Uruguay pierde un aliado en el gobierno de Bolsonaro para flexibilizar el Mercosur

Uruguay pierde un aliado en el gobierno de Bolsonaro para flexibilizar el Mercosur

El canciller Ernesto Araújo, que renunció este lunes, adhería al pedido uruguayo de mayor apertura y mantenía buen vínculo con Bustillo

Brasil vive horas turbulentas y la política no es la excepción. Presionado por el alto número de muertes por covid-19 y con respaldos que comienzan a flaquear, el presidente Jair Bolsonaro movió este martes las piezas de su gabinete e introdujo cambios en seis ministerios para conseguir algo de oxígeno a su gobierno desgastado.

En el recambio de nombres, Bolsonaro perdió entre otros a su ministro de Defensa Azevedo e Silva, a su ministro de Justicia André de Almeida Mendonça, y a su canciller Ernesto Araújo, que el viernes pasado estuvo sentado en la mesa junto al presidente durante la cumbre virtual del Mercosur.

Araújo ya había llegado a esa cumbre bajo fuertes presiones del Congreso – oficialismo incluido– para dimitir, pero fue recién este lunes que se reunió con Bolsonaro y entregó su renuncia. El alejamiento de Araújo –asociado a los sectores más conservadores y de discurso anticomunista– fue un pedido de los sectores más moderados del oficialismo, que le echan en cara al canciller su postura negacionista de la pandemia, la demora en la adquisición de vacunas, y el deterioro de las relaciones con China, además de un errática postura sobre Estados Unidos desde la derrota de Donald Trump.

Sin embargo, su presencia al frente de Itamaraty era un activo para Uruguay por su postura proclive a flexibilizar el Mercosur, principal anhelo del gobierno de Luis Lacalle Pou en materia de inserción internacional.

El canciller uruguayo Francisco Bustillo había entablado una buena relación con Araújo, con quien intercambió varios mensajes y llamados en los últimos meses acercando posiciones previo a la cumbre del 26 de marzo.

Parte de esas tratativas llevaron a que, por ejemplo, tanto Uruguay como Brasil se negaran a firmar la declaración conjunta en caso de que no hubiera mención a la flexibilización, como finalmente ocurrió.

Los dos cancilleres pretendían que el Mercosur empezara a discutir pronto propuestas concretas de flexibilización de sus normas.

En las últimas semanas, de hecho, Araújo fue de las voces más contundentes en Brasil respecto a la necesidad de revisar la resolución 32/2000, cuya interpretación extendida indica que los acuerdos comerciales deben negociarse en conjunto y no de forma individual.

"Nuestro objetivo es que el Mercosur sea un bloque negociador eficiente. Si eso es posible a través del Mercosur como bloque, perfecto. Si en algunos casos es mejor trabajar individualmente necesitamos encontrar esas flexibilidades", dijo a principios de marzo en entrevista con AFP.

Como sustituto de Araújo, Bolsonaro designó a Carlos Alberto Franco França, un diplomático con rango de embajador que hasta ahora se desempeñaba como asesor presidencial, pero que nunca estuvo al frente de ninguna representación en el extranjero.

França integró los equipos de las embajadas de Brasil en Bolivia, Paraguay y Estados Unidos, y es descrito por sus colegas como "un profesional tranquilo y ponderado", pero con una carrera "de bajo perfil" en Itamaraty y sin experiencia conocida en la formulación de política exterior, según consigna Folha de San Pablo.

La designación de França sorprendió en el ambiente político y diplomático de Brasil, que estimaba que el relevo de Araújo sería el embajador en Francia, Luís Fernando Serra.

Más allá del perfil del nuevo ministro de Relaciones Exteriores, los cambios en el gabinete de Bolsonaro son un reflejo de la inestabilidad del país más grande de Mercosur, y en quien Uruguay deposita sus mayores expectativas para desobstruir el camino hacia la flexibilización del bloque.

Lunes de recambio
Si bien la renuncia de Araújo era medianamente esperada, el cambio en en la titularidad de otros cinco ministerios constituyó una fuerte señal por parte de Bolsonaro para lograr una mayor estabilidad política.

Entre las grandes variantes está la salida del general retirado Fernando Azevedo e Silva, vinculado al "ala militar" del gobierno y, que al igual que Araújo, integraba el gabinete desde enero de 2019, cuando Bolsonaro asumió el poder.

"Parto con la certeza de la misión cumplida", expresó el militar, de 67 años. A ellos dos se sumó el alejamiento del ministro de Justicia, y la designación de nuevos responsables a la cabeza de los ministerios de la Casa Civil (un cargo con atribuciones de jefe de gobierno) y de la Abogacía General de la Unión (AGU), que se ocupa de la defensa de los intereses jurídicos de la Federación.

Para la Secretaría de la Presidencia (un cargo de rango ministerial, de asesoría directa del presidente) fue designada la diputada Flávia Arruda, tercera mujer en integrar el gabinete, de 22 miembros.

Hace dos semanas ya se había dado también otro cambio en el ministerio de Salud, al frente del cual fue nombrado el cardiólogo Marcelo Queiroga en lugar del general Eduardo Pazuello. Queiroga es el cuarto ministro de Salud desde el inicio de la pandemia.

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