Tras juramentar como presidente de Irán, Ebrahim Raisi pidió a EE. UU. levantar las sanciones

Tras juramentar como presidente de Irán, Ebrahim Raisi pidió a EE. UU. levantar las sanciones

El ultraconservador Ebrahim Raisi, clérigo chiita y sancionado por Estados Unidos, asumió este 5 de agosto como nuevo presidente del país persa. Tras hacerlo, instó a la Casa Blanca a eliminar las sanciones contra su país, en medio de las negociaciones en curso para tratar de rescatar el histórico Acuerdo Nuclear de 2015. Washington respondió que está dispuesto a negociar para reactivar el pacto, pero que no indefinidamente.

Raisi asumió el liderazgo de Irán para los próximos cuatro años. El clérigo chiíta y exjefe del Poder Judicial, conocido por su desconfianza en Occidente, asume las riendas de un país golpeado por las sanciones de Estados Unidos, la crisis sanitaria y con el reto de salvar las espinosas negociaciones sobre el Acuerdo Nuclear.

Las conversaciones indirectas de Irán con Estados Unidos para salvar el histórico pacto sellado en 2015 con las principales potencias mundiales se encuentran estancadas y Washington mantiene sanciones paralizantes contra la economía del país.

En su discurso de posesión frente al Parlamento, Raisi describió la situación del país en "el nivel más alto de hostilidades por parte de los enemigos de Irán, sanciones económicas injustas, guerra psicológica generalizada (…) y dificultades por la pandemia del Covid-19”.

Producto de las sanciones de Washington por su programa nuclear, la República Islámica enfrenta una inflación fulminante, ingresos decrecientes, apagones continuos y escasez de agua, todo un coctel de escasez que ha provocado distintas protestas.

Sin poder vender su petróleo en el extranjero, Irán ha visto derrumbarse su economía y desplomarse su moneda, lo que golpea fuertemente a los ciudadanos de a pie.

Raisi, que además se encuentra sancionado por el Gobierno estadounidense tras acusaciones de abusos a los derechos humanos cuando era juez, se comprometió a tomar medidas para que sean levantadas las medidas que han reducido las exportaciones del crudo iraní y excluyen al país del sistema bancario internacional.

"El pueblo iraní espera que el nuevo gobierno mejore sus medios de vida (...) Deben levantarse todas las sanciones ilegales de Estados Unidos contra la nación iraní", dijo Raisi después de prestar juramento y prometió servir a la nación y mejorar los lazos con sus vecinos.

El nuevo mandatario iraní señaló estar dispuesto a usar la vía diplomática, lo que supone un aliciente para las negociaciones nucleares en Viena con las grandes potencias.

Asimismo, Raisi indicó que usaría la diplomacia para reparar las diferencias con los vecinos, una sutil referencia al rival sunita Arabia Saudita. Pero también señaló que Irán busca expandir su poder como contrapeso de los enemigos en toda la región.

"Donde quiera que haya opresión y crimen en el mundo, en el corazón de Europa, en Estados Unidos, África, Yemen, Siria, Palestina (…) apoyaremos al pueblo", dijo, en referencia a las milicias respaldadas por Irán como las de Yemen o los rebeldes hutíes y el grupo Hezbolá en Líbano.

EE. UU. insta a una rápida reactivación de las negociaciones con Irán

Justo después del discurso de posesión del nuevo mandatario iraní, el Gobierno de Joe Biden señaló que está dispuesto a negociar para reactivar las conversaciones nucleares, pero que no lo hará de manera indefinida.

Desde Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, aseguró que su país esperará para ver qué enfoque tomará el nuevo Gobierno de Irán.

"Nuestro mensaje para el presidente Raisi es el mismo que el mensaje para sus predecesores y es muy simple: Estados Unidos defenderá y promoverá nuestros intereses de seguridad nacional y los de nuestros socios”, afirmó

No obstante, Price instó al nuevo mandatario iraní a reanudar las conversaciones "pronto", al sostener que la ventana diplomática no permanecerá abierta para siempre. “Esperamos que Irán aproveche la oportunidad ahora para promover soluciones diplomáticas", enfatizó.

Según el pacto firmado hace seis años, Teherán se comprometió a frenar su programa nuclear a cambio del retiro de las sanciones internacionales, pero en 2018 el entonces mandatario estadounidense, Donald Trump, se retiró del Acuerdo y volvió a imponer los castigos financieros que han paralizado la economía iraní.

Como respuesta, desde entonces, Teherán ha infringido los límites impuestos a sus actividades nucleares en virtud del Acuerdo.

El país ahora enriquece una pequeña cantidad de uranio hasta en un 63%, muy por encima del 3,67% limitado en el Acuerdo. Además, mucho más cerca del 90 % que se requiere para fabricar un arma nuclear. Situación que preocupa a los expertos en no proliferación nuclear, aunque Teherán insiste en que su programa es pacífico.

El nuevo presidente iraní, al igual que Jamenei, respalda las conversaciones nucleares, aunque se espera que adopte una línea más dura. Y es que, en Irán, aunque el presidente cuenta con liderazgo, el líder supremo tiene la última palabra en todos los asuntos estatales, incluida la política nuclear.

Funcionarios iraníes y occidentales han dicho que siguen existiendo brechas significativas en las conversaciones nucleares y aún no han anunciado cuándo se reanudarán las conversaciones, cuya última ronda terminó el 20 de junio.

Si bien los asuntos económicos y nucleares son el centro de batallas que Raisi espera al menos flexibilizar, su mandato inicia justo una semana después de que comenzaran a hervir otras tensiones con varias naciones.

El ataque con un avión no tripulado contra una embarcación petrolera frente a la costa de Omán y administrado por Israel, tienen a Teherán al borde de un enfrentamiento con Occidente.

Estados Unidos, Israel y Reino Unido lo responsabilizan por el incidente. Pese a que la República Islámica rechaza estar involucrada, el Gobierno israelí advirtió este jueves que respondería con prontitud a cualquier amenaza a su seguridad.

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