Expresidentes y políticos de 26 países alertan sobre los “ataques de Bolsonaro a la democracia de Brasil”

Expresidentes y políticos de 26 países alertan sobre los “ataques de Bolsonaro a la democracia de Brasil”

13:09 - Intelectuales, exmandatarios, parlamentarios y ministros firman una carta en la que advierten del peligro de la movilización que el Gobierno promueve para este martes sobre la Corte Suprema y el Congreso

Una carta firmada por expresidentes, parlamentarios y ministros de 26 países muestra que la preocupación por las manifestaciones de este 7 de septiembre, Día de la Independencia en Brasil, ya ha traspasado las fronteras del país. Instigadas por el presidente Jair Bolsonaro, las manifestaciones —que se espera que tengan lugar principalmente en Brasilia y São Paulo— se ven como una “insurrección” que pone en peligro la democracia brasileña. “En este momento, el presidente Bolsonaro y sus aliados —incluyendo grupos supremacistas blancos, policías militares y agentes oficiales de todos los niveles gubernamentales— están preparando una marcha nacional contra la Corte Suprema y el Congreso y generando el temor de un golpe de Estado contra la tercera mayor democracia del mundo”, reza la carta, firmada por nombres como el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, así como los exmandatarios de Paraguay, Fernando Lugo, y de Ecuador, Rafael Correa.

“El presidente Bolsonaro ha intensificado los ataques a las instituciones democráticas de Brasil en las últimas semanas”, continúa la carta, firmada también por nombres como el argentino Adolfo Esquivel, Nobel de la Paz de 1980, el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis y el filósofo Noam Chomsky. El grupo cita la advertencia de algunos miembros del Congreso brasileño sobre el intento de modelar este 7 de septiembre para que sea una insurrección similar a la invasión del Capitolio estadounidense que el pasado 6 de enero perpetraron los seguidores del derrotado expresidente Donald Trump.

La carta llega el mismo día que el presidente Jair Bolsonaro publica un mensaje en el que habla de “paz y armonía” durante las manifestaciones. El mandatario lo ha publicado en una red social antes de las siete de la mañana de este lunes, en medio de la creciente preocupación por la agresividad que puede llegar a generarse en las manifestaciones que movilizan las redes bolsonaristas. “El próximo martes celebraremos el 199º aniversario de la independencia de Brasil. La independencia está asociada a la LIBERTAD. Por lo tanto, también en el ámbito de los incisos XV y XVI del artículo 5 de nuestra CF [Constitución Federal], la población brasileña tiene derecho, si quiere, a salir a la calle y participar en esta nuestra fecha magna EN PAZ y ARMONÍA”.

El mensaje de Bolsonaro se envió después de que algunos seguidores del mandatario difundieran vídeos entusiastas, algunos interpretados como una provocación para generar conflictos, especialmente en Brasilia, uno de los puntos centrales del encuentro. El domingo, el bolsonarista Jackson Vilar grabó un vídeo en el que sugería que “va a haber jaleo en Brasilia”, recordando que los indígenas están acampados en la capital para seguir el juicio en el Supremo Tribunal Federal sobre el hito temporal. “Gente de la derecha, he hablado con algunos líderes de allí, los chicos están encendidos. Como la pólvora. Si se enciende una mecha, si un indio se pone chulo, Brasilia se ‘desindializará’”, ironizó, hablando de “derramamiento de sangre”.

El vídeo provocó reacciones y Vilar grabó otro el domingo para desmentir lo que había dicho antes. “No dije que hay que ir a Brasilia a derramar sangre indígena, no”, dijo Vilar, que admitió “que los ánimos están caldeados”. Otros seguidores replican imágenes de Bolsonaro a caballo con ropa parecida a la del rey Pedro I cuando declaró la independencia de Brasil de Portugal, en 1822. También Zé Trovão, el camionero que ha estado estimulando las manifestaciones contra el Supremo, grabó un vídeo advirtiendo que “el pueblo brasileño” inicia este día 7 el movimiento en defensa de su libertad. “Comienza el día 7, pero solo terminará cuando se produzca la destitución de los 11 magistrados del Supremo y se cuenten públicamente los votos. Si esto no ocurre, todo Brasil estará paralizado durante el tiempo que sea necesario”, dijo Trovão. La Fiscalía General solicitó el arresto del camionero, aprobado por el magistrado del Supremo Alexandre de Moraes, por sospechas de estar organizando manifestaciones violentas para el día 7 de septiembre.

Con una camiseta y un sombrero de vaquero, el camionero sugiere en el vídeo que los policías federales no cumplan con la medida determinada por el magistrado. “Cruzad los brazos para mostrar la fuerza del pueblo brasileño. Entregadnos el trabajo que vosotros os habéis propuesto hacer”, dice. Los seguidores radicales se toman por toda la población, sin embargo, un 60% de los brasileños rechazan al presidente y dicen que no votarán por él en las elecciones del próximo año.

Hay expectación sobre la participación de los policías militares que apoyan al presidente en las marchas convocadas para este martes. El papel de la policía militar ha movilizado a los ministros del Supremo y a los gobernadores, que prometen intentar desactivar esta bomba de relojería. Lo único que se sabe hasta ahora es que no se sabe qué pasará el 7 de septiembre.

La tensión crece a medida que la credibilidad del Gobierno se evapora ante el mercado financiero. Esta semana, la encuesta Focus del Banco Central, que recoge las proyecciones de índices económicos de más de 100 instituciones financieras, señala una revisión a la baja del PIB brasileño de este año —del 5,22% al 5,15%— y del de 2022 —del 2% al 1,93%—. La inflación también es otro índice que se ha revisado, al igual que el tipo de cambio, ambos al alza.

Las turbulencias políticas están contaminando cada vez más la economía, sobre todo con las repercusiones en el extranjero. Los representantes diplomáticos de Europa y Estados Unidos que ha entrevistado EL PAÍS no ocultan su intranquilidad por los ataques a la democracia que ha promovido el Gobierno de Bolsonaro y sus consecuencias para los asuntos más importantes en los que debería centrarse el país en estos momentos.