Rusia obliga a sectores laborales a vacunarse para frenar la covid

Rusia obliga a sectores laborales a vacunarse para frenar la covid

La variante delta del coronavirus causa estragos en Moscú, con 96 muertos el pasado sábado

“No hay más remedio”, repiten en Rusia las autoridades, que han endurecido las medidas contra el coronavirus en uno de los momentos más agresivos de la covid desde que comenzó la pandemia. “No hay más remedio”, repiten en los centros de vacunación, hasta este junio normalmente vacíos, las decenas de personas que ahora sí hacen cola para vacunarse.

Ponerse una de las vacunas disponibles en Rusia es voluntario, y hasta ahora la mayoría de los rusos prefería no pasar por la aguja a pesar de esta época de zozobra. Pero cuando el Gobierno ha visto que el número de infectados se estaba disparando ha comenzado a implantar medidas con las que, de una u otra forma, obligan a buena parte de la población a vacunarse.

La pasada semana el Ayuntamiento de Moscú decretó la vacunación obligatoria del 60% de los empleados en las empresas que trabajan de cara al público. Serguéi Sobianin, el alcalde de la capital, aseguró este sábado que la llegada a Rusia de la variante delta, detectada por vez primera en India, está haciendo estragos en Moscú. “Si no hubiera habido una mutación, ya estaríamos libres de la pandemia. La incidencia habría sido prácticamente cero”, aseguró el regidor.

Tras superar la segunda ola, el número de infectados por la covid en Rusia se mantuvo entre 1.000 y 3.000 desde finales de enero. Pero desde la primera semana de junio las cifras comenzaron a dispararse, impulsadas sobre todo por la incidencia de la pandemia en la capital.
Un 60% de los rusos prefiere no ponerse la vacuna, y solo un 11% de 146 millones ha recibido las dos dosis

Ayer hubo 21.665 infectados, más de un tercio en Moscú (8.457). Además, fue día de récord en cuanto a fallecidos en la capital: 96. Y por vez primera los decesos de San Petersburgo superaron los de Moscú, con 107. El número de muertos en todo el país fue el más elevado desde diciembre, 619 para un total de 132.683 en toda la pandemia.

A pesar de ser el primer país en registrar una vacuna (Spútnik V, en agosto del 2020) y el primero en iniciar la vacunación (en diciembre), la mayoría de los rusos (60 %, según el Centro Levada) se resiste a vacunarse. Esa actitud parece haber cambiado después de que las autoridades de Moscú dijeran que las empresas deberían suspender de sueldo a los empleados que sin causa justificada se nieguen a pasar por la aguja. Además, han amenazado con suspender temporalmente la actividad de las empresas de servicios que no cumplan con el objetivo de poner la primera dosis al 60% de su plantilla antes del 15 de julio y la segunda antes del 15 de agosto.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha insistido en que esto no son vacunaciones obligatorias, y que a quienes se les pida que se vacunen por su trabajo pueden negarse y buscar un trabajo diferente.

“Para resolver drásticamente esta situación hay que vacunar a la población o cerrarlo todo”, dijo Sobianin. Rusia sólo recurrió al confinamiento durante la primera ola, en abril del 2020. Desde entonces ha apostado por la flexibilidad, con restricciones al ocio, trabajo a distancia o clases por videoconferencia, para proteger la economía.

Esa flexibilidad se nota en el uso de la mascarilla, que solo fue obligatoria en al calle en los primeros meses. Sí lo es en espacios cerrados, como tiendas y transporte público. Pero, incluso en estos lugares, el cumplimiento es muy laxo.

Esa permisividad se ha acabado respecto a la vacuna. Diez regiones, incluida Moscú, han decretado vacuna obligatoria para ciertos “grupos profesionales de riesgo”, según Anna Popova, jefa sanitaria rusa.

En algunas de ellas sólo podrán acceder a bares y restaurantes quienes tengan un código QR que muestre que han recibido una de las inyectables rusas (Spútnik V, CoviVac y EpiVacCorona), han pasado la enfermedad en los últimos seis meses o se han hecho un test anticovid en las últimas 72 horas.

El ritmo de vacunación va muy lento en Rusia. Han recibido al menos una dosis 21 millones de una población de 146 millones, dijo el viernes el ministro de Sanidad, Mijaíl Murashko. La pauta completa la tienen 16,7 millones, el 11% de la población.

La presión de la epidemia y de las autoridades parece haber tenido respuesta. La viceprimera ministra Tatiana Gólikova ha dicho que el número de vacunados se ha doblado en una semana. Testimonio de ello son las largas colas (antes inexistentes) en los puntos de vacunación de Moscú, muchos abiertos en centros comerciales, como las galerías GUM de la plaza Roja.

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