Nicolás Maduro crea un comando secreto para proteger el Palacio de Miraflores

Nicolás Maduro crea un comando secreto para proteger el Palacio de Miraflores

"Es hora de defender la patria", afirma el líder chavista, que ha puesto en máxima alerta a militares, policías, milicianos y militantes.

El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas se ha convertido este miércoles en el campo de juego político donde la revolución bolivariana intentó, sin éxito, mitigar los efectos del histórico y demoledor informe de la Misión Independiente de Verificación de Hechos. Hasta 40 países han apoyado a los funcionarios de la ONU frente al régimen bolivariano, que pretendía "crucificarlos" públicamente porque sus conclusiones señalan directamente a Nicolás Maduro y sus dos generales favoritos por crímenes de lesa humanidad.

Mañana jueves se someterá a votación si la Misión continúa sus investigaciones en el país sudamericano. "Es imperativo investigar y juzgar a los responsables de las violaciones cometidas", ha insistido este miércoles Marta Valiñas, presidenta de la Misión, quien confirmó que "la única razón por la que no pudimos investigar 'in situ' fue por la negativa del gobierno de Venezuela. Enviamos seis solicitudes para ingresar al país, así como solicitando información oficial. No recibimos ninguna respuesta".

Organizaciones de derechos humanos, como la venezolana Provea, están convencidas de que la votación será favorable a continuar la Misión. Depende del voto de 47 estados miembros, entre los que está España y la propia Venezuela tras su polémica elección de hace un año. De momento cuentan con 13 votos favorables.

Jorge Valero, representante de Maduro, desplegó este miércoles una cortina de acusaciones contra los miembros de la Misión con un doble objetivo: desprestigiar el informe acusando a sus miembros de recibir tres millones de dólares procedentes de Washington y forzar que la Misión no continúe con sus investigaciones. Valero aprovechó para denunciar los supuestos "planes intervencionistas y terroristas" contra el gobierno bolivariano aprovechando el informe, un "Gedeón jurídico para justificar una invasión".

Pese a lo exótico del argumentario chavista, la mayoría de los países presentes han mostrado su apoyo a la Misión. La Unión Europea constató que el informe corrobora las "sospechas" de que en Venezuela se comenten crímenes contra la población. Alemania añadió que en estas condiciones no se pueden realizar elecciones libres, mientras que Francia y Portugal recordaron a Valero que Venezuela está obligada a colaborar con los mecanismos del Consejo al ser uno de sus miembros integrantes.

"Negar la realidad es negarle la justicia a las víctimas. Demorar la justicia es denegarla", acotó el representante de Brasil, mientras que Ecuador apoyó el llamado a investigar los crímenes de lesa humanidad. Perú aplaudió la valentía de las víctimas por hablar con la Misión.

En sus comparecencias previas, los presidentes de Chile y Colombia fueron muy duros con la violación de derechos humanos, convertida en un plan sistemático de terror en Venezuela. Sebastián Piñera incluso abogó porque Naciones Unidas promoviera un gobierno de transición en el país petrolero.

En total, 12 países latinoamericanos han condenado los crímenes de lesa humanidad que se comete en Venezuela, cuyo régimen sí ha contado con el apoyo fraternal de Cuba: "El informe carece de rigor técnico, objetividad e imparcialidad. Rechazamos este documento políticamente motivado, parte de la campaña de descrédito liderada por EEUU contra ese hermano pueblo y gobierno".

"La dictadura quedó al descubierto en el Consejo de Derechos Humanos, el mundo los repudia. Estamos frente a un sistema criminal que busca sostenerse a fuerza de violaciones. Los países entienden que estas no son prácticas fortuitas, sino parte de una cadena de mando que encabeza Maduro", explicó Julio Borges, canciller de la Presidencia encargada.

MÁXIMA ALERTA
La estrategia puesta en marcha el martes por Maduro sorprendió al país: una nueva espiral de conspiranoia que incluye un ataque futuro de Estados Unidos contra él. Para evitarlo, el "presidente pueblo" decretó la "alerta máxima" y anunció la creación del Puesto de Comando de Operaciones, una especie de comando secreto para proteger el Palacio de Miraflores. "Es hora de defender a la patria, sé porqué lo digo y sé cómo lo digo", divagó el jefe chavista.

La paranoia es de tal nivel que los jerarcas del chavismo han reclamado a los ciudadanos que delaten de forma inmediata a la personas con acento extranjero.

Una invasión precedida de la "avanzada" colombiana. "Duque ha colocado a las bandas del narcotráfico de la Guajira para preparar a su grupo de sicarios que vengan a atacar a Venezuela", aseguró el "hijo de Chávez". Militares, policías, milicianos, militantes bolivarianos y poderes populares ya están en máxima alerta.

El plan chavista continuó este miércoles con una rueda del prensa del canciller Jorge Arreaza y de otros funcionarios para desmentir los resultados del informe de la Misión. "Es un ataque multiforme y multidimensional", resumió el canciller.