Putin cree que Occidente infravalora la amenaza de una guerra nuclear

Putin cree que Occidente infravalora la amenaza de una guerra nuclear

El líder del Kremlin cree “correcta” la decisión de Trump de abandonar Siria, pues su presencia “no era legítima”

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha asegurado que en los últimos años está creciendo la tendencia de no tomar en serio la amenaza de una guerra nuclear, y que ese error se extiende sobre todo en los países occidentales. Según el líder ruso, en Occidente se forman la idea de utilizar armas nucleares de baja potencia. Pero eso puede provocar una catástrofe global, subrayó Putin en su tradicional conferencia anual antes de Año Nuevo. Ucrania, Crimea y el reciente incidente en el estrecho de Kerch, que separa el mar Negro y el mar de Azov, también fueron objeto de las respuestas de Putin. El jefe del Kremlin prometió un acuerdo con Japón sobre el contencioso de las islas Kuriles y se mostró moderadamente escéptico ante el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de sacar las tropas americanas de Siria.

Tras el anuncio de Washington de salir del tratado INF Moscú ha modernizado sus fuerzas armadas, pero sólo para mantener la paridad, sostiene Putin

“Estamos observando un colapso del sistema de disuasión de armamento”, dijo Putin recordando la intención de Estados Unidos de abandonar el tratado de eliminación de misiles nucleares de medio y corto alcance (INF, por sus siglas en inglés), firmado por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov en 1987. “Creo que la Humanidad tiene suficiente sentido común y sentido de supervivencia para no llegar a este extremo”, señaló Putin. “El peligro de este escenario se desvanece, pues puede llevar a la muerte de la civilización e incluso del planeta”, razonó. Putin recordó que tras la decisión de Washington, Moscú ha tenido que modernizar sus fuerzas armadas. Como resultado, Rusia se ha beneficiado, aunque sólo para mantener la paridad, explicó el jefe del Kremlin.

“Que no escriban luego que nosotros estamos empeñados en sacar ventaja”, dijo. Como si de un partido de fútbol se tratara (o de hockey, que a pesar del balompié todavía es un deporte muy seguido en Rusia) los canales de televisión rusos cantaban los datos de la conferencia de prensa como si estuvieran en un estadio. En realidad, la tradicional rueda de prensa del jefe del Kremlin es un verdadero espectáculo. “Se ha batido el récord de asistencia, con un total de 1.702 periodistas”, aseguraba una reportera del canal estatal Rossiya 24. Y cuando Putin apareció a las 12:08 minutos, a punto estuvo de estallar un aplauso en el World Trade Center, a donde se han trasladado este tipo de conferencias en los últimos años.

“El incidente del estrecho de Kerch fue una provocación de Ucrania para aumentar la popularidad de Poroshenko”, acusa Putin

Estas conferencias multitudinarias comenzaron en 2001, pero desde la edición de 2004 se hicieron multitudinarias y maratonianas, pues lo normal es que superen las tres o cuatro horas de duración. La conferencia es un acontecimiento que aprovechan muchos medios de comunicación regionales de este inmenso país para enviar representantes a Moscú y plantear a Putin cuestiones locales que, de otra manera, difícilmente llegarían al escritorio del jefe del Estado. Los periodistas suelen llevar carteles con el nombre de sus medios, banderas o con otros mensajes para atraer la atención de Dimitri Peskov, el portavoz del Kremlin que regula como maestro de ceremonias el intercambio de preguntas y respuestas, o del mismo Putin, a quien no le importa tomar la iniciativa y decidir él mismo quién será el siguiente en preguntar.

Esta competición llevó a que los carteles fueran creciendo en tamaño. Para regular este caos, el Kremlin ha pedido que para esta ocasión fueran pequeños para no bloquear el trabajo de los fotógrafos y operadores de cámaras. Cuando una periodista estadounidense le planteó la próxima salida de las tropas de Estados Unidos desplegadas en Siria, Vladímir Putin se mostró moderadamente escéptico. El miércoles, 19 de diciembre el presidente estadounidense, Donald Trump, argumentó que el Estado Islámico está ya derrotado para anunciar el comienzo de la retirada, una promesa de su campaña electoral. Antes que nada, Putin aseguró que la presencia del ejército estadounidense en Siria no es legítimo.

El argumento de Moscú para esta afirmación es que, al contrario que el ejército ruso, el americano no llegó a un acuerdo con el Gobierno de Siria. “EE.UU. saca tropas de Afganistán cada año. La salida de sus militares de Siria de momento tampoco se ve”, señaló Putin con sarcasmo. “Si han tomado esta decisión, es lo correcto”. Las malas relaciones de Rusia con Ucrania también ocupó la atención del presidente de Rusia. A la pregunta directa de un periodista ucraniano de si él, o sea, Rusia, está detrás de la guerra en las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk, en el este del país, Putin respondió señalando que fue el Gobierno ucraniano el que puso un muro para aislar a los habitantes de esas regiones. Después de más de cuatro años y medio, la guerra del Donbás sigue abierta a pesar del frágil alto el fuego de los acuerdos de Minsk de 2015. Desde que comenzó el conflicto, en abril de 2014, han muerto más de 10.000 personas.

El último incidente entre Rusia y Ucrania se produjo el mes pasado en el estrecho de Kerch, cuando tres barcos de la armada ucraniana intentaban cruzar del mar Negro al mar de Azov. Las patrullas fronterizas rusas apresaron los barcos y a sus 24 tripulantes, que ahora están en Moscú en espera de juicio. Como respuesta, el parlamento ucraniano aprobó 30 días de ley marcial en las provincias fronterizas a Rusia. “El incidente del mar Negro fue una provocación”, aseguró Putin. “Las provocaciones están pensadas para agravar una situación. Ellos tienen elecciones (31 de marzo de 2019) y necesitan aumentar la popularidad del actual gobierno. Pero esto va en contra de los intereses del pueblo. La popularidad de Petró Alexéievich (Poroshenko, presidente de Ucrania) subió, pasó del quinto al segundo puesto (en las encuestas). Cumplió sus objetivos a costa del pueblo”, acusó Putin. El presidente ruso descartó que los marinos ucranianos puedan ser intercambiados por ciudadanos rusos detenidos en Ucrania.

Para las autoridades rusas fueron detenidos porque cruzaron sus aguas territoriales sin permiso y hasta que no termine la investigación criminal no se planteará esa cuestión. Aprovechó Putin en otra de sus respuestas para referirse a la península de Crimea y cuestionar la posición de la comunidad occidental, que sigue considerando este territorio parte de Ucrania. “En Occidente llaman anexión la reunificación de Crimea con Rusia, es decir, tomada por la fuerza. Pero no hubo anexión, la gente votó volver a formar parte de Rusia”, señaló el presidente ruso. Este proceso provocó las primeras sanciones occidentales contra Rusia. “¿Por qué motivo aplicaron sanciones? Si fue por la votación, entonces reconozcan que hubo votación”. Putin también contestó a una pregunta sobre las islas Kuriles, en disputa entre Moscú y Tokio desde el final de la Segunda Guerra Mundial y el principal motivo para que la URSS y Japón no firmasen un acuerdo de paz tras ese conflicto.

“¿Cuántas islas recibiremos?”, preguntó un periodista nipón. “¡Cero!”, se oyeron algunos gritos en el salón de actos del World Trade Center. Rusia se va a esforzar en alcanzar un acuerdo con Japón, señaló Putin. El pasado mes de noviembre Putin y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se comprometieron a solucionar este contencioso y “no dejárselo a las futuras generaciones”. Tras reunirse en Singapur, fijaron como base para las negociaciones la Declaración Conjunta de 1956 que firmaron Japón y la URSS, en la que Moscú prometía entregar a Tokio dos de las islas en disputa, pero sólo una vez se haya firmado un acuerdo de paz. Esto sería un paso atrás por ambas partes, ya que Japón siempre ha reivindicado cuatro islas, mientas que Rusia defendía que todas son suyas.

 

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