Negociaciones diplomáticas "complejas y concretas" llevaron a uruguay a tener un corredor sanitario referente en la región

Negociaciones diplomáticas "complejas y concretas" llevaron a uruguay a tener un corredor sanitario referente en la región

La cancillería dividió en cuatro las categorías de la operación para repatriar uruguayos.

Cuando Luis Lacalle Pou le ofreció la cancillería, Ernesto Talvi nunca imaginó que el primer mes iba a tener esta intensidad. Se imaginaba trabajando a toda velocidad para poner en marcha una diplomacia económica que le abriera mercados a Uruguay y ejecutando una reorganización interna del servicio exterior para adaptarlo al nuevo siglo.

En ningún momento pensó que las fronteras del mundo se iban a cerrar debido a un virus que se transformó en pandemia y ahora azota el orden establecido. Con la confirmación de los primeros cuatro casos positivos de coronavirus en el país el viernes 13 de marzo, las prioridades quedaron atrás, y ahora su único desvelo pasó a ser repatriar a los miles de uruguayos que quedaron varados en el mundo, y la implementación de un cordón sanitario acorde a la mejor historia del país.

“Aunque no hubiese uruguayos para traer, haríamos el corredor igual”, expresó en una de las primeras reuniones del gabinete de crisis de la cancillería, cuando comenzaban a evaluar la cantidad de extranjeros que debido al recorte de vuelos de las aerolíneas y el cierre de puertos estaban quedando a la deriva, según contaron a El Observador fuentes diplomáticas.

El tema fue puesto sobre la mesa en el acuerdo ministerial del martes 17 con el presidente Lacalle Pou aunque el acuerdo definitivo llegó el viernes 20, cuando los seis ministerios que abarcan la operación (Relaciones Exteriores, Turismo, Salud Pública, Interior, Defensa y Transporte y Obras Públicas) establecieron un protocolo de actuación para evacuar a las personas que se encuentran en el puerto de Montevideo y se deben desplazar al aeropuerto internacional de Carrasco por razones humanitarias.

Previamente, en el Palacio Santos se produjo una reunión que terminó siendo clave para el restablecimiento de la conexión con Europa. Talvi mantuvo un encuentro con los embajadores de España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Portugal, Suiza, así como con el representante de la Unión Europea. Allí se estableció una línea de diálogo a través del embajador de España en Montevideo y del de Uruguay en Madrid para conseguir que Iberia realice al menos un vuelo. “La cooperación está en marcha”, tuiteó esa noche.

En un contexto de cierre de fronteras a nivel mundial y cancelación de vuelos, las negociaciones para poner en marcha un corredor sanitario así como conseguir las repatriaciones fueron para Uruguay “complejas, concretas y especícas”, dijeron a El Observador fuentes diplomáticas. El objetivo fue convencer que el país estaba capacitado para poner en marcha una ingeniería compleja que permitiera, por un lado cuidar la salud de la población, y por el otro establecer una cadena de salida con garantías sanitarias para quienes estaban arriba de los cruceros.

Antes de bajar, los barcos deben recibir un informe sanitario que valide su situación y los tripulantes son subidos a ómnibus especialmente acondicionados que son escoltados por motos hasta el aeropuerto, donde permanecen en una sala especial.

Talvi reconoció a El Observador su satisfacción con cómo estaba funcionando y dijo que era un “relojito” que operaba bajo la coordinación de la dirección de Protocolo. En conferencia de prensa había dicho que el corredor comenzaba a ser una referencia en la región.

La gestión en las repatriaciones fue celebrada por los delegados de la Comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio, Martín Clavijo y Sebastián Hagobian, quienes señalaron el viernes en sus cuentas de Twitter que la cancillería venía realizando un "gran trabajo" y que los funcionarios están trabajando 24/7.

“El objetivo es traerlos a todos”, repiten los diplomáticos cuando se los consulta acerca de la situación actual. La cancillería dividió la operación “todos en casa” en cuatro categorías, debido al tipo de vuelo que se realiza.

La primera es la que el Estado realiza con sus propios medios. Esto es a través de los aviones Hércules y Brasilia de la Fuerza Aérea, los cuales viajaron a Perú, Colombia y Ecuador la semana pasada para traer uruguayos. También hicieron vuelos cortos a Argentina y Brasil, en este último caso para evitar que un contingente que venía de Italia tuviera que esperar en San Pablo.

La segunda son los vuelos chárter, que se contratan específicamente para traer a grupos específicos. El fin de semana llegaron 150 uruguayos de Australia y países cercanos de oceanía, en un vuelo que vino a buscar a ciudadanos de ese continente que estaban varados en un crucero.

En la tercera categoría se ubican las negociaciones para la reinstalación de rutas comerciales, como ocurrió con Iberia, que el viernes voló desde Madrid para traer a 170 uruguayos y en el vuelo de regreso, ocurrido el sábado retornaron ciudadanos europeos. También están en permanente contacto con Latam, que redujo sus frecuencias al mínimo de la ruta con Brasil, pero está sacando vuelos especiales.

En la cuarta categoría están los diálogos de cooperación con los “hermanos” Argentina y Brasil para incluir a uruguayos en vuelos realizados por los vecinos.

Fuentes diplomáticas destacaron como un gran “gesto” lo realizado por el canciller argentino Felipe Solá, que permitió que volvieran desde Guadalupe, una isla en el Caribe, en un vuelo gestionado por el gobierno de Alberto Fernández, y le solicitó a Talvi el teléfono de uno de los pasajeros, con quien se puso en contacto directamente.

Estados Unidos donó al Sinae
El fin de semana, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) recibió la primer tanda de donaciones del gobierno de Estados Unidos para afrontar la emergencia sanitaria del covid-19 en Uruguay.

La donación incluye equipamiento médico como ser equipos de ecografía, monitores de signos vitales y camas de cuidados intensivos. Además, se donaron camas, colchones, almohadas, sillas y mesas, y se dieron en préstamo carpas y calefactores que serán utilizados en centros de primera atención a uruguayos repatriados y hospitales de campo. El valor combinado de estas donaciones y préstamos es de US$ 113.000