Verdes y liberales elegirán al nuevo canciller tras la ajustada victoria del socialdemócrata Scholz

Verdes y liberales elegirán al nuevo canciller tras la ajustada victoria del socialdemócrata Scholz

El SPD ha obtenido un 25,7% frente al 24,1% del bloque conservador formado por la CDU/CSU. "La CDU debe pasar a la oposición", afirmó Scholz

El primer Ejecutivo de la era post Angela Merkel lo decidirán los partidos que han obtenido el tercer y cuarto puesto en las elecciones legislativas celebradas ayer en Alemania. Ninguno puede reclamar el derecho a formar gobierno, pero serán Los Verdes y los liberales del FDP los que elijan quién llegará a la Cancillería: o el Partido Socialdemócrata (SPD) con su ajustada victoria o el bloque conservador de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana bávara (CSU).

Los resultados de los comicios son muy ajustados, pero los socialdemócratas del SPD, que han encabezado las encuestas durante semanas, han obtenido un 25,7% de los apoyos frente al 24,1% de la CDU/CSU, el bloque conservador. Los Verdes, por su parte, alcanzan el 14,8% y los liberales del FDP obtienen el 11,5%.

"La CDU y la CSU no solo han sufrido fuertes pérdidas, sino que además han recibido del elector el mensaje de que deben pasar a la oposición", afirmó Scholz este lunes, antes de antes de entrar en la reunión del Partido Socialdemócrata (SPD) para analizar la situación.

Para el bloque conservador se trata del peor resultado de su historia, pero su candidato, Armin Laschet, lo achaca a la salida de Merkel. "La canciller Merkel no se ha presentado a la reelección y eso nos ha privado del bono de 16 excelentes años de Gobierno", dijo en la llamada "ronda de elefantes", el debate que todos los aspirantes celebran tras los primeros pronósticos.

A diferencia de Scholz, que ha contado con el apoyo cerrado del SPD gracias a la disciplina impuesta por sus copresidentes, Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken, Laschet ha tenido una campaña especialmente complicada. Ganó la Presidencia de la CDU en segunda ronda y por sólo 55 votos de ventaja respecto al más conservador y exponente de ala económica, Friedrich Merz. La nominación a la Cancillería del bloque conservador también tuvo que pelearla. Se impuso al líder de la CSU y ministro presidente bávaro, Markus Söder, por decisión de la CDU, con más fuerza en el bloque, pero con todas las encuestas en contra. Laschet fue desde el inicio un candidato que no despertaba pasiones ni entre los suyos. Aún carga con esa mochila. Pero a diferencia de Merz y de Söder, Laschet es un hombre que no tiene ego. Es trabajo en equipo, conciliador y a lo largo de su carrera se ha caracterizado por tender puentes.

Es lo que está dispuesto a hacer para asegurarse el Gobierno: "La coalición que quiero construir no estará basada en la aritmética, sino en la diversidad y en las ideas. Será una coalición en la que cada socio tendrá visibilidad, un Gobierno que asegure la fortaleza económica, impuse la digitalización y tenga entre sus prioridades la lucha contra el clima", afirmó.

Scholz promete lo mismo, pero es rehén de su partido, y el SPD actual tiene poco o nada que ver con el moderado ministro de Finanzas. Perdió las primarias para la Presidencia del partido contra Walter-Borjans y Saskia Esken por defender la gran coalición y no forma parte de la Ejecutiva. Sólo su ambición personal le hizo caer en la trampa que supone ser candidato de un partido que no sólo no controla sino que le fiscaliza.

Antes incluso de la celebración de elecciones, el influyente líder de las juventudes socialistas y actual vicepresidente amenazó con dimitir si se reeditaba la gran coalición y exigió que cualquier acuerdo deberá ser sometido a votación de las bases.

La situación ha cambiado. Punto arriba, décimas abajo, y descartada la gran coalición, el tango se bailará a tres. Tanto la CDU-CSU como el SPD deberán formar un tripartito que garantizará la mayoría parlamentaria con Los Verdes y el FDP. No hay más donde elegir. Die Linke (Izquierda), el partido con el que el SPD podría formar coalición con Los Verdes, ha obtenido un resultado más pobre de lo esperado. Su proyección es del 4,9%, no suma. Ni siquiera entrará en el Parlamento. Queda la populista Alternativa para Alemania (AfD) con un 10,4% de los votos, pero nadie pactará con esta formación.

Los Verdes, con el 14,8% de los votos y el FDP con el 11,5% son conscientes del poder en sus manos. "No hemos conseguido lo que nos habíamos propuesto, pero nuestra prioridad sigue siendo la misma. Sólo entraremos en un Gobierno que tenga la neutralidad energética como máxima propiedad", subrayó Annalena Baerbock, la gran perdedora de estas elecciones. En primavera, Los Verdes llegaron a liderar las encuestas, pero ni las grandes inundaciones ocurridas recientemente en el país ni las grandes las manifestaciones celebradas a favor del clima han podido amortiguar la cadena de errores que ha comedido.

Pero se venderá caro, como el FDP, Christian Lindner. Su primera lectura de los resultados ha sido para bajar los humos a los dos partidos mayoritarios. "Ninguno ha conseguido más del 25% de los votos, lo que significa que el 75% de los electores alemanes no les quieren como canciller", subrayó Lindner en la ronda de elefantes.

Y por si el SPD o la CDU-CSU no tuvieran claro quien pondrá las reglas de la negociación: "La primera reunión será entre el FDP y Los Verdes y cuando hayamos sondeado nuestros intereses hablaré con los demás", declaró Lindner. Baerbock asintió. La lógica pasa por sentar las bases del acuerdo e invitar después al SPD o la CDU-CSU.

La Carta Magna alemana no pone plazos a las negociaciones que ahora comienzan, pero podrían dilatarse meses. Ya hay, sin embargo, fecha para e inicio de la nueva legislatura. El consejo de diputados de mayor edad del Bundestag ha fijado el 26 de octubre para la constitución del Legislativo. Esa es la fecha tope para la primera sesión de los diputados electos, pues según la constitución el nuevo Parlamento debe formarse en los 30 días siguientes a las elecciones.

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