Sebastián Piñera: "El pueblo chileno no quiere parecerse al drama y la tragedia de Venezuela"

Sebastián Piñera: "El pueblo chileno no quiere parecerse al drama y la tragedia de Venezuela"

El presidente defiende el espíritu que la mayoría de los chilenos expresaron en el plebiscito constitucional de octubre. "Pido al Congreso no desvirtuar la esencia de la Constitución", afirma en la que es su primera entrevista con un medio internacional después de la votación

El presidente de Chile, Sebastián Piñera Echenique (Santiago de Chile, 1949), está convencido de que el proceso constituyente que ha iniciado su país culminará en un buen texto constitucional y descarta una "venezuelización". Piñera encara su último año de Gobierno gestionando la respuesta a la pandemia y a la crisis económica, pero con una oposición que ha tomado la costumbre de tumbar a sus ministros gracias a una figura legal cuyo uso es discutible. Confía en que su nuevo ministro del Interior, Rodrigo Delgado, pueda recuperar el clima de unidad nacional que considera que el país necesita para afrontar sus desafíos.

Muchos pensamos que el plebiscito daría paso a una tregua. Pero en 14 días el Congreso forzó la renuncia de su ministro del Interior y ha desafiado el criterio del Gobierno en el tema de las pensiones. ¿Qué está pasando?
Desde el 18 de octubre de 2019 hemos vivido situaciones de muy distinta naturaleza. Por una parte, una demanda por avanzar más rápido hacia una sociedad más justa. Lo segundo fue una ola irracional de violencia destructiva, que quemó iglesias, hospitales, las estaciones del Metro, supermercados, tiendas. Y en tercer lugar, fue surgiendo una demanda por un nuevo acuerdo constitucional. El Gobierno reaccionó a esos tres movimientos de acuerdo a su naturaleza. Ante las demandas sociales puso en marcha un ambicioso y potente Plan de Protección Social y de mayor igualdad de oportunidades. Frente a la violencia puso en marcha un Plan de Orden Público y Seguridad Ciudadana con pleno respeto al Estado de Derecho y los Derechos Humanos. Y con respecto al nuevo Acuerdo Constitucional, propusimos tres pactos: uno por la Justicia Social, otro por la Paz y un Acuerdo por la Nueva Constitución. Esa propuesta se transformó en un acuerdo en el Parlamento que dio origen al plebiscito del 25 de octubre. Queremos que el espíritu de ese plebiscito, de paz, de diálogo, de acuerdos sea lo que guie el proceso. Ahora, respondiendo directamente su pregunta, creo que en la oposición chilena hay distintas visiones. Hay un sector que está dispuesto al diálogo, que respeta la democracia, el Estado de Derecho, que condena la violencia. Pero hay otra parte de la oposición más extremista y que, a mi juicio, muestra menos respeto por el Estado de Derecho, condena menos la violencia, y con menos voluntad de diálogo y acuerdos.

¿Quedó satisfecho con el plebiscito pese a que una parte de la derecha fue duramente derrotada?
Nuestro Gobierno se comprometió a garantizar un plebiscito ejemplar, y creo que cumplimos. Tenemos un segundo compromiso: impulsar un proceso constituyente, que tiene un muy buen punto de partida en este plebiscito, pero tenemos que lograr, todos juntos conducirlo a un buen puerto de destino, que es una buena Constitución. Y por eso pido a mis compatriotas, y especialmente a la oposición, que mantengamos vivo el espíritu y el mensaje que nos dio la mayoría de los chilenos el 25 de octubre.

¿Qué significa una buena Constitución?
En primer lugar, en Chile el texto constitucional ha sido fuente de conflictos desde 1980, y queremos que la Constitución que vamos a acordar en este proceso sea un gran marco de unidad. Ese es el primer objetivo. Segundo, que la Constitución recoja los valores que viven en el alma de la sociedad chilena: el valor de la libertad en toda su amplia gama, incluyendo la libertad de expresión, de conciencia, el valor de la vida y su dignidad, el de los derechos humanos, el de la familia, garantizar derechos sociales a todos en materias como educación, salud, pensiones, vivienda, el valor de unos poderes del Estado que sean autónomos e independientes y se contrapesen entre ellos, el valor de descentralizar nuestro país, el valor de la responsabilidad fiscal y de la transparencia y probidad en la función pública, el valor de proteger el medioambiente. Esos son los valores que queremos que estén en la Constitución. Pero, en tercer lugar, ninguna Constitución parte de cero como sostienen algunos. Una Constitución es un encuentro de generaciones

¿Podrá esta nueva Constitución denunciar los tratados que Chile ha firmado
Definitivamente no, porque la reforma constitucional que dio vida al plebiscito y que ha sido respaldada por éste, le pone límites muy claros. Y entre esos están, primero, respetar la naturaleza democrática de la sociedad chilena; segundo, respetar los tratados internacionales; tercero, respetar los fallos de la justicia, por mencionar sólo algunos.

¿Qué les dice a los que afirman que, con este proceso, Chile será "Chilezuela"?
Que están profundamente equivocados. Estoy absolutamente convencido de que el pueblo chileno no quiere parecerse al drama y la tragedia que está ocurriendo en Venezuela, donde no se respeta la democracia, no se respetan los derechos humanos, no se respetan las libertades, con un régimen que tiene a su país condenado a una situación de pobreza, de carencia, de hambre y, por tanto, nada más lejos de la voluntad de la mayoría de los chilenos que recorrer ese camino.

¿Por qué cree que los parlamentarios de la coalición que apoya han estado votando en contra de los criterios del Gobierno?
En general, la coalición ha apoyado con lealtad y con disciplina al Gobierno. Usted probablemente se está refiriendo a las votaciones que se han producido respecto de un retiro de los fondos de pensiones. Nuestro Gobierno se planteó como gran prioridad mejorar las pensiones de todos y ahora está en discusión una reforma. Entre medio, producto del coronavirus y de la recesión mundial, se planteó permitirles a los chilenos retirar parte de los ahorros para la jubilación que les pertenecen. Y como estamos en año electoral, y esto es popular, algunos de nuestros parlamentarios aprobaron esa idea. Aunque nos hemos hecho cargo de las necesidades del momento y por eso hemos puesto en marcha un Red de Protección Social financiada con recursos del Estado, que hoy protege y favorece a 14 millones de personas, es decir, tres de cada cuatro chilenos están recibiendo ayudas, para mucha gente es atractivo contar con su dinero porque está pensando en el día a día y a veces no lo suficiente en su pensión futura. Y ahí hemos tenido diferencias de opinión con algunos de nuestros parlamentarios que apoyaron un primer retiro del 10% de los fondos y que se muestran a favor de un segundo. El Gobierno quiere mejorar las pensiones y, por tanto, todo lo que signifique reducir el ahorro para la jubilación no apunta en esa dirección. Ahora, recuerde que el año que viene es un año electoral y los candidatos, a veces, cambian sus conductas y cambian posiciones.

Pero usted, tenía reserva legislativa en el tema de las pensiones. Sólo el presidente puede tener iniciativa en esa área, pero esto se tramitó como una reforma constitucional para burlar la ley...
Efectivamente, de acuerdo a la Constitución, el presidente tiene la iniciativa exclusiva en materia de gasto público, organización del Estado, impuestos y pensiones. Pero no se está yendo por la vía de la ley. Lo que han hecho, y a mi juicio es discutible, es hacerlo a través de una reforma constitucional en que no hay iniciativa exclusiva de nadie. Podemos analizar si se está respetando o no el espíritu de la Constitución, pero ése es un tema que hemos discutido mucho en Chile y, en último término, podrá ser conocido por las instancias que corresponden.

¿Confía en que podrá convencer a sus parlamentarios para que no apoyen una segunda retirada de fondos?
Nosotros estamos conversando con nuestros parlamentarios y con los parlamentarios de oposición para ir al fondo del problema, que es mejorar las pensiones.

En una entrevista reciente, cuando se habló de que en Chile está gobernando el Congreso y no el presidente como prevé la Constitución, usted dijo que iba a utilizar todos los instrumentos si alguien pretendía salirse de la legalidad. En el debate de los fondos de pensiones podía haber recurrido al Tribunal Constitucional y poner de manifiesto que se estaba usando un resquicio, ¿por qué no lo hizo?
Bueno, en primer lugar, ya hicimos reserva de constitucionalidad que es algo que la propia Constitución exige. Pero para hacer que se respete la Constitución hay muchos caminos, el primero es tratar de convencer a los propios parlamentarios de que tienen que legislar dentro del marco de la Constitución y eso lo hacemos siempre. Si eso no prospera, el presidente puede vetar los proyectos de ley que aprobó el Congreso y, a través del veto, corregir situaciones que pueden ser no constitucionales o inconstitucionales. Y el tercer camino es recurrir al Tribunal Constitucional. Nosotros ya hicimos reserva de constitucionalidad y estamos en plena discusión en el Parlamento donde, como yo le decía, queremos lograr un acuerdo para impulsar una reforma que mejore las pensiones y no el camino de debilitar y disminuir los ahorros para la jubilación que les pertenecen a los trabajadores porque eso va a disminuir sus pensiones a futuro que es lo que no queremos.

Algunos observadores creen que el imperio de la ley está en cuestión en Chile, sobre todo ante la violencia que hemos visto en Santiago y en la Araucanía.
En primer lugar, quiero decir que comprendo, comparto, solidarizo con el dolor, con la angustia, con el sufrimiento de tantas personas que son víctimas de la violencia como ocurre en la Araucanía, en algunos casos terrorismo duro y puro, y violencia muy brutal. Y también con chilenas y chilenos que son víctimas de la delincuencia. Son dos cosas distintas. En segundo lugar, la Araucanía es una de las regiones más pobres de Chile y nosotros tenemos un compromiso especial con esa región a través del "Plan Araucanía". Lo primero es fortalecer su desarrollo económico y social. Lo segundo es comprender que necesitamos una actitud distinta hacia la historia, la cultura, la cosmovisión, el lenguaje y las tradiciones de nuestros pueblos originarios, que son parte de la identidad chilena. Y, por lo tanto, tenemos que buscar dentro del concepto de nación la forma de reconocer su existencia, porque comprendo el sentimiento de muchos de nuestros pueblos que sienten que no han tenido el trato que merecen. Y el tercer pilar del "Plan Araucanía" es recuperar el orden público y fortalecer el Estado de Derecho. Y en eso estamos, pero con una condición fundamental, lo hacemos dentro del Estado de Derecho. Porque hay algunos que lo que están sugiriendo es combatir la violencia y el terrorismo usando atajos, saliéndonos del Estado de Derecho. Eso este presidente nunca lo va a hacer.

Ha designado a Rodrigo Delgado como ministro del Interior después de que dos de sus antecesores fueron objetados por el Congreso. Su perfil es distinto a sus predecesores. ¿Por qué lo ha escogido?
Chile enfrenta grandes desafíos. Como el mundo entero, tenemos la peor pandemia sanitaria del último siglo, la peor recesión de los últimos 90 años. Pero, además, tenemos desafíos adicionales. Primero, estamos trabajando para recuperar los empleos que hemos perdido. Tenemos que hacernos cargo del proceso constituyente. Debemos mejorar la capacidad del Estado para asegurar el orden público y la seguridad ciudadana. Hay que seguir impulsando reformas como la de las pensiones y la salud. No podemos quedarnos al margen de la revolución tecnológica. Tenemos el desafío del cambio climático. Y eso significa descarbonizar la matriz energética, electrificar el transporte público, intensificar el esfuerzo de reforestación y tenemos una potencialidad gigantesca en el hidrógeno verde, Chile va a ser un gran exportador de este combustible que puede contribuir a enfrentar mejor el calentamiento global y el cambio climático. Además, tenemos un proceso de envejecimiento muy rápido de nuestra población. Y eso requiere unidad. Cada vez que Chile se ha dividido y hemos transformado el desafío y la adversidad en una lucha fratricida, hemos cosechado amargas derrotas. Cuando ha reinado un clima de unidad, hemos logrado nuestros más hermosos triunfos. En los últimos tiempos ese clima se debilitó, y estamos en tiempos de crispación y obstruccionismo. Dentro de ese cuadro yo creo que el nuevo ministro del Interior, que fue alcalde, es una persona que tiene las capacidades, la trayectoria y la actitud para ayudarnos a recuperar ese clima de unidad nacional y de sentido de misión compartida.

¿Y podrá romper con esta "maldición" de que cada vez que usted nombra un ministro, en el Congreso se empiezan a mover para echarlo?
En Chile la Constitución contempla lo que denominamos "acusación constitucional" contra los ministros. Es parte de nuestro sistema democrático, pero está concebida cuando un ministro ha cometido un grave abandono de sus deberes. No es un instrumento de lucha política o para zanjar diferencias de opinión. Eso puede ser así en los regímenes parlamentarios, pero no en un régimen presidencialista. Y, por tanto, yo le pido al Congreso que no desvirtuemos, no desnaturalicemos la esencia y el contenido de la Constitución. Y espero que esa conducta no continúe.

El Congreso puede acusar a sus ministros y forzar sus renuncias, pero usted no puede disolver las cámaras. ¿Le parece equilibrado el sistema?
Bueno, este proceso nos va a permitir dos definiciones: qué sistema de gobierno queremos, si presidencialista, semi presidencial o parlamentario. En Chile hemos tenido todos. Una vez que definamos eso, hay que ver cómo se reparte en forma equitativa, equilibrada y sabia el poder entre los distintos Poderes del Estado. Hoy tenemos un sistema presidencial que significa que al presidente lo elige la ciudadanía por un periodo de cuatro años. Lo que no se puede hacer, mientras no cambiemos nuestro sistema, es pretender pasar por encima de la Constitución o la Ley, eso es malo en todas las democracias del mundo.

¿Qué opina de la proclamación de Joe Biden como presidente electo de EEUU y de las denuncias de Donald Trump sobre fraude electoral?
EEUU es un país amigo de Chile y una de las democracias más antiguas del mundo. Quiero felicitar al futuro presidente Joe Biden. Somos conscientes que quedan algunas etapas por cumplirse y espero que el Gobierno de Biden logre pacificar los espíritus y unir al pueblo estadounidense. Y también tenemos esperanza de que EEUU pueda hacer un gran aporte y colaboración a la protección del medioambiente, el combate al cambio climático y al calentamiento global, y también pueda hacer una gran contribución y aporte al libre comercio. Lo único que les pediría a los ciudadanos de EEUU, país por el cual tengo un gran aprecio y admiración, es que vuelvan al espíritu de sus Padres Fundadores y que cuiden su democracia y se aplique el Estado de Derecho y la legislación y, para eso, en EEUU existen las instituciones suficientes que están llamadas a resolver estos problemas.

¿Ve usted posible la unidad de la derecha para ir en una lista única en la elección de los Convencionales Constituyentes?
Absolutamente y, de hecho, es muy importante que así sea porque tenemos grandes desafíos. Y para poder ser fecundos en ellos, la unidad es fundamental. Gandhi decía: "No hay caminos hacia la paz, la paz es el camino". Para nuestro sector político y para nuestro país no hay caminos hacia la unidad, la unidad es el camino. Pero déjeme darle algunas buenas noticias respecto de Chile. En materia de coronavirus nuestro peor momento, el más crítico, fue entre mediados de mayo y mediados de junio. Desde entonces llevamos cuatro meses de mejoría y hemos logrado reducir a la cuarta parte el número de contagios, multiplicado por cinco nuestra capacidad de testear, trazar y aislar y hemos logrado, multiplicar por tres la capacidad de atender a nuestros enfermos. Segundo, en el terreno económico llevamos cuatro meses de recuperación económica y del empleo. Los meses de junio, julio, agosto y septiembre la economía chilena ha vuelto a crecer respecto al mes anterior. Y después de haber perdido 1,8 millones de empleos, en el peor momento de la recesión, ya hemos recuperado 300.000 empleos.

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