proyecto de ley que incrementa su poder.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha aprovechado la crisis del coronavirus para liberarse del control parlamentario y poder gobernar indefinidamente por decreto. Pese a las advertencias del Parlamento Europeo, Orban ha utilizado la mayoría de su partido en la cámara alta para sacar adelante este lunes un proyecto de ley que incrementa su poder. A partir de ahora, el Gobierno podrá, por ejemplo, suspender leyes, bloquear la divulgación de informaciones "que puedan obstaculizar o imposibilitar la defensa frente a la pandemia, con penas de hasta ocho años de cárcel".

Tras el intento fallido de la semana pasada, cuando el proyecto de ley fue rechazado por no contar con el respaldo de dos tercios del hemiciclo, Orban sólo necesitaba en segunda vocación mayoría simple, lo que, a priori, tenía asegurada. Sin sorpresas, su propuesta ha contado con el apoyo de 137 diputados del partido gobernante, el Fidesz, y del de extrema derecha 'Nuestra Patria', mientras que otros 53 opositores votaron en contra.

La ley aprobada hoy permite la extensión "sine die" del estado de alarma decretado por el Gobierno el pasado 11 de marzo para hacer frente a la pandemia del coronavirus y que, según la Constitución sólo puede mantenerse durante dos semanas. En el supuesto de que Ejecutivo considere necesario extenderlo, debe contar la aprobación del Parlamento.

La norma prevé asimismo dos cambios en el código penal. Uno de ellos penalizará con hasta tres años de cárcel la violación de la cuarentena o el confinamiento, ocho años en caso de el incumplimiento entrañe graves consecuencias. El otro castigará con hasta tres años de cárcel si, en grandes actos públicos, alguien "tergiversa los hechos, atenta contra la verdad o siembra el pánico en la población". La pena pude subir a cinco años cuando alguien intente en la calle impedir las medidas de protección del Gobierno.

Orbán ha utilizado desde el inicio de la crisis un leguaje especialmente militarista, retórica que ha defendido para alimentar su nacionalismo. "Esto es una guerra, pero por suerte los húngaros somos todos soldados y podremos comportarnos como tales", ha sido su discurso.

La reforma se basa en el artículo de la Constitución que permite dar al Gobierno poderes extraordinarios en caso de "situación de peligro". Esta medida ha sido especialmente criticada por la oposición, ya que consideran que podría servir como un instrumento de censura y para silenciar las críticas.

La oposición, desde la extrema derecha hasta la izquierda, ha criticado que no haya limitación al tiempo que el Gobierno puede dirigir el país sin control parlamentario y ha pedido que ese periodo sea de 90 días. El Gobierno rechazó esa propuesta conjunta de la oposición, argumentando que no se sabe hasta cuándo durará la pandemia.

Varias ONG como Amnistía Internacional o el Comité Helsinki han denunciado que "el poder ilimitado no es un remedio" para el coronavirus y han pedido que se modifique el proyecto de ley y que el Estado de emergencia sólo pueda ser declarado por el Parlamento y "por periodos determinados".

Se espera que tanto el presidente del Parlamento húngaro como el de la República firmen hoy la enmienda, que podría entrar en vigor mañana.

En Hungría actualmente hay 447 casos confirmados de coronavirus y se han computado 15 fallecimientos.

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