RESUMEN: Informe de CEPAL destaca futuros cambios de la industria automotriz

RESUMEN: Informe de CEPAL destaca futuros cambios de la industria automotriz

La industria automotriz se concentra en tres macrorregiones: América del Norte, la Unión Europea y Asia, donde un reducido grupo de países mantiene una fuerte hegemonía en términos de producción, fabricantes de vehículos, proveedores y desarrollo tecnológico.

SANTIAGO, 10 ago (Xinhua) 

Esto lo destaca el Estudio Económico de la Comisión para América Latina y el Caribe (CEPAL), dado a conocer este jueves en Santiago, indicando que "el sector automotor está atravesando un profundo proceso de transformación y se está convirtiendo en un catalizador e impulsor de grandes cambios tecnológicos y productivos".

Señala que, a pesar de que los fabricantes de vehículos han liderado este proceso por muchas décadas, recientemente los proveedores de partes, piezas y componentes comienzan a adquirir una relevancia cada vez mayor en la cadena productiva, impulsando el desarrollo tecnológico.

El informe destaca "como particularmente interesante el rápido crecimiento de China, país que se ha posicionado como principal productor de vehículos a nivel mundial".

Explica que la fuerte competencia, la presión de los consumidores y los rápidos avances tecnológicos han favorecido la consolidación de los fabricantes y proveedores, dando lugar a nuevas alianzas entre empresas del sector la necesidad de desplegar modelos de autos que ofreczcan múltiples alternativas a los consumidores.

Según la CEPAL, "en el ámbito productivo, comienzan a aparecer nuevas plataformas que permiten combinar una gran escala de fabricación con crecientes niveles de flexibilidad".

Agrega que, "en los próximos años, los principales fabricantes concentrarán gran parte de su producción global en un número muy reducido de nuevas plataformas modulares, focalizándose cada vez más en sus áreas de especialización y dando espacios de responsabilidad a sus proveedores".

De hecho, los fabricantes están atrapados en una dinámica de exclusión por la que requieren más y mejores prestaciones, con un alto contenido de innovación y tecnología, para mantener su posición en el mercado.

Esta dinámica obliga a las empresas automovilísticas a incrementar los recursos destinados a la investigación, el desarrollo y la innovación.

De hecho, 5 de las primeras 20 empresas que más invierten en Investigación y Desarrollo (I+D) del mundo son del sector automotor.

Por su parte, los fabricantes de vehículos invierten, en promedio, cerca del 5% de sus ventas en I+D y los proveedores de partes, piezas y componentes tienen una intensidad de I+D cercana al 10%.

Según la CEPAL, "las empresas proveedoras procuran satisfacer de este modo la exigente demanda de los fabricantes y así darle sostenibilidad a los contratos suscritos entre ellos".

También señala que "a pesar de los buenos resultados registrados por la industria automotriz en el período posterior a la crisis financiera internacional de 2008, en la actualidad enfrenta nuevos desafíos potencialmente disruptivos que podrían suponer una profunda modificación de la estructura del sector en el futuro cercano".

Señala que existen al menos tres grandes tendencias que determinarán la dinámica de esta industria en los próximos años: "La convergencia con la economía digital, los cambios en el concepto de movilidad y en los patrones de consumo, las exigencias regulatorias en el ámbito de la seguridad, el medioambiente y la eficiencia energética".

De acuerdo con el organismo de Naciones Unidas, "frente a estos cambios, el mercado ampliado de la industria automotriz se modificará de manera significativa".

Entre 2015 y 2030, se estima que la venta de vehículos caerá del 50% al 28% y, al mismo tiempo, se prevé que los servicios de movilidad compartida crezcan del 0% al 20%.

Por otro lado, los proveedores tradicionales verán disminuir su participación en el mercado del 10% al 3%, mientras que, en el mismo período, los proveedores de nuevas tecnologías, electrónica y software incrementarán del 1% al 10%.

En la actualidad, se experimenta un proceso de cambio en el que la electrónica, la digitalización y el software son elementos claves.

"Hoy, un automóvil medio posee unos 60 microprocesadores y, en el 2005, la electrónica y el software representaban cerca del 20% del costo total de un vehículo. Actualmente, esa cifra alcanza el 35%, y se espera que en 2030 llegue a más del 50%, proporción que puede aumentar hasta el 75% en el caso de los vehículos eléctricos", dice el informe.

Por otro lado, junto a la conectividad, está progresando de manera acelerada la "Conducción Autónoma" y ya la gran mayoría de los principales fabricantes está anunciando nuevos modelos con un alto grado de automatización para 2020.

Estos avances, sumados a otras macrotendencias como la sobrepoblación, la congestión en las grandes urbes y la ingente contaminación, están modificando los patrones de consumo y las exigencias regulatorias que enfrenta la industria automotriz.

Además, el avance tecnológico (principalmente en baterías) y las políticas públicas que buscan mitigar los efectos del cambio climático están impulsando el desarrollo de la electromovilidad.

Países como Noruega, China y Estados Unidos han generado una serie de incentivos que han ayudado a contrarrestar algunos de los principales temores de los consumidores respecto a los vehículos eléctricos: la baja autonomía, los altos precios y la escasa infraestructura de recarga.

En síntesis, la industria automotriz está enfrentando la mayor revolución de su historia y sus fronteras se están expandiendo mientras aparecen nuevos productos y modelos de negocio.

La convergencia de la manufactura tradicional con la electrónica y el software está modificando la estructura de la cadena productiva y los liderazgos que encierra en su interior.

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