Sebastián Da Silva: “Se viene una nueva oleada de inversión argentina en campos”

Sebastián Da Silva: “Se viene una nueva oleada de inversión argentina en campos”

17/05 - El director de Da Silva Agroinmuebles Rurales consideró que las llamadas constantes que reciben en el escritorio le indican que “la más vieja inversión del ser humano que es apostar a la producción, nuevamente se va a poner de moda”. Y en ese sentido dijo prever “una llegada en estampida de argentinos buscando venir a vivir a Uruguay con residencia fiscal”.

—¿Cómo observa el momento de la agropecuaria?

—Soy muy optimista. Tenemos por delante un contexto internacional y regional que a mi entender hacen que algunas inversiones en el agro empiecen a volver. A nivel internacional, el mundo después del Covid 19 va a ser un mundo donde las imprentas que fabrican billetes van a estar recalentadas y eso hace que el valor del dinero contante y sonante sea cada día menor y las alternativas de las inversiones, sobre todo en tasas de interés, van a seguir planchadas por un largo tiempo. Volvemos a un escenario donde el papel moneda va a tener poco valor y no hay una alternativa de inversión que dé intereses. En ese entendido, siempre los activos fijos y más los finitos como la tierra, se transforman en atractivos. En la oficina tenemos un “chismógrafo” que es el teléfono: cuando empieza a sonar anticipa lo que va a venir y cuando deja de sonar también.

—¿Qué le dice ese “chismógrafo” estos días?

—Ahora me indica que la más vieja inversión del ser humano que es apostar a la producción, hoy nuevamente se va a poner de moda.

—¿Llamadas internacionales?

—Sí. Tanto de fuera de la región, como a nivel regional el “chismógrafo” suena permanentemente. Por ello preveo una llegada en estampida de argentinos buscando venir a vivir a Uruguay. Se les agotó la esperanza, pasaron de una pérdida de esperanza y frustración y ahora están realmente en pánico. Tienen un horizonte de cuatro años de un gobierno que no les es amigable y si Argentina entra en cesación de pagos, el escenario va a ser muy difícil. Y ahí prevemos una llegada de estampida de familias de altísimo poder adquisitivo al Uruguay. Vienen a vivir y por las condiciones que Uruguay les pide para solicitar la residencia fiscal, la forma más directa es con inversiones inmobiliarias en Uruguay.

—¿Cómo es hoy?

—Hoy un individuo del exterior si tiene una inversión inmobiliaria de más de 1,8 millones de dólares puede tramitar la residencia fiscal. Y eso es lo que complementa muchas decisiones de familias de altísimo poder adquisitivo de Argentina que van a encontrar en Uruguay un país de porteras abiertas que los va a recibir, educar a sus hijos y permitir desarrollarse y vivir con felicidad. Para salir del “corset” argentino van a tener que agregar a sus casas en Punta del Este una inversión de mayor monto como puede ser un campo.

—¿Apuntan a la agricultura nuevamente?

—Naturalmente en las familias de alto poder adquisitivo hay un conjunto grande que tiene vinculación con el campo. El argentino tradicional es típicamente chacarero, y también cada día más por el trabajo de la cadena cárnica uruguaya nos posiciona como un país atractivo. El problema es cultural de la producción.

—¿Cómo es eso?

—El argentino trasladó su esquema agrícola al Uruguay y el esquema ganadero le cuesta más por el tipo de producción, de exportación, de animales que faenamos. Pero hoy, reitero, es más necesario tener la residencia fiscal quizás, que optimizar el tipo de inversión, porque partimos de la base de que la tierra en sí mismo es una inversión noble y sin burbujas. En muchos casos va a pasar que hagan la inversión y den para arrendar los campos. Y en otros no, son familias que se instalarán y empezarán a producir dependiendo la Provincia de donde provengan la forma que lo hacen.

—Hace unos años dinamizaron la agricultura, ¿puede empezar a pasar algo así ahora con la sinergia agricultora/ganadería?

—Sí, porque la experiencia nos indica que la mayor parte de las inversiones argentinas que se hicieron en los últimos 20 años, el tipo de producción ganadera es diferente. Con una salvedad: la mayoría se instalaron en el litoral. Cuando uno se va a zonas más ganaderas, hay que ver cómo se adapta el argentino a la mayor riqueza uruguaya que es la pastura natural. Imagino que se van a adaptar. A ellos les cuesta los novillos de 550 kilos, no tienen esa cultura, pero por otro lado son muy celosos a la hora de elegir los vientres, los entores, aplican buena tecnología. Y capaz que hasta pueden ayudar a cumplir uno de nuestros sueños, lo digo incluso como integrante del gobierno, que es aumentar las tasas de procreo. Es una de las metas que tenemos. Donde podemos generar más riqueza genuina de verdad.

—¿Hay campos disponibles?

—Habrá que dirigirlos. Hoy hay una capacidad ociosa de campos muy buenos, suelos de lomadas en el noreste, este y centro del país, que por un tema de costos dejaron de ser productores de granos y se transformaron. Muchos de esos campos están descansados y hay que hacer un trabajo de docencia importante para aconsejar a esos argentinos que no repitan los errores del pasado y respeten un poco el ADN del suelo uruguayo que no es lo mismo al de Venado Tuerto o Pergamino. Y hay otra cosa que tiene mucho peso también.

—¿A qué se refiere?

—En espejo, el gobierno de Lacalle Pou tiene una mirada empática hacia la producción agropecuaria. Fíjese que en estos 70 días de gobierno el presidente tuvo tres salidas y fueron a medios rurales. Hay una mirada al medio rural que el presidente conoce como quizás no lo conocía ningún otro presidente, excepto su padre en la democracia contemporánea. Hay voluntad real y eso se percibe. Entonces, si de un lado tenemos una mirada combativa y de desconfianza y por este lado todas las acciones conscientes e inconscientes que hacen equilibrar las condiciones de trabajo y bienestar en el centro de Montevideo o en el interior profundo. Eso también genera que se pueda dar esa llegada de argentinos al medio rural. Quizás vuelven por la agricultura, imagino que hoy las oportunidades para instalar una producción ganadera están, hay muchos campos mixtos con enorme potencial muy intensiva a valores de la tierra que bajaron.

—¿Qué precios maneja?

—Hoy estamos en una meseta, la misma que en el año 2019, justamente porque estamos con un “corset” llamado Coronavirus. Hay muy poca oferta de campos premium del núcleo agrícola, que básicamente están dominados por los dos fideicomisos que están operando, y se estabilizan en el eje de los 6 a 7 mil dólares los campos excelentes. Los campos forestales, que tienen una dinámica diferente, tienen un natural rebrote de precios cerca de Paso de los Toros y lo que tiene que ver con UPM y en el resto de la cuenca forestal, el eje de Cuchilla Grande, los suelos tipo 2, son campos que van de 2,2 a 3 mil dólares. En los ganaderos hay muy buenas oportunidades en campos de basalto, y puede haber muchos argentinos del litoral que vaya a estancias buenas en Salto, por ejemplo. En ese litoral campos que van de 1,5 a 2,5 mil dólares, estancias para empezar a hacer una producción seria. Y más al centro aparecen campos mixtos, que los últimos negocios que se han hecho tienen un piso de 3,5 mil hasta los 4,5 mil dependiendo del porcentaje del suelo. Pero esos son campos que tienen un historial agrícola grande, y por temas de mercado y Plan de Uso de Suelos, en muchos casos uno se encuentra con campos que están prontos a transformarse en agrícolas.

—¿Se consiguen fácil si se viene con interés y dinero?

—Siguen existiendo campos que era difícil que estuvieran a la venta. Porque los problemas de rentabilidad del campo no cambiaron en 70 días. Estamos optimistas porque el Covid no afecta al ganado ni a los cultivos y la verdad es que el campo no ha parado. Si vamos a los subsectores, un 35% del área agrícola herido, porque todo el sur, tiene pésimos rendimientos por la sequía. Y si vamos al promedio nacional de soja será menor a 2 mil kilos por há, significa que no será rentable en sí mismo. Pero, si nos comparamos con alguien que tiene un restaurante, o un hotel en Rocha, naturalmente por el tipo de producción estamos lejos de esa tragedia. Uruguay es un país que alimenta 13 veces su población interna. Al ser tan exportadores nos hace estar en el mapa del mundo, en un contexto de crisis de demanda y de oferta. En ese contexto el país es exportador y eso siempre tomado del punto de vista relativo, que “el país se salva con el agro o con él perece” es una nueva realidad.

—¿Y a la ganadería cómo la ve?

—La carne uruguaya es de las mejores catalogadas del mundo. Hay una estabilidad por la seriedad de la cadena, que pese a las dificultades de la Cuota 481, Hilton y la burbuja china, la cadena sigue funcionando. Creo que el día se asocie la fortaleza uruguaya del tratamiento de la pandemia con la bondad de nuestra carne, le vamos a dar un valor agregado. Sueño con Luis Suárez siendo el portavoz de las bondades de la carne uruguaya. Es el tipo más conocido del mundo diciendo “si quieren ser como yo, miren que me crié comiendo este tipo de carne”. Y eso es un dato que el mundo lo recoge. Podríamos agregar más marketing, sobre todo en la enorme oportunidad con el pasto y por algo la carne uruguaya está siempre dentro de las 3 o 4 más caras del mundo. Pese a problemas que son reales, los financieros, los de la industria, no es un hotel y es una cadena seria.

—¿Qué opina de la firma de un TLC con China?

—Me gustan todos los TLC, ojalá que Uruguay al final de este gobierno pueda firmar con China, Estados Unidos y muchos más. Porque no podemos exportar impuestos, si eso lo inyectamos al que se desloma trabajando en el campo, probablemente le demos un horizonte de rentabilidad que hoy no tiene.

—¿Lo ve viable?

—Lo veo viable de acuerdo con la voluntad que sabemos que hay en el gobierno a través de los TLC. No sé si esa viabilidad, el Mercosur con líos internos nos lo puede permitir. Hoy no tenemos Mercosur, tenemos un recuerdo de lo que se firmó en Asunción en el año 91. No hay Mercosur. Por ese lado es el momento de poner acelerador a fondo e ir con todos. Lo de China sí, porque entre soja y carne nos sacamos unos cientos de millones de dólares de aranceles de encima, pero hay otro tipo de producción fuera del área agropecuaria que se beneficia con TLC con Estados Unidos.

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