Alberto Fernández  ●  Bolivia  ●  Coronavirus  ●  Felipe Solá  ●  Islas Malvinas  ●  Mercosur  ●  Mercosur-UE

Presidente del BID: "Quiero ser el vendedor” de América Latina

Presidente del BID: "Quiero ser el vendedor” de América Latina

Entrevista a Mauricio Claver-Carone - El nuevo presidente del BID se enfocará en atraer el regreso de las inversiones a la región, muchas de las cuales se fueron “por la gran ilusión de China”

En forma descontracturada y con acento cubano, intercalando a veces algunas
palabras en inglés (pocas), Mauricio Claver-Carone, el nuevo presidente del BID,
consideró que ser estadounidense-latinoamericano y haber trabajado en la Casa
Blanca constituye una combinación que beneficiará a América Latina por su
conocimiento de la región y fuerte lobby para los negocios. Destaca, precisamente,
que su rol será traer inversiones para América Latina, muchas de las cuales se
fueron a Asia por la “gran ilusión de China”. Con respecto a Uruguay, siente que el
gobierno de Luis Lacalle Pou está claramente alineado con su presidencia en el
BID y con la institución. En este país, el organismo multilateral prevé operaciones
en el ámbito social, productivo –con énfasis en la digitalización de las pequeñas y
medianas empresas–, y en la gestión de políticas públicas y calidad del gasto. La
llamada “economía naranja”, es decir, aquella vinculada a la industria creativa,
cultural y del entretenimiento, también está en su mira. Eso será una novedad en
comparación a los financiamientos tradicionales del BID en Uruguay. Claver Carone asumió su cargo hace tres semanas y ya está metido en una agenda en la
que quiere hacer cambios en el organismo. A continuación, un resumen de la
entrevista que el ejecutivo mantuvo con El Observador desde Washington.

Su candidatura fue cuestionada por no ser usted latinomericano, ¿qué piensa
ahora al respecto?

Mi candidatura no fue tan discutida. Si comparamos en 2015, Luis Alberto Moreno
ganó por primera vez con 56% de votos y el apoyo de 20 de los 28 países de la
región. Yo gané con casi 68% y 23 países de los 28 países de la región. Ortiz Mena
también ganó casi con lo mismo que yo.

La única excepción (de un candidato que llevó más votos o países) fue Enrique
Iglesias, porque era uruguayo (se ríe) y había negociado de antemano, debido a la
presidencia de casi 20 años de Ortiz Mena, quien no quería irse. Sobre mi agenda,
todos los países acordaron la visión que presenté, las oportunidades que existían.
La discusión fue si sobre mi nacionalidad, pero yo no me llamo “John Smith”, me
siento profundamente latinoamericano. Soy un hispanoamericano, es lo que soy.
Soy un poco como Enrique Iglesias, mi padre es español y mi madre es cubana;
nací en Miami, no hay ciudad más latinoamericana que Miami. Me criaron con gran
respeto hacia mi cultura, mi herencia, mi idioma. Pero mi experiencia formativa
profesional es de EEUU. Por eso, como traigo el peso de EEUU porque soy
estadounidense, tengo beneficios y traigo oportunidades para América Latina.

El gobierno de Lacalle Pou fue uno de los primeros en respaldar su candidatura,
¿qué reflexión le merece?

Pienso que es por el dinamismo que podemos traer (a Uruguay) de hacer algo
diferente. Presenté una agenda para que el BID fuera financieramente más
relevante y dejar una institución más fortalecida. Por el hecho de que fui funcionario
de la Casa Blanca y el fortalecer más la institución con inversión de EEUU, gana la
región. Si yo fuera el presidente Lacalle, quisiera un presidente del BID que deje al
banco en una situación financiera relevante para tener el mayor impacto posible y
no ahogarnos en retóricas del pasado y nacionalismos anticuados. Lacalle se fue
alineando con la visión del futuro y el beneficio de un BID fortalecido para la región.

¿Habrá cambios en la política de financiamiento del BID durante su gestión?

Sabemos todos los diagnósticos de la región, los problemas, un panorama
complicado. Sin embargo, nos vamos a enfocar en traer soluciones. La generación
de empleo es donde más impacto socioeconómico vamos a tener. La receta del
éxito económico de EEUU está basada en que el motor de su economía son las
pequeñas y medianas empresas. En ese tipo de empresas nos enfocaremos.
Siempre pensamos en EEUU como inversor, pero somos el mayor recipiente de
inversión extranjera en el mundo, incluyendo de Latinoamérica. Es la iniciativa que
queremos hacer: regresar algunas de esas inversiones a la región. Mi gestión
pondrá énfasis en el programa Regreso a las Américas, que se refiere a las
empresas norteamericanas o europeas que estaban en Latinoamérica y luego se
fueron a la China, queremos que regresen. Ese programa también está pensado
para las empresas latinoamericanas que tienen su dinero en EEUU. Lo que quiero
hacer diferente en el BID, lo transformacional, es que quiero ser un vendedor de la
región. Las empresas americanas y europeas que estaban en la región y después
se fueron a Asia representan un potencial de entre US$ 30 mil y US$ 50 mil
millones.

¿A qué atribuye esa migración a China?

Eso fue cuando hubo un enamoramiento, la gran ilusión de la China, buscaban a
Asia por el mercado de miles de millones de personas. Era la ilusión de las masas,
todo el mundo estaba entusiasmado con el potencial de la China y no se dan
cuenta que en esta región también hay mil millones de personas. Hay una
mentalidad de ir a buscar los mercados lucrativos y no entender que el consumidor
está donde está.

¿El interés de EEUU en América Latina se debe a la guerra comercial con China y
por el poderío ascendente de ese país?

Históricamente, EEUU ha sido el inversor más grande en América Latina y lo
seguirá siendo. EEUU tiene US$ 1 trillón invertidos en América Latina y el Caribe,
China tiene US$ 300 mil millones. No es competencia en ese sentido. Nunca he
hablado con presidente o empresario de ningún país que no prefiera una inversión
de los EEUU o un préstamo del BID, a un préstamo o inversión de China. EEUU y
el BID son marcas en la región, y China es un poco extranjera. Ha incrementado su
participación, pero sigue siendo, al fin y al cabo, un factor extranjero. Ahora bien,
China es un mercado importante y los países de la región, Uruguay, por ejemplo, lo
ve así porque es el primer mercado exportador para el país. Más de 30% de su
comercio es a China. EEUU es el cuarto, con solamente el 7% de las
exportaciones. Mi primera sugerencia para EEUU sería: hagamos más con
Uruguay, creemos vehículos de comercio, de exportación. El canciller (Francisco
Bustillo) estuvo aquí (por EEUU) vendiendo al Uruguay extraordinariamente.
Estuvo enfocado en ese tema y conversó con el Secretario (Mike) Pompeo, y ese
fue el tema. Es importante diversificar los mercados y EEUU tiene mucho espacio
para el crecimiento, y también es importante la integración, el comercio
intrarregional.

El BID invirtió US$ 1.956 millones en Uruguay, principalmente en la reforma del
Estado, digitalización, transporte, energía eólica y otros temas. ¿Van a seguir en
esa línea?

Se desembolsó US$ 1.200 millones para el sector público en 2020. BID invest para
el sector privado tiene US$ 555 millones en proyectos de energía, transporte,
estados financieros. BID Lab otros US$ 30 millones. Para el año 2021 ya se
prevén operaciones por US$ 410 millones en tres pilares estratégicos: social
(educación, salud, género y diversidad), productivo (digitalización y garantías para
las pymes, enfocado especialmente para las mujeres empresarias), y el sector
público fiscal (para la gestión de políticas públicas y la calidad del gasto).

¿Habrá algo nuevo en las áreas de financiamiento?
Sí, hay mucho espacio de crecimiento en Uruguay en los temas digitales, en el
desarrollo de la industria del software y también en la economía naranja, que es
creatividad. Pongo un ejemplo: el otro día comí con el canciller Bustillo y estaba el
CEO de una empresa de producción que representa a los artistas importantes
latinoamericanos. Ellos hicieron la campaña de McDonald´s con el artista
colombiano J Balvin. Toda esa producción digital y creativa se hace siempre en
Nueva York, o en los Ángeles, pero por el covid-19, J Balvin estaba en su casa en
Medellín y la campaña entera se hizo allí, con talento local, profesionales locales. Y
quedó estupendo. Los artistas de la región, sea en moda, cultura, música, etc,
deben poder hacer cosas en la propia región.
¿Dónde entra Uruguay en esta materia?

Uruguay tiene capital humano en ese sector y en la industria digital. Lo que pasa es
que las empresas y los países no saben que Uruguay tiene tan buena calidad
digital, de producción y creatividad.

¿Qué rol puede desarrollar el BID en esa economía naranja que menciona?

Podemos hacer las conexiones, el network. En las economías tradicionales, como
la manufactura, el BID tiene años en eso, pero podemos conectar más con las
empresas y los inversores que estén buscando oportunidades en distintos sectores,
crear ciertos rapid finance instruments para poder incentivar la inversión. Uruguay
puede ser un país ejemplo en digitalización, y podemos aumentarla. Hemos
trabajado con Uruguay en este tema anteriormente, con el Plan Ceibal, pero
también en el trabajo que se hizo siendo miembro de Digital Nuevo, que es el grupo
de naciones con gobierno digital más avanzado a nivel global y también en la
industria de software. La digitalización trae otros retos para Uruguay, retos de lujo,
como la ciberseguridad, pero está dos pasos por delante en relación a otros países
de la región, que tienen que mejorar la infraestructura tecnológica básica.

¿Tienen previsto ampliar el financiamiento a Uruguay?
Por supuesto.

¿Cuál será la posición del BID sobre posibles financiamientos a Argentina, cuyo
gobierno tiene una orientación política muy diferente al organismo, y cómo está la
relación con Venezuela?

No comparemos. En Latinoamérica hay gobiernos de centroderecha que buscan
crear políticas para la atracción de inversión extranjera, incluido Uruguay con el
presidente Lacalle que ha priorizado buscar atraer capital y mejorar los pisos
globales de exportación. También está la izquierda tradicional con López Obrador
en México, Fernández en Argentina y ahora Bolivia con el presidente electo Acte.
Esa izquierda no es una izquierda proteccionista como la de hace 30 años. Hay
consenso sobre la importancia de la inversión extranjera en esos países. En
Venezuela y Cuba, la izquierda es más radical. No hay coherencia económica, no
se puede especular.

En el BID Venezuela está representada por Juan Guaidó, ¿van a canalizar a
través de él algún financiamiento para ese país?

Sí, a través del presidente interino Guaidó, canalizaremos ayudas para el tema de
la migración y para ayudar a la generación e innovación de las pymes entre las
comunidades migratorias venezolanas en los diferentes países. También
pensamos en las necesidades para la futura reconstrucción de una Venezuela en
transición, que eventualmente tendrá que pasar. En la actualidad, una transición
en Venezuela va a requerir retos enormes frente a los cuales nuestra cartera actual
-del BID- no tiene ese tipo de financiamiento. Y el gobierno de Venezuela todavía
está atrasado con el BID, por proyectos desde hace años. Es una situación
compleja.

¿Cómo quedan los países latinoamericanos pequeños en la relación con el BID,
habrá cambios en lo que se venía dando?

De los 26 países prestatarios del BID, 19 son pequeños. Con excepción de la
presidencia de Enrique Iglesias, nunca los países pequeños habían tenido
representación en las posiciones de liderazgo del BID. En el equipo que he
presentado, la vicepresidenta ejecutiva es René Mejía, CEO de Citi Honduras, una
de las mujeres en finanzas más respetadas. Y dos vicepresidentes de sectores que
he nombrado son: el ministro de Finanzas de Ecuador y el ministro de Hacienda de
Paraguay. Eso es nuevo en el BID.

Género. Se prevé que el BID otorgue más beneficios a las mujeres empresarias o
gerentes de pequeñas y medianas empresas en América Latina. “Actualmente
obtienen 10% más de ingresos que los hombres que también lideran este tipo de
compañías, sin embargo tienen 50% menos de acceso al financiamiento”, alertó
Claver-Carone.

Integración comercial. Claver-Caron destaca que un gran problema que tienen las
empresas de América Latina y el Caribe es la integración comercial. “Es la peor del
mundo, francamente da vergüenza”, dijo. Señaló que mientras 65% del comercio
de Europa es intrarregional, solo 15% del comercio de esta región lo es.

Perfil

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es abogado de
profesión, fue asesor del gobierno de Donald Trump, ha defendido la línea dura en
la política internacional de Estados Unidos, en especial respecto a Cuba y a
Venezuela. Ocupara el cargo para el período 2020-2025.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino