“Hay que entender que la Amazonía no es de renta media”

“Hay que entender que la Amazonía no es de renta media”

Alexandra Moreira, secretaria general de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OCTA), aborda los retos que tienen por delante los ocho países del pulmón del mundo para recuperarse de la covid-19

Desde 2019, Alexandra Moreira (La Paz, 1980) es la secretaria general de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), el único bloque socio ambiental que agrupa a los ocho países del Amazonas: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Ese año, su primer acto oficial fue saludar la posesión del cargo del presidente brasileño, Jair Bolsonaro. Meses después a Moreira, que ha sido ministra de Medio Ambiente y Agua en Bolivia entre 2015 y 2017, le tocó afrontar un pico alarmante de incendios en la selva. En aquel entonces, el protagonismo de la OTCA para apagar esa crisis ambiental fue limitado por las discrepancias ideológicas entre sus países miembros, los cuales se reunieron de manera alterna para firmar un pacto sin Venezuela.

Este 2021, Moreira se enfrenta a un nuevo desafío a la cabeza de la organización que desde hace 20 años vela por el desarrollo de la Amazonía: encaminar su recuperación tras un año convulso por la covid-19 que dejó sin oxígeno a miles de personas en el pulmón del mundo.

¿Qué lección deja este año de pandemia en la Amazonía?

En todo el mundo la covid-19 ha dejado clara la urgencia de una mayor financiación por parte de los gobiernos a los sistemas de salud. Por supuesto, la Amazonía no está exenta a este desafío que se exacerba dada la compleja naturaleza de nuestro territorio. Por ejemplo, me refiero a la necesidad de articular nuestros sistemas de salud transfronterizos, porque hay países colindantes donde la población va de uno a otro para recibir atención médica. En esa línea, nosotros hemos cooperado para articular las instituciones de salud que atienden a los pueblos indígenas que se encuentran en las fronteras de los países.

¿Y los países están coordinando para que las vacunas lleguen a los pueblos indígenas?

El tema de las vacunas se está viendo a nivel nacional debido a las capacidades de logística que tiene cada país. Nosotros nos hemos puesto a disposición para ver este tema y algo bueno que ha salido de esas reuniones es que varios de los países como Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador han colocado a los pueblos indígenas como prioridad en la vacunación, que en un principio no estaban. Haciendo fuerza con muchas ONG, la sociedad civil y los mismos gobiernos, se ha determinado ello.

Se teme que la recuperación sea más gris que verde, ¿conservar la Amazonía es compatible con la economía?

A veces nos olvidamos que cuando hablamos del territorio amazónico, hablamos del 40% de la superficie terrestre de Latinoamérica y de más de 45 millones de personas que la habitan. Por eso es indudable que la Amazonía es un elemento catalizador de la recuperación económica, ambiental y social, tanto dentro de nuestros países como a nivel internacional. Hay que verla en su potencial para el desarrollo y no como una carga.

La Amazonía es un elemento catalizador de la recuperación económica, ambiental y social [...] Hay que verla en su potencial para el desarrollo y no como una carga
¿Cuál es la estrategia de la OTCA al respecto?

Nuestro principal objetivo es el desarrollo armónico tal como se establece en el Tratado de Cooperación Amazónica que viene de 1978, antes de que en 1992 se estableciera el término de desarrollo sustentable. Este es un entendimiento que pasa ante cada uno de los países miembros de la OTCA, pero también debe pasar ante la cooperación internacional. Porque nosotros como organización tenemos el reto de buscar financiación no reembolsable, pero los cooperantes internacionales indican que ya somos países de renta media, por tanto, no somos tan susceptibles a obtener recursos. Sin embargo, hay que entender que la Amazonía no es de renta media y esta es una narrativa más allá de las fronteras de nuestros ocho países.

¿Hay voluntad política de los países para cambiar el modelo de la Amazonía?

No hay que despreciar los esfuerzos que estamos viendo por parte de los diferentes presidentes y vicepresidentes al incorporar en su discurso e instituciones a la Amazonía. Pongo de ejemplo a Brasil que, a partir de la vicepresidencia, ha creado ya toda una institucionalidad para ver el tema amazónico. Sé los problemas que existen dentro de ese país, pero también veo el otro lado y es que se está intentando articular. Otros países también como Ecuador, Colombia y Bolivia están incorporando sus parlamentos amazónicos, algo que estaba muy parado hace años. Entonces sí vemos que los gobiernos se están moviendo hacia una gestión más sostenible dentro de la Amazonía.

Cuando hubo los incendios de 2019 se firmó el Pacto de Leticia sin Venezuela. ¿Cómo es la relación entre los países de la OTCA?

En la organización nosotros trabajamos con los ocho países miembros. El Pacto de Leticia es una declaración política entre los presidentes que nosotros aplaudimos. Pero también es muy importante aclarar que en América Latina no apoyar a las instituciones que ya tenemos como la OTCA, es algo de bastante cuidado. Todos los esfuerzos que sumen a las instituciones ya creadas son muy bienvenidas, pero vulnerarlas no conviene en el ámbito de la multilateralidad. Respetar las multilaterales es un movimiento muy fuerte en el ámbito de las Naciones Unidas para no fracturar los esfuerzos que en nuestra región nos cuestan más por el mismo contexto político y económico.

¿Los países están trabajando juntos para mitigar los incendios forestales?

Estamos sumando el esfuerzo del Pacto de Leticia para llegar a buen destino. No se nos hace complicado porque el 98% de este pacto es compatible con nuestra agenda en la OTCA. Pero debo aclarar que nuestra organización viene desde hace unos ocho años atrás tratando de llegar a un acuerdo entre los ocho países para atender los incendios forestales. Esto es bueno y es malo, porque lamentablemente antes no se ha podido consensuar. Esperamos que este año, que tenemos listo el documento, se pueda llevar a buen puerto y que los países lo implementen. Esa es una de nuestras prioridades.

¿Y qué otro objetivo le gustaría dejar cumplido al fin de su gestión?

Quisiera que los mismos gestores públicos nos demos cuenta de que la desigualdad no es solo un tema social, sino un tema económico. Con desigualdad no generas innovación, ni tecnología, ni productividad. Entonces si atacas la desigualdad, automáticamente otros sectores van a salir a flote y van a mejorar. Esa es la visión que quisiera dejar, con legados de proyectos y financiación, para mejorar las condiciones de nuestra Amazonía.