Un inesperado elogio y críticas de la OCDE sobre el presupuesto en Uruguay

Un inesperado elogio y críticas de la OCDE sobre el presupuesto en Uruguay

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) analizó el proceso presupuestal de Uruguay y emitió un informe en que destaca ―excelentes resultados‖ en algunos puntos, pero cuestiona la falta de objetivos claros en prioridades gubernamentales.

Uruguay es ―el único país en el mundo‖ que tiene un presupuesto de cinco años y es  un  país  que ha realizado ―mejoras significativas‖ en la gestión del presupuesto en  la  última  década,  logrando  así  ―excelentes  resultados‖  en  términos  de estabilidad  financiera  y  previsibilidad  de  financiamiento  para  las  instituciones  de gasto.

Así  comienza  el  informe ―Presupuesto en Uruguay: hacia las prácticas modernas de  presupuestación‖,  elaborado  por  la  Organización  para  la  Cooperación  y  el Desarrollo    Económicos    (OCDE)    que    destaca    los    cambios    del    proceso presupuestario  uruguayo  y  plantea  recomendaciones  acerca de  cómo  medir  y evaluar los resultados de las políticas públicas y el gasto.

Según el informe, desde el año 2005 Uruguay ha ejecutado ―importantes reformas‖ en el proceso presupuestario y se lo adjudica sobre todo al liderazgo de la Unidad de  Presupuesto Nacional  y  la  Unidad  de  Evaluación  Macroeconómica  (ambas ubicadas en el Ministerio de Economía y Finanzas, MEF), así como a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Con  el  objetivo  de  modernizar  ―aún  más‖  el  proceso  de  elaboración  del presupuesto, la  OCDE  propuso  una  serie  de  recomendaciones  de  políticas,  en particular   en   las   áreas   de   alineación   del   presupuesto   con   la   planificación estratégica a mediano plazo y la medición de resultados.

Entre  las  principales  críticas  realizadas  por  la  OCDE  está  que ―en la actualidad, Uruguay   no   tiene   objetivos   claros   y   de   alto   nivel   vinculados   a   prioridades gubernamentales  claramente  definidas‖.  Además  considera  que  ―todavía  hay espacio  para  mejorar  la  definición  de  los  programas,  a  fin  de  hacerlos  más relevantes para la formulación de políticas.

Según  el  organismo,  es  este  punto  el  que  lleva  a  que  las  evaluaciones  de  los resultados no sean del todo exitosas, dado que ―las evaluaciones e indicadores solo  pueden  ser  útiles  para  la  formulación  de  políticas  si  están vinculados  a programas y objetivos relevantes.

Si  bien  la  OCDE  admite  que  la  medición  de  los  resultados  es  todavía  un  ejercicio ―relativamente  nuevo‖  en  Uruguay,  señala  que  es  un  proceso  que  requiere  un cambio cultural entre los actores clave, lo cual lleva tiempo.

Alinear el presupuesto con la planificación estratégica de mediano plazo es, según la  OCDE,  uno  de  los  principales  desafíos  que  tiene  Uruguay  y  el  resto  de  los países. ―Los planes que no se reflejan en las líneas presupuestarias son meras expresiones  de  deseos,  más  que  una  guía  concreta  hacia  el  desarrollo  y  la inclusión social‖, expresa el informe.

Para  que  Uruguay  pueda  alinear  el  presupuesto  con  las  prioridades  estratégicas del gobierno, la OCDE propuso cuatro herramientas.

La  primera  consiste  en  realizar  una  planificación  estratégica  a mediano  plazo,  en función  de  las  prioridades  desarrolladas  durante  la  campaña  electoral,  aquí  los gobiernos deben identificar sus objetivos nacionales.

La segunda responde a la programación del presupuesto, acá se deben organizar y estructurar las asignaciones presupuestarias de manera que se correspondan con esos objetivos nacionales.

La tercera herramienta es elaborar un presupuesto ―de arriba hacia abajo‖, es decir, se  debe  proporcionar  flexibilidad  a  los  responsables  del  presupuesto  para  asignar fondos dentro  del  límite  estricto  que  se  les  otorga  para  alcanzar  los  objetivos acordados.

Y por último, la OCDE propuso elaborar un presupuesto a mediano plazo, es decir, brindar  mayor  seguridad  sobre  la  disponibilidad  de  recursos  por  varios  años  a  los planificadores de políticas; y diseñar objetivos de mediano plazo, con los cuales los recursos deben ser alineados e identificados.

Por  otra  parte,  la  OCDE  exhorta  a  que  los  ministerios  uruguayos  se  aseguren  de que  sus  planes  estratégicos  sean  consistentes  con  sus  áreas  de  programa  y objetivos, hecho que al día de hoy no ocurre, según el organismo. ―Los programas deben definirse de manera coherente con los objetivos estratégicos‖, menciona.

Por  último,  la  OCDE  manifestó  que  Uruguay  debería  considerar  utilizar  revisiones de gastos más estratégicas o enfocadas en políticas para generar un espacio fiscal para nuevos gastos prioritarios.

Retos económicos y fiscales a medio plazo

El  informe  de  la  Organización  para  la  Cooperación  y  el  Desarrollo  Económicos(OCDE),  señaló  los  retos  de  Uruguay  a  mediano  plazo.  Mencionó  que  si  bien  el país  se  ha  vuelto  más  resistente,  ―no  es  de  ninguna  manera  inmune  a  las dificultades  regionales‖  y  que  los  desafíos  económicos  y  sociales  que  Uruguay enfrenta ―no deben minimizarse.

Como primer desafío económico, el informe destacó la importancia de la calidad del acceso a los mercados internacionales y mencionó que para Uruguay este aspecto ―podría ser tanto un riesgo como una oportunidad‖, dependiendo de cómo aborde el tema.  El  segundo  desafío  mencionado  fue  el  concerniente  al  gasto  público  social. Según la OCDE, el fiscal es un ―reto importante‖ para Uruguay. ―Las pensiones y los beneficios de jubilación representan el mayor gasto público‖ y son mayores que el promedio de la OCDE. ―El sistema  de  seguridad  social  en  Uruguay  requiere ajustes de parámetros y derechos importantes‖, mencionó el informe.

El   tercer   reto   económico   surge   del   aumento   de   la   demanda   de   obras   de infraestructura,  para  mejorar  la  competitividad  económica  y  el  bienestar social  del país.  ―En  particular,  el  aumento  de  la  producción  agrícola  impulsa  nuevas infraestructuras,   y   las   demandas   sociales   también   requieren   infraestructura (educación, seguridad pública)‖, agrega el estudio.

Por  último,  el  informe  indica  que  el  Banco Central  (BCU)  ―debe  asegurar‖  la estabilidad  de  precios  para  que  ―contribuya  a  los  objetivos  del  crecimiento económico y empleo‖, así como la supervisión del sistema de pagos y financiero, ―Por lo tanto, los resultados de las acciones del BCU afectan tanto  a  su  balance general como al sector público en general‖, concluyó.

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