China y el manejo del coronavirus: "La imagen del país se ha deteriorado mucho"

China y el manejo del coronavirus: "La imagen del país se ha deteriorado mucho"

El presidente de la Cámara de Comercio Europea en China, Jörg Wuttke, habla sobre la futura ubicación de las empresas europeas en ese país y la respuesta internacional del Gobierno chino ante la crisis.

DW: Sr. Wuttke, ¿cómo cree usted que es, en estos momentos, el estado de ánimo en las empresas alemanas y europeas en China?

Jörg Wuttke: Creo que el estado de ánimo entre nuestros colegas, al igual que en todo el mundo, sigue siendo muy negativo. Ahora estamos comprobando que China, el primer país en entrar en crisis, es el primero en salir de ella.

Pero lo que nos marca a todos es la incertidumbre de cómo evolucionará globalmente. ¿Cuánto tiempo llevará encontrar un medicamento contra el coronavirus? ¿Cómo reaccionarán los consumidores en China? ¿Cómo volverá a arrancar la economía de ese país? ¿Será una recuperación constante o con altibajos? China no está sola en el mundo, sino que también se ve afectada por el hecho de que sus mercados mundiales se han derrumbado.

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Además de los añadidos problemas pragmáticos: ¿cómo logramos que nuestros especialistas y familiares regresen de Alemania a China? Porque China ha cerrado completamente sus fronteras, a diferencia de Alemania, que permite la entrada de extranjeros si viven en el país o son parientes de alemanes.

¿Hay gente que ha sacado partido de la crisis o, por lo menos, alguna señal para ser optimistas?

Hay que buscar con una lupa a quienes hayan ganado algo con la crisis. Son muy pocos, tal vez en el sistema de salud. Afortunadamente, tenemos empresas que se han recuperado muy bien, como la industria automotriz, que sorprendentemente está casi al nivel del año anterior, sobre todo en el segmento que abarcan los alemanes. La industria química a su vez se beneficia también de esto.

Ahora se escucha más a menudo que las empresas que invirtieron en China se están cuestionando su ubicación y están considerando diversificar sus cadenas de suministro. Pero, según una encuesta reciente, solo el diez por ciento de las empresas de la UE en China está considerando cambiar de sitio. ¿Qué opina al respecto?

Es así para nuestras empresas y también para las estadounidenses. Se cuestionan a dónde deberían ir. China participa entre el 50 y el 60 por ciento del crecimiento global en muchas áreas. Si no se está en China, simplemente no se está a la cabeza. Ese país tiene los principales grupos industriales, incluido el de química en Jiangsu y el de electrónica en Guangzhou. Esto no se podría duplicar con tanta rapidez en ningún otro lugar del mundo. Tardaría entre 10 y 20 años.

Sin embargo, la diversificación sigue siendo un asunto a tener en cuenta. Esto no tiene que significar la retirada, pero sí la diversificación dentro de China. Habrá una nueva tendencia que incluiría quedarse en China y volver a mirar hacia el mundo entero con nuevos proyectos, considerando si hay otros lugares atractivos. Aquí, no hay signos de migración empresarial, pero habrá diversificación hacia nuevas ubicaciones. Los que están aquí, están felices. Pero los demás no quieren esperar eternamente a que el mercado se abra. Estamos esperando a que el Gobierno chino se decida a hacer reformas con ahínco.

Volvamos a la situación actual. ¿Cómo ha afectado a sus miembros el manejo de la crisis del coronavirus en China? ¿Y cómo evalúa la presencia internacional de dicho país?

El verdadero problema para nosotros es que la imagen del país se ha deteriorado mucho. Por los recientes incidentes xenófobos, pero también por el hecho de que las familias están separadas. La situación es naturalmente muy tensa. Varias empresas europeas están teniendo grandes problemas para reclutar especialistas para trabajar en China. El tema del personal es un problema serio para nosotros.

Tampoco ayuda mucho cuando el patriotismo normal y justificado se convierte en nacionalismo y aislamiento. Pekín podría haber seguido una política de apertura en enero, pero no lo hizo. El mundo envió dos mil millones de máscaras y muchas compañías donaron millones. Pekín podría haber continuado en esa dirección: China (tendría que haber respondido) como una nación agradecida que recibe ayuda y actúa con reciprocidad. Pero no, se nos exigió a todos que no debíamos informar nada sobre dicha ayuda. El mundo se asombraba aún más, porque cada entrega de mascarillas procedente de China aparecía a lo grande en internet y con el recordatorio de agradecer siempre a China. Al principio, se nos pidió que proporcionáramos nuestra ayuda con cautela, y luego el gran asiático hace lo contrario en el extranjero: con una actuación así, el país ha sufrido una gran pérdida de soft power (poder blando).

¿Cuál debería ser la postura de la UE hacia las mutuas acusaciones entre China y Estados Unidos y las tensiones entre ambos países?

La UE es la economía más grande del mundo, si todavía se cuenta con Gran Bretaña. Tenemos 500 millones de personas, estamos a la vanguardia de la alta tecnología, establecemos los estándares del mundo en muchas áreas. Somos lo suficientemente grandes y buenos como para no tener que elegir entre Estados Unidos y China. Tenemos que considerar nuestros propios intereses: si eso significa defender a la OMC o combatir el cambio climático, estamos con China, pero si se trata del justo acceso al mercado chino o a la libre navegación en el Mar del Sur de China, estamos con Estados Unidos. No tenemos ni debemos complacer a ninguno de ambos países.

Jörg Wuttke es el presidente de la Cámara de Comercio Europea en China y vive desde hace 30 años en el país.