Argentina restringe aún más el acceso a la moneda extranjera y devalúa implícitamente el peso

Argentina restringe aún más el acceso a la moneda extranjera y devalúa implícitamente el peso

El nuevo gobierno de Alberto Fernández ha anunciado una serie de medidas que dificultan la compra de divisas extranjeras e implican una devaluación implícita de la moneda nacional

Los argentinos desconfían históricamente, y por buenas razones, de su moneda. En un intento de forzar un "amor por el peso" en un país obsesionado con el dólar, el nuevo gobierno de Alberto Fernández ha anunciado este martes una serie de medidas que dificultan la compra de divisas extranjeras e implican una devaluación implícita de la moneda nacional

"Necesitamos recuperar el ahorro en nuestra moneda", dijo el nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, al anunciar que se daba de baja un impuesto al ahorro financiero en pesos, al tiempo que desgranaba las medidas para desalentar la compra de dólares, euros o cualquier otra moneda extranjera: "También necesitamos desalentar el ahorro en una divisa que nosotros no producimos, que son los dólares".

Así, los argentinos, que ya tenían restringida la compra de moneda extranjera a sólo 200 dólares por mes, pagarán un impuesto del 30% por la compra de dólares y por cualquier gasto en el exterior, ya sea turismo o servicios como Netflix, airBnb, Spotify o similares. Quedan exceptuados los gastos vinculados a salud, medicamentos, libros y proyectos de investigación, que seguirán pagando un dólar de 63 pesos. Todo el resto trabajará con uno de 83.

Las medidas forman parte de la denominada "Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva" que el gobierno tiene previsto enviar al Parlamento, y es, según Guzmán, "el primer paso para resolver la crisis económica y social que está atravesando la Argentina".

El 70% de lo que se recaude con el "impuesto a dólar" se destinará al sistema de Seguridad Social, en tanto que el 30% restante financiará obras de infraestructura y vivienda.

EFECTO EN LAS PENSIONES

El gobierno suspendió también los efectos de la ley que establece la actualización de las pensiones y pagará un bono extra de 5.000 pesos (unos 70 euros) en diciembre y otro tanto en enero para quienes cobren la cifra mínima. También se congelaron los aumentos en gas y electricidad por los próximos seis meses para darse tiempo de discutir un nuevo marco tarifario.

Los argentinos que tengan activos financieros en el exterior deberán pagar más impuestos y las retenciones (impuestos) a las exportaciones agropecuarias crecerán al 33% en el caso de la soja y al 15% en el caso del maíz y el trigo.

Las medidas fueron recibidas con escepticismo en un país que ya probó muchas veces a lo largo de su historia el fijarle diferentes valores al dólar, que es el precio nodal, la clave de bóveda de su economía.

"Una devaluación implícita que vuelve a poner el foco en los precios", tituló La Nación, apuntando a la inflación anual del 55% que sufre el país y a la acelerada depreciación del peso, que en abril de 2018 se cotizaba a 18 por dólar y hoy está en 63 u 83, según que valor se tome.

DESDOBLAMIENTO CAMBIARIO

"Ya está el (dólar) blue, el oficial, el turista y llegará la hora del 'dólar impuesto': el oficial más un tercio. Se regresa así, nuevamente, a un esquema de un dólar para actividad. Por caso, el sojero tendrá una cotización de 63 pesos menos 33% para vender sus productos al mundo, pero tendrá que comprar un dólar de 63 más 30% si quiere recorrerlo en busca de negocios o turismo".

Clarín coincidió en el análisis. "En la práctica, funciona como un desdoblamiento cambiario, ya que habrá un 'dólar comercial', que hoy está por encima de los 63 pesos en los bancos, al que podrán acceder sólo las empresas importadoras, y luego un dólar 30% más caro que se podrá comprar con un cupo de 200 dólares por mes por persona. Eso generará un mercado paralelo con un dólar aún más caro".

Tras el anuncio de las medidas, el precio del dólar en el mercado informal subió a 75 pesos, 12 más que la cotización oficial, lo que confirma que en Argentina hoy nadie sabe cuánto vale el dólar. O, mejor dicho, cuánto vale el peso.

Guzmán, de 37 años, y discípulo del Premio Nobel Joseph Stiglitz en la Univerisdad de Columbia, fue convocado por Fernández para hacerse cargo de un país en recesión, con una inflación del 55% anual y del que el ministro reconoció que está en suspensión de pagos de su deuda externa.