Ramaphosa retiene la presidencia en Sudáfrica pese a la caída del CNA

Ramaphosa retiene la presidencia en Sudáfrica pese a la caída del CNA

El Congreso Nacional Africano obtiene un 56% de los votos, suficiente para mantener la mayoría parlamentaria, pero es su peor resultado desde el fin del apartheid

Desde ayer, hay una fecha marcada en todas las agendas políticas de Sudáfrica: 2024. Es el año previsto para las próximas elecciones presidenciales sudafricanas y donde, según la oposición y varios analistas, podría ocurrir un sorpasso impensable hasta hace poco. Con más del 50% de las papeletas escrutadas en las presidenciales del pasado miércoles, el actual presidente y líder del Congreso Nacional Africano (CNA), Cyril Ramaphosa tiene asegurada la victoria con un 56,5%, suficiente para mantener la mayoría en el parlamento que después designará al presidente del país.

El CNA mantendría la hegemonía del partido, vencedor en todas las elecciones desde que Nelson Mandela se erigiera en el primer presidente elegido libremente hace 25 años. Pero la victoria de Ramaphosa lo es a medias: se trata del peor resultado del CNA en los cinco comicios presidenciales desde el fin del apartheid.

El antiguo movimiento de liberación ha perdido seis puntos respecto a los resultados de las últimas elecciones generales, cuando Jacob Zuma consiguió el 62,15% y casi trece puntos respecto a la victoria de Thabo Mbeki en el 2004. Consciente del deterioro de la confianza del electorado, Ramaphosa, antiguo líder sindicalista y hombre de negocios de éxito, ha puesto todos sus esfuerzos en ventilar el olor a corrupción que dejó en los despachos Zuma y su gobierno. En un gesto inusual pero sintomático, el presidente sudafricano incluso pidió perdón al depositar su voto. “Hemos cometido errores y sentimos mucho esos errores, por lo que decimos a nuestra gente que vuelvan a confiar en nosotros”, pidió. El político, de 66 años, continuó: “La corrupción se interpuso en nuestro camino, el nepotismo se interpuso en nuestro camino, y no nos centramos en las necesidades de nuestra gente”.

Sus principales rivales han acogido a los desencantados. Alianza Democrática, un partido conservador y liberal, liderado por el carismático Mmusi Maimane, originario de Soweto y apodado el Obama sudafricano, ha doblado sus resultados: ha pasado del 12% en el 2004 a rondar el 25%. Y los populistas del Luchadores por la Libertad Económica acarician ya el 10% del electorado.

El sábado

Aunque estos resultados provisionales (el sábado se publicarán los definitivos) permiten a Ramaphosa reforzar su liderazgo dentro del partido —los más agoreros apuntaban a una debacle mayor tras los escándalos de corrupción y la crisis económica—, el CNA ve con preocupación la sangría de votos.

La baja participación en un país históricamente comprometido con las urnas y el desencanto de las nuevas generaciones, con seis millones de nuevos votantes que ni siquiera se registraron, han abierto una herida en provincias como Kwazulu-Natal, donde el CNA pierde el 10% de apoyo. Con más de un 30% de desempleo entre la población negra y donde quienes son demasiado jóvenes para recordar la lucha antiapartheid son cada vez más numerosos, en breve Sudáfrica entera ya no será pan comido para el partido en el poder.

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