Zhao Lijian, el 'guerrero' que incendia la diplomacia china

Zhao Lijian, el 'guerrero' que incendia la diplomacia china

El polémico alto cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, uno de los 'Wolf Warriors' más combativos, abre una nueva crisis con Australia al publicar una foto acusando a sus soldados de matar a niños afganos.

Muhammad Lijian Zhao dejó de ser Muhammad cuando China prohibió los nombres islámicos en la provincia de Xinjiang en 2017. Pekín estaba al norte del país en plena cruzada de educación patriótica contra la minoría musulmana uigur. La excusa de la lucha contra el extremismo religioso fue el germen para levantar los campos de internamiento y encerrar a miles de uigures. Los ecos de la represión llegaron a la vecina Pakistán, donde el consejero de la Embajada de China en Islamabad tuvo que quitarse el nombre de Muhammad en su cuenta de Twitter para cumplir las directrices de Pekín.

Zhao Lijian (48 años) -el orden correcto del nombre chino, donde hay que poner delante el apellido- era un desconocido funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de China hasta que llegó a Islamabad en 2015 y empezó a dar rienda suelta a un tipo de diplomacia nada diplomática en Twitter. Primero se centró en el país en el que estaba, defendiendo el corredor económico chino-pakistaní, un megaproyecto que busca conectar con una red de autopistas el suroeste de Pakistán con el noroeste de China. Los políticos locales criticaban que el proyecto sólo daba empleo a trabajadores chinos. Algo que para Zhao eran "sucias mentiras de analfabetos".

El funcionario chino dejó claro en algunas de sus comparecencias ante la audiencia que iba a usar las redes sociales como "un arma para contrarrestar las narrativas negativas contra China". Después de varios amagos y tocar varios frentes, el año pasado Zhao dio con la tecla para convertirse en un 'Wolf Warrior', un guerrero de la diplomacia china, el más ruidoso de una nueva generación de voceros de Pekín.

Su fama dentro del gigante asiático se disparó cuando empezó a soltar hilos de críticas contra Estados Unidos. En Washington escoció una en particular: Zhao afirmó que EEUU no tenía derecho a criticar a China por abusos de los derechos humanos cuando tenía problemas con el racismo y la violencia con armas de fuego. Zhao alegó que había lugares en Washington donde "la gente blanca" nunca va. Esto provocó que su nombre apareciera por primera vez como protagonista en las crónicas de los medios estadounidenses más importantes. Le respondió Susan Rice, ex asesora de seguridad nacional de Barack Obama, quien calificó a Zhao como una "desgracia racista".

Nadie en Pekín recriminó a Zhao sus comentarios. Todo lo contrario. Su agresiva "diplomacia" lo condujo a un ascenso y el Partido Comunista lo rescató como subdirector del departamento de Información del Ministerio de Relaciones Exteriores. Hace unos meses, Zhao se convirtió en uno de los tres portavoces de alto perfil de la diplomacia de Pekín, el hombre que da la cara cada semana en las ruedas de prensa para responder a las preguntas de los medios.

En marzo, antes de su nombramiento como portavoz, Zhao ocupó decenas de titulares en la prensa internacional después de sugerir en Twitter que el Ejército de Estados Unidos había llevado el coronavirus a Wuhan durante los Juegos Militares de Octubre. Después, centró sus tweets en Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, al que calificaba como "mentiroso" cada vez que Pompeo señalaba a China como responsable de la pandemia.

Zhao Lijian es el claro ejemplo del nuevo perfil de político que ha roto con la diplomacia "sutil e indirecta" de China de la que hablaba Henry Kissinger y que se hizo popular durante la ola de modernización bajo el mandato de Deng Xiaoping (1978-1992). Cuando Xi Jinping se puso al mando de la segunda potencia mundial, dio instrucciones claras para ejercer un "espíritu más combativo" contra aquellos que "ataquen al país".

Aquí es donde aparecen los 'wolf warriors', un término basado en el título de una serie de películas en las que soldados chinos derrotan a mercenarios occidentales, en referencia a las nuevas tácticas agresivas de la política exterior china. Este año, con Estados Unidos luchando por la primacía tecnológica y la influencia geopolítica, los wolf warriors han tomado aún más protagonismo de la mano de un grupo de jóvenes diplomáticos chinos que inundan las redes sociales de amenazas, sarcasmo y teorías de la conspiración sobre la pandemia.

A diferencia de los diplomáticos más veteranos de Pekín, que suelen hacer hincapié en la cooperación y utilizan un lenguaje más reservado en sus críticas, los nuevos portavoces manejan con soltura las redes sociales -vetadas en el gran cortafuegos de censura china- para refutar las críticas con palabras vulgares o insultos.

El máximo representante de esta generación es Zhao Lijian, quien protagonizó su última polémica este mismo lunes. Esta vez, su diana en Twitter fue Australia, país con el que China atraviesa el peor bache diplomático en décadas. Zhao publicó un tuit con una imagen de un soldado australiano en Afganistán empuñando un cuchillo ensangrentado contra el cuello de un niño descalzo que se aferra a un borrego blanco.

La imagen iba acompañada de un pequeño texto: "Conmocionado por el asesinato de civiles y prisioneros afganos a manos de soldados australianos. Condenamos esos actos de manera firme y pedimos que rindan cuentas". Esto llegó después de que Australia admitiera que sus militares cometieron crímenes de guerra asesinando a 39 civiles y prisioneros afganos entre 2005 y 2016.

En el país del Pacífico respondieron inmediatamente. El primer ministro australiano, Scott Morrison, dijo que la imagen era falsa y exigió que China se disculpara tras el tuit falso de su portavoz. "El gobierno chino debe sentirse totalmente avergonzado por este mensaje. Los aminora ante los ojos del mundo", recalcó Morrison. Pero desde Australia saben que probablemente Zhao no se disculpará. Los 'wolf warriors' nunca lo hacen.