Sánchez intenta arañar compromisos sobre el precio de la energía en la Cumbre europea

Sánchez intenta arañar compromisos sobre el precio de la energía en la Cumbre europea

14:27 - Presiona para que el documento de conclusiones del Consejo Europeo sea más concreto y ambicioso y no se limite a vagas referencias a buscar soluciones a medio y largo plazo

España apura las horas previas al Consejo Europeo para intentar arañar compromisos sobre medidas de más calado para abordar la crisis del precio de la energía. La Comisión Europea lleva semanas dejando claro que no está por la labor y hay un buen número de países escépticos o muy escépticos de cara a tocar en profundidad un sistema que, consideran, funciona bien. Pero Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Kyriakos Mitsotakis no han tirado la toalla y tratan de conseguir que el lenguaje final del documento de conclusiones, que zanjarán los líderes de los 27 este jueves y viernes en Bruselas, sea lo más concreto y ambicioso posible.

"Están moviéndose mucho, apremiando, pero no tienen mucho recorrido. Ahora están en máximos, pero si se centran en mínimos es posible que consigan algo más", explica una fuente diplomática continental. El lenguaje inicial propuesto por los servicios del Consejo Europeo, dirigido por Charles Michel, no convence en Madrid. El belga sabe perfectamente que Sánchez necesita algo que presentar al terminar y no le vale cualquier cosa, y su entorno asegura que le van a ayudar. El español ha hecho promesas que es casi imposible que cumpla a estas alturas, así que ya no le basta con intentar hacer ver que es un problema europeo, compartido por todos. Necesita volver a Madrid con algo más fuerte. La propuesta presentada la semana pasada por la Comisión Europea es considerada en Moncloa y un chiste malo, casi un insulto, porque se limita a recordar lo que se puede hacer o lo que ya se ha hecho, en general medidas nacionales que apuntan a los hogares más vulnerables, a las empresas más afectadas y a posibles ayudas y medidas fiscales. Pero poco más. Así que está presionando, como pocas veces, para intentar rascar más.

Fuentes europeas, desde todas las instituciones y gobiernos nacionales, explican que el margen no es grande. Quizás un lenguaje más preciso sobre la idea de un mecanismo de compra y almacenaje conjunto de gas. España lo puso en el debate hace unas semanas, aunque la idea no es nueva. Ya se intentó a principios de siglo y en 2016, pero no prosperó, a diferencia de lo que sí se ha hecho con el petróleo. Pero ahora, con la presión geopolítica y el éxito de la compra centralizada de vacunas, no hay muchos abiertamente en contra. La clave es cómo ponerlo negro sobre blanco para que no se quede en nada.

El segundo elemento es meter mano en el sistema en sí. Ahí las puertas están muy cerradas porque técnicos y políticos comunitarios, así como la mayoría de las capitales, no quieren líos. "Hay que tener mucho cuidado. Hay dos riesgos: cree que esto sólo es un fenómeno pasajero y no tendrá consecuencias en unos meses y precipitarse. Hay que encontrar un término medio para no equivocarse", explican altas fuentes comunitarias. "El sistema funciona y no podemos cargárnoslo por las prisas y sin saber qué pasa de verdad, necesitamos más datos y más tiempo", añaden.

En el equipo de Ursula von der Leyen explican que están vigilando el mercado de cerca y que en diciembre, cuando se celebre la última cumbre de líderes, habrá más datos para un diagnóstico más certero. De momento no detectan las manipulaciones en la volatilidad que denuncia España, pero se preparan para una larga discusión. "Algunos Estados Miembro querrán cambiar las conclusiones del Consejo Europeo. Vamos a ver discusión este jueves porque es muy sensible, pero no sé si se cambiarán. Estamos abiertos a más ambición, no veo problemas, pero eso requiere que todos estén ahí y no lo veo por ahora", explican esas mismas altas fuentes.

España está presionando a todos los niveles. Sánchez, al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. La vicepresidenta Ribera a sus colegas, que se verán las caras el día 26 en un Consejo de Energía. También el embajador permanente ante la UE, que ve casi diariamente a sus colegas. Y los 'sherpas' del presidente, los asesores más cercanos de Moncloa que están preparando la Cumbre y son quienes participan en la redacción del documento de conclusiones. En el Parlamento Europeo hubo debate esta semana y la líder de los socialistas, la española Iratxe García, también empujó en esa dirección reclamando "medidas excepcionales" para "abordar la excepcionalidad" de los precios de la energía. Durante su intervención ante el Parlamento Europeo, García exigió "una batería de herramientas para actuar en distintos frentes", como la reforma de las reglas del mercado mayorista de la electricidad, la lucha contra la especulación en el mercado de derechos de emisiones de CO2, la puesta en marcha de una plataforma europea centralizada de compra de gas natural que facilite la creación de las reservas estratégicas, y la mejora de la seguridad energética con la diversificación de fuentes de energía, proveedores y rutas. "Las medidas presentadas por la Comisión la semana pasada son totalmente insuficientes", reiteró en la línea de Madrid.

De momento el borrador inicial, que no será el final, se limita a decir que los líderes "incitan a la Comisión y al Consejo a considerar medidas a largo y medio plazo para asegurar que el precio de la energía es asequible para empresas y hogares y para aumentar la resiliencia del sistema energético europeo, así como para proporcionar seguridad y suministro y apoyar la transición hacia la neutralidad climática". La música suena bien en Bruselas pero Madrid dice que la letra está vacía. Que decir eso es casi no decir nada, pues la Comisión Europea podría recoger el testigo tal y como está ese texto y limitarse a operar en el marco de la 'toolbox' presentada la semana pasada. Es decir: sin nada nuevo, sin un calendario, sin ambición real. Así que sería necesario modificar eso, una batalla nada sencilla para las próximas 24 horas.

"La caja de herramientas de la Comisión es un buen inicio, estructura el debate. Está claro que a corto plazo con los gobiernos nacionales los que tienen que actuar, no la Comisión. Hay margen y lo hemos hecho todos. Lo que le podemos pedir a la Comisión es que analice si el mercado funciona bien y en qué se podría mejorar colectivamente. Algunos países han dicho que hay especulación en el mercado de emisiones (ETS), nosotros no tenemos constancia, pero la Comisión investigará. Ahora, llevará tiempo, como pronto a principios de año", resume un diplomático del norte en una posición que se podría definir como mayoritaria en la mesa.

Habrá informes, habrá estudios, habrá ideas, pero nada antes de final de año, y ninguna propuesta legislativa con la ambición a la que aspira España. Todas las partes parecen tenerlo claro así que intentar una pelea en estas condiciones podría parecer absurdo. Pero en este tipo de negociaciones no siempre se gana a corto plazo. A veces basta con llevarse una deuda que cobrar, y con el déficit de interconexiones y las preocupaciones de España, quizás la deuda sea grande para hacer caja más adelante. En este tema o cualquier otro.

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