Trump presiona a Pence para que descarte los votos del Colegio Electoral

Trump presiona a Pence para que descarte los votos del Colegio Electoral

16:15 - En la certificación de los resultados de la elección presidencial el vicepresidente tiene un papel clave, pero protocolar. Según la Constitución, el vicepresidente tiene la tarea de supervisar la tabulación de los votos del Colegio Electoral de cada estado durante una sesión conjunta de la Cámara y el Senado. Así es como funciona realmente el conteo de votos de mañana.

El presidente Donald Trump intensificó el martes sus esfuerzos para obligar al vicepresidente Mike Pence a anular la victoria del presidente electo Joe Biden, al afirmar falsamente que Pence tiene el poder de anular unilateralmente los votos electorales el miércoles, cuando el Congreso se reunirá para certificar los resultados de las elecciones.

Pero no hay ninguna provisión en la Constitución ni en la ley de Estados Unidos que otorgue explícitamente ese poder a un vicepresidente. Los asesores cercanos a Pence, que reconocen que se enfrenta a un momento políticamente peligroso, están convencidos de que el vicepresidente seguirá los procedimientos normales y confirmará la elección de Biden.

Aún así, la mayoría está de acuerdo en que muy probablemente el miércoles será un día largo y confuso en el Capitolio —y potencialmente difícil para Pence— ya que los aliados republicanos de Trump se mueven para impugnar la victoria de Biden y forzar al menos un voto sobre el asunto, que se espera que fracase.

El procedimiento pondrá a prueba lo que durante mucho tiempo se ha considerado poco más que un ejercicio burocrático en la democracia estadounidense: la certificación de la elección en el Congreso. Al declarar al ganador con base en quién tiene más votos electorales, el papel del vicepresidente es el de un maestro de ceremonias más que el de árbitro del resultado.

Pero a pesar de la clara derrota de Trump frente a Biden, el presidente y un grupo de republicanos leales de la Cámara y el Senado conspiran para obstaculizar el proceso al oponerse a la certificación de varios estados. A falta de los votos para consolidar una victoria, Trump presiona a Pence para que tome el asunto en sus manos y retrasar la tabulación de los votos o alterarla a favor de Trump.

“El vicepresidente tiene el poder de rechazar a los electores fraudulentamente escogidos”, tuiteó el miércoles el presidente.

No es así.

Pence tiene una tarea básica, pero poco atractiva: contar los votos

Hace tres semanas, el Colegio Electoral emitió formalmente sus votos para presidente, con lo que se declaró la victoria de Biden. Pero según la Constitución, hay un paso más antes de que el resultado sea definitivo: la certificación por parte del Congreso de los votos electorales, que será llevada a cabo por el presidente del Senado. Ese es el vicepresidente.

“El presidente del Senado, en presencia del Senado y la Cámara de Representantes, abrirá todos los certificados, y los votos serán contados”, según la duodécima enmienda.

Los sobres con los votos certificados por el Colegio Electoral se llevan en dos cajas de caoba al Capitolio, y el vicepresidente preside una sesión conjunta en la que se examinan los certificados para determinar que son auténticos, con instrucciones claras para declarar un ganador.

“La persona que tenga el mayor número de votos será el presidente”, continúa la enmienda, a menos de que haya un empate o nadie haya obtenido la mayoría, en cuyo caso la Cámara decide.

El trabajo ha sido ocasionalmente desagradable para los vicepresidentes anteriores. En 1961, el estado de Hawái envió dos listas de electores y el entonces vicepresidente Richard Nixon, quien acababa de perder las elecciones frente a John F. Kennedy, tuvo que decidir cuáles contar. Nixon eligió a los electores demócratas, lo que amplió su propio margen de derrota. Cuarenta años después, Al Gore se encontró en una situación similar, al cargar con las objeciones de sus compañeros demócratas y certificar la victoria de George W. Bush —y su propia derrota— después de un prolongado recuento en Florida que fue decidido por la Corte Suprema. Y Biden, entonces vicepresidente, en 2017, tuvo que rechazar una impugnación demócrata a la victoria de Trump.

Pero por muy desagradable que sea, J. Michael Luttig, exjuez del Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos y destacado jurista conservador, dijo que Pence no tiene más remedio que limitarse a contar los votos.

“Ningún presidente y ningún vicepresidente consideraría —o debería considerar— ninguno de los dos eventos como una prueba de lealtad política”, dijo Luttig. “Y si alguno lo hiciera, tendría que entender que la lealtad política debe ceder ante la obligación constitucional”.

Los miembros del Congreso pueden objetar, aunque se espera que su intento fracase

Según la Ley de Conteo Electoral de 1887, aprobada después de la disputada elección de 1876 en la que varios estados enviaron a electores rivales, corresponde al Congreso resolver cualquier disputa sobre las certificaciones estatales.

Si al menos un integrante de la Cámara de Representantes y del Senado objeta los resultados de un estado, la objeción debe considerarse, lo que provoca que de inmediato se detenga la sesión conjunta para que los miembros puedan volver a sus respectivas cámaras para debatir el desafío durante dos horas, máximo. Después se lleva a cabo un voto —decidido por mayoría simple— para determinar si deben descartarse los resultados de dicho estado. Esto no ha sucedido desde el periodo de la Reconstrucción (de 1865 a 1877, después de la Guerra de Secesión). Dado que los demócratas controlan la Cámara de Representantes y muchos republicanos en el Senado se oponen a esta acción, es casi seguro que no prospere.

Aún así, los republicanos planean forzar llegar a un voto o varios de este tipo. Mo Brooks, representante por Alabama, ha dicho que objetará los resultados de hasta seis estados y Josh Hawley, senador por Missouri, planea respaldar al menos uno de ellos. Decenas de integrantes de la Cámara y 11 senadores han dicho que planean votar en contra de la certificación de la victoria de Biden. Ya que Trump y sus seguidores han impugnado los resultados en varios estados que ganó Biden —entre ellos Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin— el debate podría durar hasta 12 horas el miércoles y podrían llevarse a cabo una media docena de votaciones.

Pence tendría que anunciar la derrota de cada una.

Trump quiere que Pence descalifique unilateralmente los votos a favor de Biden

Los republicanos de la Cámara de Representantes, con apoyo de Trump, han argumentado en los tribunales que Pence tiene el derecho de tomar cartas en el asunto y eliminar votos electorales de cualquier estado que elija. Pero un juez federal nombrado por Trump desestimó el viernes una demanda presentada por los republicanos para forzar al vicepresidente a actuar de este modo.

“La única responsabilidad y poder del vicepresidente según la Constitución es contar fielmente los votos del Colegio Electoral tal como hayan sido emitidos”, dijo Luttig. “La Constitución no le da poder al vicepresidente de alterar de ninguna manera los votos que se han emitido, ya sea al descartar algunos votos o de otro modo”.

A pesar de que no existe evidencia de fraude electoral, Trump y sus aliados republicanos en el Congreso han asegurado que los resultados de los estados clave que votaron por Biden deberían anularse.

“Espero que Mike Pence nos respalde, debo decirles”, dijo Trump la noche del lunes en un mitin en Georgia a favor de los dos senadores republicanos que enfrentan elecciones de segunda vuelta que determinarán qué partido controlará el Senado. “Si no nos respalda, claro, ya no me caerá tan bien”.

Si Pence descarta suficientes votos para Biden, ningún candidato llegaría a los 270 votos necesarios para asegurar la victoria en el Colegio Electoral.

Entonces, según la Constitución, la delegación de cada estado en la Cámara de Representantes recibiría un voto. Esto favorecería a Trump, pues 26 de los 50 estados tienen delegaciones de mayoría republicana.

Sin importar qué suceda el miércoles, Estados Unidos se encuentra en una posición peligrosa, dijo el martes en una entrevista Alan Raul, un experimentado abogado de Washington que escribió en una columna de opinión en The Wall Street Journal que Pence no tiene otra alternativa que limitarse a contar los votos.

“La posibilidad de que el vicepresidente y los miembros del Congreso intenten anular la voluntad popular en lugar de contar diligentemente los votos certificados por los gobernadores sería inconstitucional y calamitoso”, dijo Raul, y añadió que esto sentaría “un precedente excepcionalmente peligroso”.

“Si el caucus sedicioso de la Cámara y del Senado avanza con su ataque absolutamente sin precedentes a la elección de 2020, con la complicidad del presidente, torcería nuestra democracia en los años por venir”.

Michael S. Schmidt es corresponsal en Washington, donde cubre investigaciones federales y de seguridad nacional. Formó parte de dos equipos que ganaron premios Pulitzer en 2018: uno por informar sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo y el otro por la cobertura del presidente Trump y los vínculos de su campaña con Rusia. @NYTMike

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