Un 'president' abrasado; un presidente temerario

Un 'president' abrasado; un presidente temerario

14:52

Saco cuatro conclusiones de la esperpéntica jornada de hoy:

1.- Que España, incluida Cataluña, sigue siendo un país inmaduro para resolver sus problemas políticos sin caer en la improvisación, lo grotesco y lo ridículo. No es cosa sólo de los catalanes: la negociación que desembocó el año pasado en la investidura de Mariano Rajoy se produjo en los mismos términos saineteros.

2.- Que nos falta información: Puigdemont sostiene que no ha encontrado "garantías suficientes" para convocar elecciones autonómicas anticipadas, pero no ha detallado cuáles. Y ahí está la clave de la cuestión. Si la Generalitat exigía no ejecutar el artículo 155 (y digo no ejecutar, no eludir su aprobación en el Senado) a cambio de ir a autonómicas, resulta una petición razonable. Si la Generalitat exigía también, como esta mañana adelantaba La Vanguardia, la liberación de los Jordis, el compromiso del Gobierno para embridar a la Fiscalía en sus actuaciones contra los dirigentes soberanistas y la retirada de los policías y guardias civiles desplegados de forma excepcional en Catalunya, eso es un chantaje inaceptable para el Estado. En todo caso, lo de esta mañana en Palau ha sido un circo lamentable. Si al president le quedaba un ápice de legitimidad y de crédito, hoy lo ha perdido. Está abrasado. Haya o no elecciones. 

3.- Que tenemos al peor presidente del Gobierno en el peor momento. El PP lleva varios días inflamando el ambiente dando a entender que aprovechará una eventual intervención de la autonomía catalana para recentralizar competencias, laminar TV3 y la escuela catalana, y derogar de facto el grueso de los avances del autogobierno catalán. Y esta misma mañana, cuando Puigdemont ya había comunicado a los diputados de Junts pel Sí y la CUP su intención de convocar comicios, los portavoces del PP en el Senado (Arenas y Barreiro) han sido innecesariamente contundentes en sus declaraciones a los medios (¿qué necesidad tenían de hablar?) avanzando un 155 duro hubiera o no elecciones. Por la tarde, los populares se han abierto a apoyar la enmienda del PSOE para supeditar el 155 a elecciones. Ignoro si es estrategia o imprudencia. En cualquiera de los dos casos me parece de una incompetencia colosal y de una irresponsabilidad mayúscula. El PP ha exhibido hoy un comportamiento pirómano. Aborda esta cuestión como si fuera la guerra: quiere la rendición de Puigdemont y los suyos. No le vale con una marcha atrás. Quiere aplastar porque sabe, además, que tiene de su lado la fuerza coercitiva (y legal) del Estado. La postura de Rajoy en estas horas es un error histórico imperdonable. Más que incluso que su temeraria inmovilidad de los últimos cinco años.

4.- Que hay dos políticos, el lehendakari Urkullu y Miquel Iceta, cuyos esfuerzos de mediación y diálogo, en este caso, les honra. Hay políticos que cuando ven el final del túnel, construyen más túnel. Otros buscan la salida. No siempre se encuentra pero su voluntad es digna de elogio entre tanta mediocridad.

Ahora veremos qué pasa. Si el Parlament aprueba una declaración de independencia, Puigdemont habrá evitado pasar a la historia como un botifler (traidor) a la causa 'indepe'. Si el Parlamento no la aprueba, será porque el bloque independentista se rompe y entonces la masa señalará a esos diputados díscolos. Puigdemont se convertirá en mártir y el PDeCAT habrá salvado los muebles.

Si Rajoy no quiere el 155 -tal como él mismo admitió el sábado tras el Consejo de Ministros extraordinario- y Puigdemont no parece tener mucha prisa por cruzar el Rubicón de la nueva república, debería ser fácil el acuerdo político, al margen de los procesos judiciales derivados por la desobediencia de las autoridades catalanes. Sin embargo, estamos en el peor escenario: con el 155 y la DUI a la vista.    

Vértigo e incertidumbre.

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