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Presidenta interina de Bolivia cesó al personal de la Embajada en Uruguay por pertenecer al sector MAS de Evo Morales

Presidenta interina de Bolivia cesó al personal de la Embajada en Uruguay por pertenecer al sector MAS de Evo Morales

Si bien el embajador renunció, cinco empleados afines al MAS fueron cesados de sus funciones.

«En la embajada de Bolivia sólo queda una persona», fue la tajante respuesta que brindó a LA REPÚBLICA un exfuncionario cesado en las últimas horas en represalia por pertenecer al sector Movimiento al Socialismo (MAS) del expresidente Evo Morales.

La decisión se produce luego del golpe de Estado que provocó su renuncia y el ascenso al poder de la presidenta interina, Jeanine Áñez, con apoyo de las Fuerzas Armadas (FFAA) y de la Policía, el 10 de noviembre pasado.

La destitución de funcionarios públicos afines a Morales y al MAS provocó que diputados bolivianos votaran hace dos días una «Ley de Garantías» que busca proteger -en caso de ser aprobada por el Senado- a legisladores, sindicalistas, líderes sociales, campesinos, dirigentes vecinales y ciudadanos movilizados que en la actualidad son perseguidos, además de asegurar la reparación para las personas heridas a causa de la brutal represión contra las protestas.

La embajada en nuestro país, como era de esperarse, también fue sacudida por el golpe. Según contaron fuentes a LA REPÚBLICA, el embajador René Gonzalo Orellana Halkyer, renunció «hace poco más de quince días», mientras que los otros cinco funcionarios -todos masistas- fueron cesados en las últimas horas.

Los despidos no tuvieron «ningún argumento» más que el hecho de que el gobierno es otro y los funcionarios afines a Morales no tienen lugar allí. «Nosotros sabíamos que se iba a dar esto, al darse el golpe de Estado era esperado que se diera esto», comentaron.

En la constitución del país andino se explicita que los funcionarios deben ser cesados sólo si existen causales o motivos firmes, ya sean advertencias previas o abandono de funciones.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en Uruguay, en Bolivia no hay un sindicato de empleados públicos, por lo que el gobierno puede destituir impunemente a sus funcionarios. Mientras tanto, una única funcionaria queda en la embajada boliviana que ejerce como «Encargada de Negocios».

En otras latitudes

El caso uruguayo no es único. Áñez se encargó de destituir, el 28 de noviembre, a todos los cónsules que el Estado Plurinacional de Bolivia tiene en Argentina. «Al cuerpo diplomático en todo el país argentino le llegó una destitución», dijo la cónsul boliviana en Rosario, Ester Torrico Peña, al diario local El Ciudadano.

Torrico Peña explicó que, si bien en un inicio instaron a los diplomáticos a renunciar, ante la negativa llegó la orden «sin ninguna justificación y con amenazas de procesos administrativos y penales», algo parecido a lo que sucedió en Uruguay. «En la resistencia estamos todos los bolivianos a este golpe de Estado cívico-militar-policial», finalizó.

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