Putin aboga por incentivar a las nuevas autoridades afganas para que cumplan sus promesas

Putin aboga por incentivar a las nuevas autoridades afganas para que cumplan sus promesas

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, se pronunció por "incentivar" a las nuevas autoridades afganas para que cumplan con las promesas hechas en los primeros días en el poder.

Durante una intervención telemática en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), Putin señaló que esta alianza afronta la necesidad de "aplicar una política común, coordinada, ante los graves riesgos que implica el deterioro de la situación en Afganistán tras un repliegue apresurado, por no decir una huida, de las tropas de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN".

El mandatario ruso dijo que la OCS debería aprovechar sus capacidades para "facilitar por todos los medios el inicio de un proceso de paz inclusivo en Afganistán y, a un mismo tiempo, hacerlo todo por neutralizar las amenazas del terrorismo, el narcotráfico y el extremismo religioso que emanan de este país".

"Convendría incentivar a las nuevas autoridades afganas para que cumplan con sus promesas de establecer la paz, normalizar la vida social y garantizar la seguridad [...] En este contexto, podríamos examinar el relanzamiento del Grupo de contacto OCS-Afganistán, creado en su día para trabajar con la parte afgana", sugirió Putin.

Integra hoy en día a ocho naciones: China, India, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Cuatro Estados —Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia— participan en las actividades de la alianza como observadores; y seis más —Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turquía— poseen el rango de socios de diálogo.
Restablecimiento de la paz en Afganistán

El presidente de Kazijistán, Kasim-Zhomart Tokáev, llamó a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) a implicarse en el restablecimiento de la paz en Afganistán.

"En este momento trascendental de la historia el pueblo plurinacional de Afganistán no debe quedarse solo frente a los desafíos sin precedentes. Considero que la OCS debe jugar un rol activo en el restablecimiento de la paz y la reconciliación en este país", dijo el mandatario en la cumbre de presidentes y jefes de Gobierno de la OCS que acoge Dusambé.

Tokáev sugirió organizar en la ciudad kazaja de Almaty un centro logístico de la OCS para trasladar la ayuda humanitaria a Afganistán, lo que complementaría la actividad que realizan la ONU y otras estructuras internacionales.

En esa cumbre de la OCS, el presidente de Tayikistán, Emomalí Rahmón, anfitrión del evento en el que participan también los líderes de los Estados observadores como Bielorrusia, Irán y Mongolia, urgió medidas concretas ante las amenazas que emanan de Afganistán.

"Tayikistán considera que es necesario adoptar medidas concretas en relación con las amenazas que emanan de Afganistán, incluso debe implicarse al Centro Antiterrorista de la OCS", subrayó.
Rahmón consignó que los talibanes se han alejado de su promesa de formar un gobierno de coalición inclusivo.

"El sistema político debe cimentarse en la libre expresión de la voluntad del pueblo sin injerencias externas, de lo contrario podría haber consecuencias nefastas (...) No podemos ser indiferentes frente a la crisis que se ha generado en ese país después de la retirada de las tropas extranjeras", enfatizó.

Además, el presidente tayiko exhortó a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) a establecer un cinturón de seguridad en torno a Afganistán para prevenir la exportación del terrorismo.

"Hago un llamado a los demás socios a establecer un robusto cinturón de seguridad en torno a Afganistán para contener una eventual expansión de grupos terroristas hacia la OCS y la OTSC", dijo Rahmón.

El mandatario tayiko advirtió que el violento cambio de gobierno en Afganistán entraña el peligro de "futura escalada del conflicto armado y pugnas entre facciones y etnias diferentes, lo que va a derivar inevitablemente en una confrontación prolongada". Se suma a ello la desastrosa situación humanitaria, agregó Rajmón, con más del 90% de la población afgana al borde del hambre, según el Programa Mundial de Alimentos.

"Necesitamos evaluar la situación en Afganistán con cautela, porque el problema ha dejado de ser regional y es ahora global", resaltó el anfitrión de la cumbre conjunta.

Refiriéndose a las nuevas autoridades afganas, Rahmón constató que "las expectativas de un gobierno inclusivo han sido defraudadas". "En contra de sus declaraciones, los talibanes se encaminan hacia un emirato islámico que es ajeno al orden internacional moderno", dijo.

A juicio de Rajmón, la OCS y la OTSC podrían aprovechar sus capacidades para "impulsar un amplio diálogo entre los afganos con el objetivo de elaborar la futura plataforma nacional".

El movimiento talibán*, proscrito en Rusia por terrorista, completó en agosto pasado su ofensiva relámpago contra las fuerzas gubernamentales y reconquistó el poder en Afganistán, tras dos décadas de intervención militar extranjera.

El 30 de agosto, tras casi 20 años de ocupación y más de 2.400 soldados muertos, Estados Unidos completó su retirada de Afganistán, al salir a la medianoche el último avión militar desde el aeropuerto de Kabul.
A principios de septiembre, los talibanes dieron a conocer la composición de un gobierno interino, sin ninguna mujer e integrado mayoritariamente por pastunes y partidarios de línea dura. La mitad de los miembros del gabinete, que iba a ser "inclusivo" según las promesas iniciales, figuran en la lista del Comité de Sanciones 1988 del Consejo de Seguridad de la ONU.