Tras polémica, Argentina finalmente apoyará el informe de Bachelet contra Maduro

Tras polémica, Argentina finalmente apoyará el informe de Bachelet contra Maduro

Fue anticipo de LPO. El gobierno mantiene la condena en la ONU, pese a la presión de un sector del kirchnerismo.

El Gobierno argentina confirmó que apoyará el informe de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, a pesar de los dichos de la semana pasada del embajador ante la OEA, Carlos Raimundi, y de la presión de un sector del kirchnerismo.

Cancillería informó que "valorará y apoyará con fuerza" el lapidario informe de Bachelet en el marco de la reunión del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se desarrollará este martes en Ginebra.

En un comunicado de prensa, la cartera que conduce Felipe Solá indicó que la posición que fijará el país ante la ONU fue determinada por Alberto Fernández. En ese sentido, señaló que el gobierno argentina mantendrá su posición sobre una resolución política de la crisis venezolana.

Asimismo, le pedirá al gobierno venezolano que "conduzca investigaciones prontas, exhaustivas, independientes, imparciales y transparentes sobre las alegaciones de violaciones a los derechos humanos, lleve a los perpetradores ante la justicia y garantice una reparación adecuada a las víctimas".

El representante argentino ante la ONU, Federico Villegas, pedirá que se cumpla con la hoja de ruta convenida en la Carta de Entendimiento firmada por la Alta Comisionada y el Gobierno venezolano, al tiempo que remarcará que el gobierno de Nicolás Maduro es el responsable "de respetar sus obligaciones internacionales de derechos humanos, así como de garantizar la paz social y la estabilidad política".

De esta forma, el Gobierno deja de lado la polémica que generó la exposición del embajador argentino en la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, que salió en defensa de Maduro, despegándose de la posición oficial.

La posición de Raimundi es la de un sector del kirchnerismo duro que presiona a Alberto Fernández para alinearse con Venezuela, una idea que en rigor no tiene eco al menos públicamente en Cristina Kirchner y su entorno más cercano.

Ese grupo lo lidera la designada embajadora argentina en Rusia, Alicia Castro, que no ahorra críticas al gobierno que la nombró en ese cargo. Esas críticas derivaron en que el oficialismo nunca tratara su pliego como embajadora, aunque ella sostiene que no puede viajar por el coronavirus.

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