Uruguay se aleja del Mercosur y apuesta por China con "apuro y ansiedad" por cerrar un Tratado de Libre Comercio

Uruguay se aleja del Mercosur y apuesta por China con "apuro y ansiedad" por cerrar un Tratado de Libre Comercio

12:15 - Uruguay deja de acatar así la política histórica del bloque, que impide negociar acuerdos de libre comercio en forma individual con terceros países

Uruguay pasó de las amenazas a los hechos avanzando abiertamente en una asociación unilateral con China en Sudamérica, una decisión política y económica que desaira a la Argentina y amenaza con fracturar al Mercosur.

Los hechos se precipitaron en la noche del martes pasado en Montevideo, cuando el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, convocó a los principales partidos políticos a la sede del gobierno para explicarles la apuesta por Pekín.

El presidente acababa de recibir la confirmación de la embajada china del interés por acelerar un acuerdo con Uruguay: "Apreciamos altamente y acogemos la propuesta de la parte uruguaya de iniciar las negociaciones de un TLC entre los dos países".

"En el gobierno pretenden pisar el acelerador este semestre en el que Brasil ocupa la presidencia pro témpore del Mercosur, y antes de que ese país ingrese de lleno a una campaña electoral que podría derivar en un cambio de signo político, incluso con el posible retorno de Lula da Silva", señaló el periódico uruguayo "El Observador".

"Nosotros hoy tenemos determinada posición de Brasil. No sé si va cambiar. Sé que la que tenemos hoy nos sirve a los intereses uruguayos en el caso de avanzar bilateralmente con China. Si nos sirve ahora, aprovechemos", dijo Lacalle Pou a los representantes de los partidos políticos, entre ellos el ex presidente Julio María Sanguinetti.

Este año se consolidó el alejamiento de Uruguay del Mercosur, una unión aduanera que integra junto a Brasil, Argentina y Paraguay. Lacalle Pou inició en marzo un llamativo "rush" anunciando a sus homólogos, durante una reunión virtual para celebrar el trigésimo aniversario del bloque comercial, que el Mercosur no podía seguir siendo un "lastre" para su país, que debía abrirse al mundo y vender sus productos.

Así, Montevideo anunciaba que dejaría de acatar la política histórica del bloque, que impide negociar acuerdos de libre comercio en forma individual con terceros países.

"Flexibilización, distintas velocidades, veamos el nombre, pero Uruguay necesita avanzar. Vamos a proponer formalmente que se discuta el tema de la flexibilización. Uruguay necesita que técnica y políticamente el Mercosur tome una decisión al respecto. No hay tiempo para grandes diálogos y comisiones, es tiempo de actuar", insistió Lacalle Pou en marzo, antes de reclamar para su país "la libertad que necesita y merece".

El presidente argentino Alberto Fernández, anfitrión de aquella reunión, no calmó los ánimos, sino que optó por arrojar gasolina al fuego ya encendido: "Si nos hemos convertido en otra cosa, en una carga, lo lamento. La verdad es que no queremos ser una carga para nadie. Una carga es algo que hace que a uno lo tiren de un barco y lo más fácil es bajarse del barco si la carga pesa mucho. Terminemos con esas ideas cuando es tan importante la unidad. Si somos un lastre, tomen otro barco, pero no somos lastre de nadie".

Tras meses sin hablarse, Lacalle Pou visitó en agosto a Fernández en Buenos Aires. El gobierno argentino dio a entender que se llegó a un acuerdo para sostener la unidad del Mercosur, pero desde el uruguayo se dijo que se ratificó la posición de Montevideo.

Y eso es lo que sucedió esta semana. El presidente uruguayo confesó su "apuro" y "ansiedad" para concretar el acuerdo comercial.

Una de las primeras reacciones surgió en la misa noche del martes desde Argentina. Un ministro de Fernández, no identificado, fue citado por "La Nación": "Es un delirio, ¿Qué hace Uruguay negociando con China?".

Los uruguayos no lo consideran precisamente un delirio. "El Observador" destacó este miércoles que "Uruguay, una pequeña potencia exportadora, sin el resguardo de un gran mercado interno, al modo de Brasil o Argentina, debería integrarse sin complejos con cualquier economía del mundo, como han hecho Singapur, Chile o Nueva Zelanda".

Uruguay, cuya economía cayó un 5,9 por ciento en 2020, apunta a un modelo de país abierto e internacionalizado, pero Argentina sostiene que en medio de la pandemia ir en esa dirección dinamitaría las bases del Mercosur, que negocia desde hace más de 20 años unacuerdo con la Unión Europea (UE) que viene siendo dinamitado por el lobby agrícola en Francia.

El ex presidente Sanguinetti avanzó, en declaraciones a Radio Rivadavia, en las razones del país que presidió dos veces. "Este es un inicio, una voluntad, no es aún un acuerdo (...) No es cortar el diálogo con Brasil, la Argentina y Paraguay, sino informar y ver hasta cuándo es compatible una cosa y otra".

"La idea original del Mercosur nunca fue una idea de encierro sino de buscar un espacio geográfico mejor y más amplio para competir con el mundo en mejores condiciones".

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