Saturación de arena en la boca del canal obliga a buscar alternativas

Saturación de arena en la boca del canal obliga a buscar alternativas

La embocadura del canal paraguayo seguirá en territorio argentino. La saturación de arena no podrá disminuir con el empleo exclusivo de maquinaria vial. La comisión binacional debe estudiar opciones para ambos canales.

a embocadura del canal paraguayo sigue en territorio argentino.

El río Pilcomayo ingresa en su totalidad en la provincia de Formosa; para introducirlo en nuestro país se capta aguas de Argentina.

Esta situación es resultado de cuatro años consecutivos de inacción bajo la administración de Cartes.

Este lapso fue suficiente para que la embocadura de ambos canales, sobre todo el paraguayo, quedará completamente colmatado.

Los argentinos también enfrentan las consecuencias de nuestra inacción: quedan con el agua pero también con toda la arena.

En este momento, el amplio sector que rodea al canal paraguayo está sobreelevado con respecto al nivel del suelo.

Se convirtió en un canal colgante, por eso se requiere trabajar cada vez a mayor profundidad para llegar al nivel del cauce del Pilcomayo.

Los primeros 10 kilómetros de nuestro canal artificial son críticos por la inmensa cantidad de arena allí depositada.

La limpieza de estos 10 kilómetros es fundamental para mantener operativo el canal por lo menos por otros cuatro años.

Equipo vial no es suficiente

El informe final de la empresa fiscalizadora Cialpa, sobre los trabajos que se llevaron a cabo hasta junio pasado en el Pilcomayo, sostiene que el empleo de dragas es la mejor alternativa para la limpieza de la embocadura.

El documento expresa: “El uso de dragas es altamente recomendable en la embocadura del río Pilcomayo, como mínimo hasta el sector ubicado a 3,5 kilómetros de la ribera, y deseable hasta 8,5 kilómetros”.

Agrega el documento de Cialpa que “en este tramo del canal artificial es vital retirar todo el material excavado fuera del cauce así como los sedimentos remanentes de años anteriores”.

La draga tiene una indudable ventaja: puede arrojar los sedimentos a 100 metros del canal e inclusive alcanzar fácilmente 150 metros.

El equipo vial, en cambio, por cuestiones de costo de la obra, solo esta obligado a extraer arena a 15 metros del canal.

El resultado es que todo sigue en el mismo lugar y al llegar las aguas altas la arena se escurre con el río y va cubriendo otros sectores.

El trabajo de la draga se complementa con el equipo vial convencional que obviamente es fundamental para el trabajo en sectores donde el agua no se escurre.

El trabajo en el Pilcomayo se tiene que manejar como un proyecto fluviovial.

Alternativas para ambos países

La Comisión Binacional del Pilcomayo es el ámbito indicado para que Argentina y Paraguay estudien nuevas alternativas para ambos canales.

Argentina puede perder al río si entra en funcionamiento la cañada Los Monos o la cañada El Galpón, en nuestro territorio.

Lo mismo puede suceder a Paraguay si el Pilcomayo termina por romper en una crecida las defensas en Santa Victoria, en la provincia de Salta.

En cualquiera de estas situaciones ambos países salen perdiendo; mejor buscar alternativas técnicas para la readecuación de los canales.

El primer desafío para nuestro país es recuperar la soberanía sobre la embocadura del Pilcomayo; no podemos seguir captando aguas del canal argentino.

Tiempo disponible

La licitación para obras en el Pilcomayo previó un contrato plurianual, es decir por espacio de períodos fiscales los trabajos no tendrán pausa.

Esto quiere decir que tanto el Ministerio de Obras Públicas como la Comisión Nacional del Pilcomayo disponen de tiempo suficiente para trabajar en el diseño de una nueva embocadura.

Lo malo es que no se cuenta con un diseño maestro que permita orientar las tareas en el Pilcomayo.

La pregunta es quién asumirá la responsabilidad de este trabajo.

La comisión nacional no está en condiciones de aceptar este desafío porque no cuenta con un equipo técnico en condiciones de elaborar un marco general para el Pilcomayo.

Lamentablemente, nos limitamos a meter agua sin saber qué hacer realmente con el Pilcomayo.

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