Estados Unidos estudia el envío de hasta 120.000 soldados a Oriente Próximo por las tensiones con Irán

Estados Unidos estudia el envío de hasta 120.000 soldados a Oriente Próximo por las tensiones con Irán

El jefe en funciones del Pentágono expuso el plan en una reunión con los asesores de seguridad nacional de Donald Trump. Para una invasión de Irán harían falta muchos más efectivos

Estados Unidos sigue elevando la tensión psicológica con Irán. El consejero de Seguridad Nacional de ese país John Bolton, ha ordenado trazar un plan para enviar 120.000 soldados del Ejército de Tierra y de la Infantería de Marina al Golfo Pérsico en el caso de que la tensión con Teherán siga subiendo. La noticia ha sido desvelada por el diario The New York Times, que explica que el plan fue discutido el jueves en una reunión del equipo de seguridad nacional y política exterior de EEUU.

La filtración de los planes llega una semana después de que EEUU haya anunciado que va a enviar a la región al portaaviones nuclear Abraham Lincoln, una batería de misiles antimisiles Patriot, y cuatro bombarderos B-52 a la isla de soberanía británica Diego García. El lunes, dos petroleros fueron saboteados en los Emiratos Árabes Unidos, en un incidente del que apenas hay información.

El Lincoln es famoso desde que en 2003 George W. Bush anunció en su cubierta el final de la Guerra de Irak, en lo que se convirtió en uno de los errores de relaciones públicas más famosos de su presidencia, ya que el conflicto acabó prolongándose durante casi una década y EEUU, junto con sus aliados - entre ellos España - aún mantiene presencia militar en Irak para combatir al Estado Islámico. Los Patriot alcanzaron una enorme popularidad en la Guerra del Golfo de 1991, cuando interceptaron varios misiles iraquíes de fabricación soviética Scud lanzados contra Israel y Arabia Saudí. Los B-52 han constituido la columna vertebral del sistema de ataque aéreo de EEUU desde la década de los sesenta.

El verdadero objetivo de Trump

Pero el hecho de que todas estas operaciones - y los preparativos para el eventual despliegue de 120.000 soldados de tierra - tengan tanta publicidad cuestiona el verdadero objetivo de EEUU. En cierto sentido, este anuncio recuerda a la famosa nota "5.000 tropas para Colombia" con la que Bolton apareció en una rueda de prensa en enero, tras la toma de posesión del cargo de presidente de Venezuela de Juan Guaidó. La anotación despertó los rumores sobre una posible intervención estadounidense en Venezuela. Pero EEUU no ha movido, que se sepa, ni un solo soldado a la región.

Algo similar sucede en el caso de Irán. La cifra de 120.000 soldados sorprendió a los asesores de Trump, según el 'New York Times'. A fin de cuentas, la invasión de Irak se llevó a cabo con 150.000 efectivos de Tierra estadounidenses, más unos 25.000 británicos y australianos. La cuestión es que Irán es mucho más grande, más rico, y está mejor armado que el Irak de Sadam Husein. Para invadir el país EEUU necesitaría al menos 400.000 soldados, según las estimaciones de expertos cercanos al Pentágono que llevaron a cabo una simulación de esa potencial guerra en 2005 organizada por la revista The Atlantic.

Asimismo, cuatro bombarderos B-52 no suponen una amenaza sería para Teherán. Y una batería de Patriot tendría un significado poco menos que simbólico en caso de que Irán optara por emplear su arsenal de misiles balísticos. Finalmente, queda la cuestión política. Donald Trump ganó las elecciones de 2016 en parte porque prometió sacar a EEUU de las "guerras estúpidas" en Oriente Medio. Y, como quedó claro en Corea del Norte y en Venezuela, su exuberante retórica no se corresponde con los actos. De hecho, Trump ha tratado, aunque sin éxito, retirar a EEUU de Siria y Afganistán. De hecho, el mercado del petróleo, que es hipersensible a las tensiones geopolíticas, no ha reaccionado a los planes de guerra del Pentágono.

Los movimientos de tropas, sin embargo, sí tienen un papel a la hora de movilizar a la base evangélica de Trump, fuertemente identificada con Israel, del mismo modo que la dureza con Maduro le ayuda a ganar votos en el estado de Florida, clave en la campaña de 2020.