Talvi dice que lo “renunciaron” desde Presidencia y que hubo una estrategia de “enchastrarlo” antes de abandonar el cargo

Talvi dice que lo “renunciaron” desde Presidencia y que hubo una estrategia de “enchastrarlo” antes de abandonar el cargo

Los últimos días de Talvi en el Palacio Santos estuvieron cargados de actividades públicas que daban a entender que el canciller no tenía planes de salida. En la interna del Poder Ejecutivo, sin embargo, veían esa conducta como una impostura.

Ernesto Talvi reunió a su gabinete ministerial ayer miércoles para un breve discurso de despedida. Mientras intentaba contener la emoción, repartió elogios a la interna de la Cancillería y críticas hacia la Torre Ejecutiva. A su equipo le expresó su orgullo de haber trabajado con un ―cuerpo de élite‖ en los pocos meses que ocupó el cargo. Sobre su salida repentina, la explicación fue sencilla: lo ―renunciaron‖ desde la Presidencia de la República, algo que intentaban desde ―hacía rato‖, pero que ahora desde el gobierno lo habían ―enchastrado‖ públicamente.

Así terminaron cuatro meses de gestión de Talvi al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, un período marcado por la pandemia y discrepancias con la estrategia internacional encabezada por el presidente Luis Lacalle Pou. Ahora Talvi tiene por delante el desafío de reconstruir su liderazgo en el Partido Colorado y en Ciudadanos, su sector, donde evalúan de manera crítica los movimientos políticos desarrollados por el ahora excanciller desde que la coalición multicolor ganó las elecciones. El resultado más evidente de esa conducta, evaluaron varios dirigentes colorados consultados por Búsqueda, es que los colorados perdieron un ministerio clave como el de Relaciones Exteriores deberán conformarse con la cartera de Medio Ambiente, cuya creación se concretará cuando se apruebe la ley de urgente consideración (LUC).

Deterioro

Los últimos días de Talvi en el Palacio Santos estuvieron cargados de actividades
públicas que daban a entender que el canciller no tenía planes de salida. En la
interna del Poder Ejecutivo, sin embargo, veían esa conducta como una impostura.
Desde que el martes 9 de junio se reunió con Lacalle Pou para plantearle que
quería ―cambiar de rol‖ en un futuro ―no lejano‖, su partida era inminente.

Antes de aquella reunión, Talvi discrepó varias veces con el presidente. Impidió
que designaran en la Comisión Administradora del Río Uruguay al hijo de Julio
María Sanguinetti, pese a que lo habían acordado el expresidente y Lacalle Pou,
intentó sin éxito que nombraran a un diplomático de carrera en Estados Unidos y a
alguien con experiencia en el tema para la Embajada de Uruguay en Argentina.

También ocasionó malestar en la Presidencia la decisión del canciller de mantener
a la cónsul en Buenos Aires, Lilian Alfaro, vinculada al Movimiento de Participación
Popular (MPP).

―A raíz de la pandemia, Talvi decidió en marzo mantener a la cónsul por tratarse de
una funcionaria muy trabajadora y muy comprometida con los uruguayos que
residen en Argentina‖, explicó un informante.

En ese contexto de tensión, la filtración de distintas versiones sobre el contenido
del encuentro el 9 de junio en la Torre Ejecutiva enrareció por completo el clima.

En la noche del miércoles 10 de junio, el periodista Gabriel Pereyra escribió en
Twitter que el canciller estaba escribiendo en ese momento su carta de renuncia y
que la presentaría al día siguiente. Minutos más tarde aclararía que la información
era incorrecta. Talvi había transmitido a sus allegados ese día que su salida sería
meses más tarde y que el objetivo era aportar a la coalición de gobierno desde
Ciudadanos, lo que le permitiría desplegar un trabajo político más amplio.

En entrevistas posteriores, Talvi dijo que la reunión había sido mano a mano y que
su contenido se había filtrado. En el entorno de Lacalle Pou tomaron eso como una
acusación indirecta al mandatario o su equipo.

El deterioro en la relación entre el líder de Ciudadanos y el presidente se aceleró.
El jueves 18 Búsqueda informó que el Poder Ejecutivo había contactado al
embajador de Uruguay en España, Francisco Bustillo, porque quería que fuera el
próximo canciller. El nombre del futuro canciller era público, una herida de muerte
al poder del ministro en ejercicio.

A la semana siguiente, Búsqueda informó con base en fuentes políticas que, en
una reunión en la Cancillería, Talvi había dicho que consideraba ―un error‖ del
gobierno la decisión de apoyar al candidato de Estados Unidos a la presidencia del
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone (Búsqueda Nº
2.077). En la Torre Ejecutiva el desmarque del ministro cayó muy mal. Lacalle Pou
―no lo saca (a Talvi) porque no hay vuelos desde Madrid‖, resumió un allegado al
mandatario el día de la publicación de la noticia.

Aunque no lo echó, la Presidencia de la República no se quedó quieta. Ese día un
jerarca de primera línea contactó a la subsecretaria Carolina Ache, designada en el
cargo a pedido de Talvi, para preguntarle qué opinaba sobre la decisión de apoyar
al candidato de Donald Trump, dijeron a Búsqueda fuentes del Partido Colorado.
Cuando les respondió que respaldaba la postura de Lacalle Pou, le pidieron que lo
hiciera público.

―No es un error‖ apoyar a Claver-Carone dijo Ache al ser consultada ese jueves en
una entrevista con Radio Carve. Estados Unidos ―es un país que siempre tuvo un
peso muy fuerte en el BID y viendo el panorama internacional ahora entendimos
que era bueno apoyar esa candidatura‖.

Guardar silencio‖
Era martes 30 a las 13 horas y Talvi anunciaba en conferencia de prensa la
―Diplomacia Económica y Comercial 5.0‖, a la que presentaba como un plan de
reestructura de la política exterior y el corazón de la estrategia que el canciller
quería impulsar desde que asumió el 1º de marzo.

Los anuncios de Talvi ese mediodía pronto fueron opacados por información que
surgía de la Torre Ejecutiva. Bustillo, vinculado al Partido Nacional y amigo,
oficialmente será el nuevo canciller, transmitían fuentes del gobierno. Fuentes
políticas aseguraron a Búsqueda que había un acuerdo para que el anuncio se
hiciera el viernes.

En la mañana del día siguiente el todavía ministro tenía que dar el discurso por
Uruguay en la reunión de cancilleres del Mercosur. Con la ministra de Economía,
Azucena Arbeleche, a su diestra, Talvi leyó un discurso sobre los objetivos del país
a partir de que hoy jueves asume la Presidencia rotativa del bloque regional (ver
recuadro).

A las 13:51 en su cuenta de Twitter Talvi compartió la carta de renuncia que le
presentó ayer al presidente. ―Tal como se lo manifesté oportunamente, mi intención
era seguir en la Cancillería hasta fin de año durante la Presidencia Pro Témpore de
Uruguay en el Mercosur‖, dice el documento. ―Comprendo, sin embargo, que los
tiempos en el gabinete los marca el presidente de la República. Le presento
entonces mi renuncia al cargo. Nada más lejos de mi intención que ser un
obstáculo en su deseo de nombrar al ministro de Relaciones Exteriores que
considere más apropiado para acompañar su gestión‖.

Poco después reunió a su gabinete ministerial y les habló del enchastre de ese día
y de los intentos del gobierno de ―renunciarlo‖, dijeron participantes en el
encuentro. Quienes lo escucharon, asumieron que al hablar de ―enchastre‖ se
refería a una nota publicada ese día por El País en el que se informaba sobre un
―enfrentamiento a gritos‖ con la directora de Asuntos Económicos-Internacionales,
Victoria Francolino. Talvi dijo en la reunión que tiene carácter fuerte y cuando los
temas lo apasionan puede levantar la voz, pero nunca lo hace faltando el respeto.
Consultado por Búsqueda, Talvi declaró: ―Mi contribución al buen funcionamiento
de la coalición es guardar silencio‖

La reconstrucción
El objetivo transmitido por Talvi a Lacalle Pou en la reunión de junio para dejar el
cargo fue, precisamente, ―colaborar‖ con el gobierno, pero desde otro lugar.
Si bien pretendía encabezar Ciudadanos desde su sede, sin ocupar su banca en el
Senado, los dirigentes del sector lo convencieron en los últimos días de lo
contrario. Ahora manejan, en principio, que Talvi ingrese al Poder Legislativo a
comienzos del 2021, dijeron fuentes políticas.

Varios integrantes de Ciudadanos transmitieron su preocupación por el
funcionamiento del sector. Algunos dirigentes de primera línea dijeron en reuniones
—y también en diálogo con Búsqueda— que discrepaban con las acciones de
Talvi.
En Ciudadanos recuerdan que, cuando Lacalle Pou comenzó a formar su gabinete,
le dijeron que no aceptara ser canciller, sino que trabajara desde el Senado. Talvi
reconocería tarde ese error y otro que cometería en paralelo: otorgarle a
Sanguinetti la Secretaría General del Partido Colorado.

El politólogo Óscar Botinelli puso en palabras lo que sintió Talvi durante su gestión,
según transmitió el colorado a su entorno. En VTV el académico explicó que en la
―arquitectura‖ institucional uruguaya un líder partidario no debe ser ministro porque
―queda subordinado‖ al presidente. ―Más allá de anécdotas y de hechos, es un
tema de diseño institucional que esto iba a demorar menos o más, pero
inevitablemente iba a ocurrir porque no conjuga un diseño tan presidencial como el
que diseñó Lacalle Pou‖, razonó Botinelli (Búsqueda Nº 2.076). Integrantes del
gobierno opinaban que Talvi no entendió ese papel de subordinación, lo que
aceleró su partida.

Talvi deberá ―reconstruir‖ su liderazgo interno, evaluaron varios dirigentes
consultados.

La tarea no parece sencilla, al menos en parte, por el quiebre que se produjo con la
Presidencia de la República.
De hecho, a la hora de darle otro ministerio al Partido Colorado y mantener los
equilibrios en la coalición, el gobierno le ofreció directamente al senador de
Ciudadanos Adrián Peña ser ministro de Medio Ambiente, relataron los
informantes. Talvi quería que el lugar lo ocupara Eduardo Blasina, un técnico de su
equipo, pero que en rigor no es colorado.
Peña está dispuesto a aceptar el cargo. Estos días estuvo estudiando el tema y los
recursos que necesita la cartera para funcionar una vez que se apruebe la LUC.
Ayer miércoles, después de conocida su renuncia, Peña y otros legisladores y
dirigentes de Ciudadanos recurrieron a Twitter para reivindicar la labor de Talvi al
frente de la Cancillería.
El retorno
Cuando Alberto Fernández asumió como presidente de Argentina, Bustillo fue uno
de los pocos integrantes de la delegación uruguaya que viajó a Buenos Aires. En el
mismo avión de la Fuerza Aérea, cruzaron el Río de la Plata para participar en la
transmisión de mando el entonces presidente Tabaré Vázquez, el presidente electo
Lacalle Pou, el expresidente José Mujica, la vicepresidenta de ese momento, Lucía
Topolansky, y Bustillo. El futuro canciller bromeó con los demás pasajeros sobre su
inclusión en esa delegación de alto nivel. ―A este hay que tenerlo siempre cerca‖,
bromeó uno de ellos en respuesta. ―Hay que traerlo más cerca‖, comentó otro.
Bustillo respondió que se sentía muy cómodo como embajador en España, pero
dejó la puerta abierta a nuevos destinos.

El diplomático es blanco —empezó en la lista 904—, tiene buena relación con la
familia del presidente y en los gobiernos del Frente Amplio ocupó lugares de
relevancia: fue jefe de gabinete del canciller Luis Almagro, embajador en Argentina
durante la administración de Mujica, quien luego lo envió a Madrid, puesto en el
que fue ratificado por Vázquez.

El regreso de Bustillo a Montevideo fue más pronto de lo que él y Talvi deseaban.
Llegará a Uruguay el domingo y mantendrá una reunión ese día con el presidente.
Y el lunes será el nuevo canciller

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