Sajjan Gohel: "Europa será el principal blanco de los atentados si hay radicalización en Afganistán"

Sajjan Gohel: "Europa será el principal blanco de los atentados si hay radicalización en Afganistán"

Director de Seguridad Internacional de la Fundación Asia-Pacífico, lleva mas de dos décadas estudiando el extremismo. Alerta sobre la permisividad occidental con Pakistán.

"Hay motivos de preocupación sobre la transformación de Afganistán en un caldo de cultivo para el extremismo como lo fue en la década de los noventa". Así expresó en febrero en la revista 'Foreign Policy' Sajjan Gohel, que lleva estudiando desde hace más de dos décadas el extremismo en el sur de Asia, su visión sobre la retirada estadounidense y de la OTAN de ese país. Seis meses después, este profesor de la London School of Economics, director de Seguridad Internacional de la Fundación Asia-Pacífico, y coautor del Currículo Antiterrorista de la OTAN, ha vuelto a la misma publicación para afirmar que los vínculos entre los talibán y el Estado Islámico de Jorasán (IOSIS-K) son mucho más estrechos de lo que Washington quiere creer.

Los talibán y los políticos de Washington ¿comparten la misma lógica? Le pregunto eso porque, el mismo día del atentado de Kabul, tanto como el comandante en jefe del Mando Central, el general Kenneth McKenzie, dijeron que EEUU y los talibán comparten como "objetivo común" controlar al Estado Islámico (IS).

Creo que esa postura refleja dos errores. El primero es pensar que los talibán son gente racional y, por tanto, que se puede negociar con ellos. Eso revela una visión muy occidental: tienes una disputa con alguien y tratas de buscar un punto en común a base de una negociación en la que se realizan concesiones mutuas. Pero eso no se puede aplicar a los talibán. Ellos no van, en modo alguno, a cambiar o realizar concesiones. E la década de los noventa, los talibán tenían relaciones con Al Qaeda. Desde entonces, las han mantenido. ¿Por qué iban a dejar de tenerlas ahora? El segundo error es pensar que los talibán son el enemigo declarado de ISIS-K. Es cierto que ha habido momentos de ruptura entre ambos, y que han luchado a muerte entre sí. Pero también lo es que al día siguiente de dispararse eran capaces de colaborar en la causa casa común de expulsar a Occidente de Afganistán. Hay que recordar que tanto los talibán como el ISIS-K están formados por pashtunes, y que ha habido matrimonios entre familias de combatientes ambos grupos, lo que ha creado vínculos tribales y de clan. Es inconcebible asumir que los talibán y EEUU puedan encontrar un espacio común. De hecho, el propio Biden ha dicho que él no confía en los talibán. ¿Cómo puede entonces confiar en que van a ser sus aliados contra el ISIS-K?

El mismo día del atentado, el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, dijo que Osama bin Laden no estaba tras el 11-S. ¿Está EEUU practicando el autoengaño?
Cuando los talibán conquistaban aldeas en Afganistán, tenían en sus filas a miembros de Al Qaeda en el Subcontinente Indio [la división de Al Qaeda en la región formada por India, Pakistán, Afganistán y Bangladesh]. Los talibán siempre han dicho que Bin Laden no estaba tras el 11-S. Biden ha decidido una política unilateral y arbitraria, pese a los consejos en contra de las autoridades militares y de espionaje, creando en el proceso una crisis humanitaria innecesaria. Esta retirada ha sido una debacle, y sus consecuencias serán gigantescas.

¿Por qué?
Porque los yihadistas están viendo lo que está pasando y lo están usando en su propaganda.

¿Le ha sorprendido saber que EEUU está compartiendo inteligencia con los talibán?
Es algo que va más allá de mi capacidad de comprensión. Basta con observar el atentado del jueves. Es absolutamente cierto que el ISIS-K fue el autor, pero ¿cómo es posible que el terrorista cruzara todos los puestos de control establecidos por los talibán hasta llegar justamente a donde estaban los estadounidenses? ¿Quién está al mando de la seguridad en Kabul? La red Haqqani, una organización internacionalmente reconocida como terrorista, que ha actuado como emisaria entre Al Qaeda y los talibán. Si Occidente quiere compartir inteligencia con alguien en Afganistán, debería hacerlo con la oposición del Valle del Panshir, porque son los únicos que quieren lo mismo que Occidente, que es un Afganistán sin talibán, y que están dispuestos a hacerlo voluntariamente. No apoyar a la oposición a los talibán causará un daño de décadas a la lucha contra el terrorismo.

¿Está Occidente repitiendo los mismo errores de los noventa en Afganistán?
Sí, solo que peor, porque entonces nadie podía imaginar que los muyahidín [los guerrilleros anticomunistas] fueran a metamorfosearse en diferentes entidades que incluirían los talibán, Al Qaeda, y otros grupos yihadistas. Ahora tenemos ese ejemplo y el de Irak, donde Al Qaeda se transformó en ISIS. Y estamos yendo como sonámbulos hacia la tercera catástrofe. Es una pesadilla que hemos creado nosotros mismos.

En EEUU nadie está hablando de los obvios vínculos entre el servicio de espionaje de Pakistán (el ISI) y los talibán. ¿Por qué?
Hay varias teorías al respecto. Una es porque en 20 años de guerra nadie ha sabido cómo afrontar el hecho de que Pakistán reciba dinero de Occidente y lo destine a financiar a gente que mata occidentales en Afganistán. Pakistán es un Estado con armas nucleares, y existe la preocupación de que, si se da mucha publicidad a esa situación, se genere una inestabilidad grave si esas bombas atómicas caen en el poder de gente peligrosa. La ironía de todo ello es, obviamente, que esas armas nucleares están en las manos de los mismos militares que mantienen esos vínculos con los grupos terroristas, como Al Qaeda e ISIS-K. El otro elemento que podría considerarse es una cierta ingenuidad de Occidente a la hora de evaluar la solidez de los vínculos entre el ISI y estos extremistas. No afrontar el papel de Pakistán en el conflicto es uno de los mayores fallos de estos veinte años de guerra.

¿Cómo es posible que Pakistán sea nuestro aliado en la guerra contra el terrorismo y al mismo tiempo esté detrás de los grupos terroristas de la región? Pakistán es el único país que, si quisiera, podría moderar a los talibán.
Con la excepción de Pakistán, que creó a los talibán y les ha permitido tener su base allí, los vecinos de Afganistán tienen ahora una actitud más contemporizadora que en la década de los noventa. El atentado del jueves ¿podría cambiar esa posición? Rusia ha evacuado a sus ciudadanos de Afganistán, cosa que antes del ataque no había hecho, y ha anunciado maniobras conjuntas con Tayikistán.

Hay tres tipos de actitud. Una es la de los países buscarán vías para legitimarlos. El caso más obvio es Pakistán, pero ahí también están Turquía, China, y Rusia. Es cierto que Rusia está retirando a sus ciudadanos, pero eso podría ser una medida temporal. Otro es el de países como India, que no parecen dispuestos a reconocer a los talibán en el corto o medio plazo. La tercera opción es la que me preocupa más: países europeos y a EEUU manteniendo la puerta abierta a un reconocimiento de los talibán, a pesar de que ese grupo defiende valores opuestos a los de Occidente. Una cosa es mantener los contactos con ellos; otra, muy diferente, legitimarlos. Es vital que Europa demuestre que sus valores, que son los mismos que han adoptado los afganos durante los últimos veinte años, son verdaderos y se aplican a todo el mundo. Hay una generación de afganos que solo conoce a los talibán por los libros de Historia y por lo que les han contado sus padres. No se les debería abandonar. Y hay un factor más directo: si hay radicalización en Afganistán, habrá terroristas que vayan a Afganistán para entrenarse, y entonces Europa será el principal objetivo de los atentados.

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