Sergio Díaz-Granados: “Bancos como la CAF nacen en las crisis y tienen que fortalecerse en las crisis”

Sergio Díaz-Granados: “Bancos como la CAF nacen en las crisis y tienen que fortalecerse en las crisis”

El nuevo presidente del Banco de Desarrollo de América Latina señala que la versión ampliada de la Corporación Andina de Fomento es un “experimento único de integración regional”

El colombiano Sergio Díaz-Granados (Santa Marta, 52 años) asumirá el próximo 1 de septiembre como presidente de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, la versión ampliada de la Corporación Andina de Fomento, por un período de 5 años. Exministro de Comercio, Industria y Turismo de su país, se venía desempeñando como representante del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) por Colombia y Perú. “La respuesta para la reactivación de las economías en América Latina tiene que ser multilateral”, destaca en esta entrevista telefónica que atiende la noche del miércoles tras aterrizar en Washington, su hogar durante los últimos seis años. Aún no hace las maletas para mudarse a Panamá, desde donde se propone dirigir CAF. Después de 20 días de campaña, ha tenido una semana maratónica que lo ha llevado también a Bogotá y Cartagena, donde celebró el lunes su elección junto al presidente Iván Duque.

Después de la crisis provocada por la pandemia, ¿cuál debería ser el papel de CAF? ¿Cómo servir al propósito de la reactivación económica?

La región está en un momento muy crítico. No hemos logrado salir de la pandemia, las olas han sido sucesivas y con apenas el 8% de la población mundial hoy está poniendo el 30% de los muertos. Adicionalmente, el acceso a las vacunas ha sido muy dispar. El virus no reconoce fronteras, aquí nadie puede estar a salvo si todos no están sanos. El tema sanitario no está resuelto, nos está costando mucho en América Latina y el Caribe por muchas razones. No hemos logrado una reactivación plena y nos está generando unas presiones muy grandes en ciertos sectores, como por ejemplo el turismo, uno de los más afectados por las limitaciones en la movilidad, que sigue sin poder reanudar plenamente actividades y es clave para la generación de empleo sobre todo en segmentos muy golpeados, como mujeres y jóvenes.

Una tarea urgente del banco es seguir acompañando a los países a enfrentar la crisis sanitaria, y al mismo tiempo no perder de vista que tenemos otras enfermedades tropicales que ya estaban en niveles preocupantes antes de la pandemia. El banco el año pasado puso créditos a disposición de los países, pero hay que ser un poco más ambiciosos, con más soluciones público-privadas para ampliar la vacunación. Hay que insistir en la provisión de vacunas a todos los países de la región, sin excepción. No podemos tener países que estén al 65% de vacunación y otros al 5%. Eso no le conviene ni a la región, ni al mundo.

El presidente Duque ha dicho que Colombia vislumbra una CAF fortalecida y capitalizada. ¿Con cuánto dinero cuentan y cuáles son los planes en ese sentido?

CAF es un banco que ha crecido especialmente en los últimos 15 años gracias a las sucesivas capitalizaciones que hicieron los socios. Esto es un experimento único de integración regional, los países que lo componen son esencialmente emergentes. España y Portugal son dos socios naturales para efectos del desarrollo, pero en esencia este es un banco latinoamericano y caribeño. Entonces, para poder crecer el banco tenemos que inyectarle capital. Entre el 2000 y el 2015 tuvimos sucesivas capitalizaciones que todavía se están pagando. El banco alcanzó el año pasado una cota importante de 14.000 millones de dólares de financiamiento a América Latina. La torta total por parte de los multilaterales estuvo en cerca de 50.000 millones. CAF tiene una buena presencia geográfica, pero el desafío que está por delante es descomunal para la reactivación. Estos bancos nacen en las crisis y tienen que fortalecerse en las crisis, para que cumplan una función anticíclica, en contra del ciclo que estamos teniendo de destrucción de empleo y ampliación de la pobreza.

Estamos retrocediendo

Los logros sociales que ha tenido América Latina en los últimos 20 años se están derritiendo aceleradamente. Tenemos que tener la capacidad de contener eso, y de armar un ciclo virtuoso de crecimiento y de generación de empleo. Teniendo en el corazón de ese crecimiento factores clave de inclusión, como la equidad de genero y la diversidad, y también sostenibilidad ambiental, así como adaptación y mitigación al cambio climático. La respuesta para la reactivación de las economías en América Latina tiene que ser multilateral. Siendo la CAF un banco esencialmente latinoamericano y caribeño la única manera de hacerlo más fuerte es que sus socios concurran con capital. Otro tema vital en lo que viene es una reflexión sobre cómo puede trabajar más y mejor con el sector privado.

¿A qué tipo de proyectos le piensa dar prioridad?

La CAF tiene dos características importantes. La primera es la agilidad, les da respuesta rápida a los gobiernos, al sector privado. Es un banco ágil. La segunda es un gran foco en infraestructura. En este momento hay unas grandes necesidades, se calcula que anualmente el déficit de infraestructura de la región ronda el 3% del PIB. O sea que hay un espacio grande para trabajar, pero hay que hacerlo con un sentido de desarrollo sostenible muy arraigado.

Usted piensa dirigir CAF desde Panamá, ¿la sede en Caracas se ha convertido en un punto de fricción?

La sede es y seguirá siendo Caracas, se estableció allá en 1970. Pero era para seis países andinos en ese momento: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, que se retiró en el 77. Quedaron cinco países hasta el año 92. La sede siempre fue Caracas. Pero cuando el directorio toma la decisión de ampliar CAF a toda América Latina y el Caribe, pasa de cinco a 17 países, más España y Portugal para 19 en total. Con buen sentido y buen criterio, en los noventa los reglamentos del banco apuntaron que la presidencia ejecutiva podría funcionar desde cualquier lugar de América Latina y el Caribe donde tuviera oficinas. Entonces esto no tiene ninguna relación con tensiones diplomáticas ni mucho menos, tiene un sentido práctico de dónde CAF funciona mejor. ¿Dónde hay mejor conectividad hoy para efectos del trabajo de CAF? Indiscutiblemente Panamá. En ningún caso se trata de mover la sede de Caracas, y yo tendré que ir frecuentemente. Como tendré que ir también al hub que tenemos en Montevideo, a Buenos Aires, Lima, Bogotá, Ciudad de México…

Si Caracas va a seguir siendo la sede de CAF, ¿las relaciones rotas entre Colombia y Venezuela no suponen un desafío para su gestión?

No, apenas asuma la presidencia yo trabajo para todos los socios, incluyendo Venezuela. Que haya prevenciones o no es otro asunto, y habrá que desmontarlas con base en hechos y con base en la confianza. A mí me interesa trabajar con Venezuela, como trabajaré con Bolivia, México, Colombia, Perú o Argentina, en condiciones de igualdad porque son los socios y dueños del banco.

Usted ha destacado la buena voluntad de la delegación de Argentina. ¿Qué papel cumplirá la Vicepresidencia Programática que ocupará Christian Gonzalo Asinelli, su rival por la presidencia?

Casualmente hoy [por el miércoles] hablé con Christian. Hemos estado en contacto desde el día que comenzó esta campaña por la presidencia ejecutiva de CAF, y afortunadamente nos conocemos de tiempo atrás. No buscamos forzar votaciones, buscamos generar un consenso y ver dónde encajan las ideas que cada quien tenga. Ahí hay más piezas en común que diferencias. Hace todo el sentido unir alrededor de CAF todas estas visiones de desarrollo que hay en la región y encontrar unos espacios de trabajo conjuntos. Yo me siento muy tranquilo de tener como coequipero a Christian. Por ejemplo, hemos hablado de fortalecer los temas de equidad de género. No va a haber recuperación económica si no incorporamos plenamente la fuerza laboral de la mujer en la economía. En eso hemos coincidido. O en que tiene que haber más diversidad, al interior de CAF y en las políticas públicas de los gobiernos.

Es la primera vez que Colombia ocupa la presidencia de CAF, pero otro colombiano, Luis Alberto Moreno, viene de encabezar el BID por 15 años. ¿En dónde radica la fortaleza de la diplomacia económica colombiana?

En que Colombia ha sido defensor y promotor de la multilateralidad, desde su inicio. Cuando se creó el BID, el presidente Alberto Lleras tuvo un rol preponderante, fue un gran integracionista, primer secretario general del la OEA. Colombia tuvo un liderazgo importante en la creación de todo este sistema interamericano, y fue un líder en la creación de la CAF. De hecho, la carta constitutiva se firmó en Bogotá, en el Palacio de San Carlos [sede de la Cancillería]. Hay una tradición multilateral de Colombia que cimienta este tipo de aspiraciones. CAF juega un rol integrador en la región, de focalizarnos en las soluciones y dejar a un lado la polarización.

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