Ricardo Darín: "Todos los seres humanos tenemos un punto débil"

Ricardo Darín: "Todos los seres humanos tenemos un punto débil"

El actor bonaerense, que ha recibido el premio Donostia en el festival de San Sebastián, interpreta a un presidente de Argentina en un oscuro thriller político.

Los problemas nunca vienen solos. Y, si no, que se lo digan a Hernán Blanco, el ficticio presidente de Argentina que interpreta Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957) en un thriller político dirigido por Santiago Mitre (El estudiante). El actor argentino se mete en La cordillera en la piel de un dirigente que debe acudir a una cumbre con sus homólogos de países latinoamericanos en la que van a tratarse asuntos de gran calado. Al mismo tiempo, tiene que lidiar con la compleja situación personal que ha llevado a su hija Marina (Dolores Fonzi) a permanecer en estado catatónico.

La presentación de este filme en el festival de San Sebastián no le ha podido ir mejor al actor bonaerense. En este evento cinéfilo, Darín recibió el Premio Donostia a su trayectoria. Un galardón que, reconoce, le "emociona porque es el festival que más quiero y aprecio de todos. Haber ido tantas veces le da un toque de familiaridad que no es frecuente. Hace unos años se lo di a Dustin Hoffman y no sé si lo disfrutó tanto como yo lo he hecho".

La cumbre política a la que acude Hernán Blanco, tu personaje, parece en cierto momento una reunión de machos dominantes.
Es una buena mirada. No lo había pensado así, pero creo que puede verse de esa manera. Salvo dos o tres intervenciones femeninas, a excepción de los personajes de la asesora del presidente y su hija, es una lucha de egos masculinos para ver quién tiene más poder y quien consigue salir con más.

Hernán se presenta como un hombre normal, pero poco a poco se comprueba que tiene varios ases en la manga.
Lo de normal se podría poner entre comillas, porque su verdadera posición es la de un ser agazapado en busca de su oportunidad. Da la sensación de ser un felino que espera a saltar en un momento dado y conseguir más poder. Y, como todos los seres humanos, tiene su punto débil, que es su hija Marina.

¿Te agradaba la idea de mostrar cómo funcionan estas reuniones políticas de alto nivel?
Me resultó una propuesta muy atractiva cuando me llegó. Me apetecía la oportunidad de tener acceso a un territorio al que muchos ciudadanos no llegamos. No sabemos cómo actúan los políticos cuando están a solas. Sólo intuimos y damos por bueno lo que sus equipos deciden mostrarnos como si fuera la única realidad. Otra cosa es cuando no hay prensa ni testigos. ¿En ese momento seguirán pensando en sí mismos y mirándose los unos a los otros por el rabillo del ojo? Es una incógnita que muchos tenemos...

¿No crees que mandatarios como el que interpretas tienen un miedo atroz a mostrar su lado íntimo?
Cada uno actúa como es. La gente más transparente, que se maneja con más claridad y sinceridad, no tiene ese temor. Pero otros sí, porque dicen una cosa y hacen otra. Y en ese caso sí que temen que se descubran sus tramas. Creo que el 90 por ciento de la humanidad se preocupa de sobrevivir, alimentar a su familia y llevar una vida lo más digna posible. No le interesa cómo le ven desde fuera. Otra cosa es si disfrutas de una exposición pública. Entonces debes tener cuidado de que te graben. Y de que se vean tus mentiras...

Tu relación con los políticos a lo largo de los años ha sido...
...deliberadamente inexistente. Me he tomado el trabajo desde hace 40 años de no tener conexión con ellos. Y, si he coincidido con algunos, como soy una persona educada, aunque no esté de acuerdo con ellos les he saludado con educación.

El director, Santiago Mitre, ha reconocido que este proyecto nace de su pasión por la política...
Cierto. Santiago conoce bien ese mundo porque su familia está muy relacionada con los políticos y ha mamado ese tema. Debe ser un momento de gran catarsis haber acumulado tanto en esa cabecita y poder expulsarlo en forma de guion (risas).

¿Crees entonces que Mitre está desencantado con la política por todo ello?
Yo creo que tiene una posición bastante inteligente en ese sentido. Por todo ello, Santiago es un hombre inteligente y sabe que hay cosas que no se pueden modificar. Seguro que en algún punto tendrá un desencantamiento. Veladamente, esta película transpira cierta crítica hacia el sistema político universal.

Ha llamado la atención el duelo que mantiene tu personaje con Christian Slater.
A mucha gente la ha preocupado esa escena por todo lo que plantea políticamente. Especialmente, si eres norteamericano. Por no contar demasiado, diré que no saber qué tendencia política tiene el personaje con el que hablo puede herir susceptibilidades. Todo lo que se habla ahí con sutileza destila una gran crudeza.

Son dos bestias que se pelean de la manera más elegante.
Sí, porque hay un intercambio de roles, con sutileza y elegancia. Quien parece una cosa, al rato es otro. Me pareció bien hacerla en inglés por muchas razones.

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