El Papa se reconcilia con los judíos tras un rifirrafe sobre la Torá

El Papa se reconcilia con los judíos tras un rifirrafe sobre la Torá

14::50 - La comunidad hebrea estaba molesta por una «enseñanza despectiva» de Francisco

Solución papal de guante blanco para solventar un malentendido que en semanas se había elevado a categoría de conflicto entre católicos y judíos. Francisco ha tenido que intervenir personalmente por carta para rebajar las tensiones creadas por unas palabras suyas en la audiencia general del pasado 11 de agosto en las que parecía sugerir que la Torá –el texto que recoge la ley judía– estaría caduca y obsoleta.

Durante la catequesis presentada en el Aula Pablo VI, el Pontífice reflexionaba sobre el sentido de vivir únicamente desde el cumplimiento con la norma frente a hacer vida el mandamiento del amor. Para ello, echaba la vista atrás adentrándose en referencia bíblicas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento para remarcar que «la Torá, la ley, de hecho, no está incluida en la promesa hecha a Abraham». Sin embargo, aclaraba a continuación que «no se debe pensar que san Pablo fuera contrario a la Ley mosaica. No, la observa. Más de una vez, en sus Cartas, defiende su origen divino y sostiene que ésta posee un rol bien preciso en la historia de la salvación». A partir de ahí, señalaba que «la Ley no da la vida, no ofrece el cumplimiento de la promesa porque no está en la condición de poder realizarla». A la par, el Obispo de Roma defendía que «la Ley es un camino que te lleva adelante hacia el encuentro», incluso la presenta como «pedagogo hacia la fe en Cristo».

Revuelo inmediato

Lo cierto es que este conjunto de reflexiones provocaron de inmediato tal revuelo entre la comunidad judía que el rabino Rasson Arousi, presidente de la Comisión del Gran Rabinato de Israel para el Diálogo con la Santa Sede, llegó a escribir una misiva a la Santa Sede en la que exigía una aclaración desde Roma para «asegurarse de que cualquier conclusión despectiva extraída de esta homilía sea claramente repudiada».

En esta carta, Arousi se dirigía a su homólogo vaticano, el cardenal Kurt Koch, al que le solicitaba que «transmitiera nuestra angustia al papa Francisco», ya que de alguna manera se podía deducir una «enseñanza despectiva hacia los judíos y hacia el hebraísmo». «El Papa no sólo presenta la fe cristiana como algo que reemplaza a la Torá sino que afirma que esta última ya no da vida, lo que implica que la práctica religiosa judía en la era actual es obsoleta», enfatizaba.

A partir de ahí, y a lo largo de este verano, el malestar en la comunidad judía se ha disparado ante un aparente mutismo de la Santa Sede. Sin embargo, ayer trascendió que el desaguisado estaría resuelto.

Francisco le solicitó a Koch que subrayara por carta a Rasson Arousi que aquellas palabras sobre la Torá no deben tomarse sobre un juicio o condena sobre la ley judía. En esta misiva pontifica de vuelta que habría sido enviada la pasada semana, el cardenal Koch incluyó una cita de Francisco de 2015 en la que sentenciaba que «las confesiones cristianas encuentran su unidad en Cristo; el judaísmo encuentra su unidad en la Torá».

A este escrito se unen también algunos gestos del propio Francisco. Por un lado, en la audiencia general del 1 de septiembre, el Papa dejó caer que cuando echa mano de los textos de san Pablo lo hace «simplemente» a modo de «catequesis y nada más». Por otro lado, este domingo, en el transcurso del rezo del ángelus, el Pontífice quiso enfatizar su felicitación a los judíos por la cercanía de año nuevo conocido como «Rosh Hashanah».

«Que el Año Nuevo sea rico en frutos de paz y bien para aquellos que caminan fielmente en la Ley del Señor», deseó el Obispo de Roma a los que presentó como «mis hermanos y hermanas», a quienes hizo un llamamiento para que «el Altísimo fortalezca en todas partes nuestros lazos de amistad y el deseo de fomentar el diálogo constante para el bien de todos».

Dentro de esta artillería diplomática para salir al quite del Papa, la Santa Sede también ha echado mano de su diario oficial.Hace unos días en «L’Osservatore Romano», el arzobispo de La Plata (Argentina), Víctor Manuel Fernández, publicaba un artículo bajo el título «Ley y gracia para judíos y cristianos». Considerado uno de los teólogos que colabora con el Papa en sus documentos magisteriales, el prelado aclaraba que «cristianos y judíos no decimos que lo que vale es el cumplimiento exterior de ciertas usanzas sin el impulso interior de Dios». «La teología judía –expone el prelado Fernández– en realidad coincide con la doctrina cristiana en este punto, sobre todo si se parte de la lectura de Jeremías y Ezequiel donde aparece la necesidad de una purificación y de una transformación del corazón».