Rusia denuncia una intervención de ucranianos en Bielorrusia mientras prepara la suya

Rusia denuncia una intervención de ucranianos en Bielorrusia mientras prepara la suya

Moscú lleva semanas preparando su intervención en Bielorrusia; ahora desentierra el señuelo fascista al afirmar que tiene información sobre la presencia en este país de 200 extremistas entrenados en Ucrania.

Rusia empieza a encontrar razones para lanzar una intervención armada en Bielorrusia. Moscú afirma que tiene informaciones verificadas sobre la presencia en el país de unos 200 "extremistas" entrenados en Ucrania para desestabilizar Bielorrusia. Mientras, los contactos entre Moscú y Minsk se suceden de forma frenética para impulsar una actuación conjunta en plena ola de protestas y huelgas.

"Hay información confirmada de que esas actividades se impulsan desde Ucrania", ha dicho el ministro de Exteriores, Serguei Lavrov. "Hay campos en Ucrania preparados para el entrenamiento de estos extremistas. Según nuestros datos, en la región de Volyn, en la región de Dnipropetrovsk".

Moscú lleva semanas preparando una intervención en Bielorrusia, pero hasta la fecha ha dicho que no lo ven de momento necesario mientras la oposición "no se pase de la raya", en palabras del presidente ruso, Vladimir Putin. Hoy Lavrov ha advertido de que va a atajar categóricamente los intentos de organizar provocaciones en torno a Bielorrusia desde el exterior. Moscú no quiere un nuevo Maidán, la caída del gobierno ucraniano en 2014 a la que asistió como enfadado espectador. "Los que intentan provocar disturbios, provocar la infracción de las leyes, entienden perfectamente que este tipo de diálogo nacional les dejará al margen de la historia; por eso intentan hacer que todo termine con provocaciones extremistas, intentan provocar a las fuerzas del orden", dijo Lavrov tras reunirse con su homólogo bielorruso, Vladimir Makei.

La presencia de fuerzas de EEUU en Bielorrusia, que ni ha pedido ni ha sido invitada a unirse a la OTAN, no sería tan creíble como en Ucrania. Así que Lukashenko ha recurrido al habitual enemigo de los medios de comunicación estatales rusos: Ucrania. "Según nuestras estimaciones, unos 200 extremistas entrenados en territorio ucraniano se encuentran ahora en la República de Bielorrusia", agregó.

Hasta ahora los únicos mercenarios extranjeros de los que se tenía noticia en Bielorrusia eran precisamente rusos. Fueron detenidos cerca de Minsk. El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, los vinculó en un primer momento con intentos de desestabilizar la situación en el país. Pero después de las elecciones, con las calles tomadas por las protestas, Bielorrusia buscó el apoyo de Moscú y envió el 14 de agosto de vuelta a 32 de los 33 mercenarios rusos de la compañía militar privada Wagner. Ocurrió justo después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, pidiera la extradición de los presuntos mercenarios, pues dichos combatientes habían luchado en las filas de las milicias separatistas en el Donbás durante la campaña rusa en Ucrania en 2014.

Aquella injerencia rusa en Ucrania en 2014 y 2015 fue justificada por la supuesta amenaza del fascismo ucraniano, que sin embargo después quedó marginado en las sucesivas elecciones que organizó el país.

Ahora Moscú ha vuelto a desenterrar el señuelo fascista. Según el canciller ruso, hay grupos ucranianos de índole nacionalista como Pravy Sektor (Sector Derecho), Trizub (Tridente Stepán Bandera), S14 y el Cuerpo Nacional que se dedican activamente a las provocaciones en Minsk y otras ciudades bielorrusas, que son escenario de protestas desde el 9 de agosto por los resultados de las elecciones presidenciales que revalidaron a Lukashenko, en el poder desde 1994. Expertos de la ONU han denunciado 450 casos de torturados y 6 desaparecidos. Putin ha calificado de "moderada" la actuación de la policía bielorrusa.

BOTAS RUSAS EN SUELO BIELORRUSO
Vladimir Putin explicó la semana pasada que Lukashenko le había pedido formar un "contingente de miembros de las fuerzas del orden". "Lo hice, pero acordamos también que éste no será utilizado mientras la situación no se descontrole", dijo Putin en una entrevista con el canal de televisión Rossia-1 la semana pasada.

La intervención de Rusia en Bielorrusia sería más fácil incluso que la de Ucrania. Rusia tiene "obligaciones" con Bielorrusia en el marco de acuerdos y tratados multilaterales, como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), el brazo armado del espacio postsoviético. El propio Putin ha recordado que dichos tratados obligan a sus Estados miembros a "ayudarse mutuamente en defensa de la soberanía, las fronteras exteriores y la estabilidad".

En cuanto a esta especie de Pacto de Varsovia postsoviético, Rusia podría intervenir militarmente en Bielorrusia, sólo si Minsk lo solicita en caso de una "agresión exterior". La presencia de combatientes de Ucrania es lo que Moscú necesita para dar el siguiente paso y acabar con las protestas que amenazan la continuidad de Lukashenko en el poder. Una intervención rusa requeriría el apoyo de los otros miembros de la organización, Kazajistán, Armenia, Kirguizistán y Tayikistán. Todos son obedientes aliados de Rusia.

Parece que Moscú y Minsk están ultimando los detalles. El primer ministro ruso, Mijail Mishustin, se dirige mañana a la capital de Bielorrusia. Y el ministro de Defensa bielorruso, Viktor Khrenin, visitará Moscú el 4 de septiembre. Al propio Lukashenko se le espera en Moscú el 10 de septiembre. El Kremlin acorta plazos, pues sabe que ahora es un buen momento para avanzar con el proyecto de integración entre ambas naciones. Lukashenko siempre se ha mostrado reacio, pero Moscú espera ahora que el presidente bielorruso -en apuros en casa- se mostrará más abierto a subir a lomos de su 'hermano mayor'

Aunque Rusia prepara un contingente armado para intervenir, insiste en que son los demás los que se están entrometiendo en el pulso entre Lukashenko y la oposición. "Condenamos la presión que ahora intentan ejercer sobre las autoridades legítimas de Bielorrusia otros países, que al mismo tiempo apoyan abiertamente a la oposición descontenta con los resultados de las elecciones", dijo Lavrov.

El canciller ruso apuntó hoy que a las autoridades y al pueblo del país "se les están imponiendo ideas dudosas sobre la mediación, incluido a través de la OSCE". Lavrov denunció además declaraciones "destructivas" de la UE y la OTAN respecto a la situación en Bielorrusia. Moscú ha criticado estos días la actitud de las potencias de Occidente, y ha presumido de haber mantenido un comportamiento más "moderado" y "neutral".

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