Italia y Francia empiezan de cero después de Salvini

Italia y Francia empiezan de cero después de Salvini

Macron se abre al mecanismo de redistribución de migrantes

El presidente francés, Emmanuel Macron, es el primer líder europeo que el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha recibido en Roma desde que ha formado su nuevo gobierno entre el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Demócrata. Lo hizo anoche en una visita relámpago en la que, después de un saludo de cortesía al presidente de la República, Sergio Mattarella, Macron se dirigió al palacio Chigi, sede del Ejecutivo, para una cena informal con el premier italiano.

Fue la manera que han encontrado de anunciar que Italia y Francia empiezan de cero y entierran el hacha de guerra después de un año y medio de altas tensiones entre dos países vecinos que comparten muchos intereses comerciales. Ahora que el líder ultraderechista italiano, Matteo Salvini, ya está fuera de juego, Roma y París están listas para pasar página y relanzar sus relaciones bilaterales.“Mi presencia hoy es un mensaje fuerte y claro de amistad de parte del pueblo francés. Esta amistad es indestructible: puede ser que discutamos, pero nos reencontramos”, dijo Macron en declaraciones a la prensa. Conte, por su parte, celebró los vínculos históricos entre ambas naciones. “El encuentro refleja la intención de contribuir juntos en la responsabilidad de relanzar Europa”, apuntó.

Según el presidente francés, “la amistad es indestructible: puede haber discusiones, pero nos reencontramos”

Aunque los temas encima de la mesa eran muchos, el principal objetivo de la reunión era definir cómo será el nuevo acercamiento europeo al desafío migratorio, que se podría concretar en la cumbre de ministros del Interior del próximo lunes en La Valeta. Macron ya avanzó que está de acuerdo con el sistema de repartición automática de cuotas de migrantes que llegan a Italia o Malta propuesto por Conte.

El presidente francés admitió que Europa no ha sido todo lo solidaria que debería haber sido estos años con Italia, y subrayó que la respuesta al desafío “no está en replegarnos en nosotros mismos o en la provocación nacionalista, sino en una coordinación europea leal y eficaz”. También lanzó la idea de castigar económicamente a los países que no quieran colaborar en este nuevo mecanismo. Conte, visiblemente satisfecho, coincidió en la necesidad de que la migración “salga de la propaganda antieuropea” y se afronte de manera práctica, también en las repatriaciones. Ambos mandatarios abordaron también los diferentes desafíos que esperan a Europa estos meses en un contexto económico mundial desfavorable, y el italiano insistió en abordar la reforma de las rígidas reglas presupuestarias europeas, una preocupación prioritaria para Roma.

Macron no tuvo tiempo de saludar al nuevo ministro de Exteriores, Luigi Di Maio. Con el M5E las relaciones son tensas desde que, en el marco de la dura precampaña europea, Di Maio se personó en París para reunirse con miembros de los chalecos amarillos . El encuentro provocó una grave crisis diplomática, en un ambiente ya caldeado por las incursiones de la gendarmería francesa en la frontera de Ventimiglia, la construcción de una línea de alta velocidad entre Turín y Lyon o el cierre de puertos de Salvini. Ahora el M5E ha moderado el tono y presenta una imagen más europeísta que gusta al Elíseo. La señal más clara de su cambio fue su voto a favor de la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La visita de Macron y la buena sintonía con Conte confirma el retorno de Italia en el juego europeo. El mandatario francés, que hace tiempo que muestra señales de haber desbancado a Angela Merkel al timón de Europa, también refuerza su posición de liderazgo europeo. Los italianos apreciaron el hecho de que fuera el presidente quien visite Roma, una señal de que en el Elíseo ya no hay lugar para el rencor.