Portugal estrena la presidencia de la UE con problemas heredados

Portugal estrena la presidencia de la UE con problemas heredados

Portugal ha asumido las riendas del Consejo de la UE con cinco retos por delante, muchos de ellos heredados de la presidencia alemana y marcados por la crisis del coronavirus

Cada seis meses, un Estado miembro de la Unión Europea asume las riendas del Consejo de la UE. Si bien desde fuera es un papel que tiende a verse como algo ceremonial y sin demasiado peso, resulta relevante para el buen funcionamiento de los engranajes de la maquinaria comunitaria. Tras seis meses muy positivos de la presidencia alemana, que siendo organizada y sistemática ha logrado sacar adelante casi todos sus objetivos, Portugal ha asumido este mes las riendas.

El semestre portugués estará en gran parte marcado por el semestre alemán: la agenda estará copada por la herencia de los acuerdos de los últimos seis meses o por las propuestas de Berlín, y también estará totalmente condicionada, como durante la presidencia alemana, a la crisis del coronavirus.

Cinco retos
El primer reto tiene que ver con la pandemia: Lisboa quiere en este sentido centrar sus primeros esfuerzos en la vacunación masiva contra el covid-19. La UE logró una victoria al ser capaz de coordinar, a través de la Comisión Europea, la compra de cientos de millones de dosis de distintas vacunas contra el coronavirus, pero el despliegue del plan de vacunación ha demostrado ser menos efectivo de lo que se esperaba y se acumulan retrasos en España, Alemania, Francia y prácticamente en todos los Estados miembros.

El segundo reto de la presidencia portuguesa será la puesta en marcha del fondo de recuperación de 750.000 millones de euros acordado en la histórica cumbre de julio de 2020, pero que quedó bloqueado hasta el último momento en diciembre por el veto de Hungría y Polonia tras la puesta en marcha de un mecanismo de Estado de Derecho vinculado al Marco Financiero Plurianual (MFP). Durante la presidencia lusa también llegarán los planes nacionales de reforma, que deben ser enviados a Bruselas antes de que finalice abril, con las reformas e inversiones que se quieren financiar por parte de cada Estado miembro.

El fondo no llegará pronto a los Estados miembros que más lo necesitan, pero el reto de Portugal será ayudar a que el dinero comience a fluir lo antes posible. Hace meses, antes del bloqueo húngaro y polaco, fuentes comunitarias señalaban que el 10% de prefinanciación llegaría al final de la primera mitad de 2021. Si después del bloqueo Lisboa logra mantener esa fecha y el dinero comienza a fluir durante su presidencia se podrá considerar un éxito.

Pacto migratorio y reconstruir la relación con EEUU
El tercer reto de la presidencia será intentar avanzar en las negociaciones del nuevo pacto migratorio presentado en la segunda mitad de 2020 por la Comisión Europea. Por ahora el plan, que permite una “solidaridad a la carta”, no convence a nadie: Budapest y Varsovia consideran que sigue siendo demasiado exigente para ellos, y los países sureños, como España, se quejaron a la Comisión y a la presidencia alemana de que el plan seguía aumentando la presión sobre los Estados miembros de primera fila y alimentaba la falta de solidaridad en materia migratoria. Es, en principio, el asunto más divisivo de los próximos seis meses.

La UE no ha empezado bien con la futura Administración del presidente electo, Joe Biden, al alcanzar un acuerdo de inversiones con China

La reactivación de la agenda transatlántica es el cuarto reto de la presidencia portuguesa. La Unión Europea no ha empezado con el pie derecho con la futura Administración del presidente electo, Joe Biden, al alcanzar un acuerdo de inversiones con China en los compases finales de 2020 sin esperar a hablar con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, lo que ha provocado un primer roce con el equipo de Biden, pero la obligación de Bruselas y Lisboa es tratar de reconstruir puentes tras cuatro años de Donald Trump.

Precisamente el acuerdo de inversiones con China forma parte del quinto reto, el relacionado con comercio. Además, la presidencia portuguesa celebrará una cumbre entre la Unión Europea e India con el objetivo de avanzar en las conversaciones para un acuerdo comercial, y tendrá también que intentar desatascar el acuerdo con Mercosur, que está siendo bloqueado por algunos Estados miembros.

Clima y política agraria
Además, Lisboa tendrá otros asuntos en la agenda, como por ejemplo la negociación del texto legal de la ley climática que sitúa en el 55% el objetivo de recorte de emisiones para 2030 con la aspiración de lograr la neutralidad climática a mitad de siglo, o la negociación de la política agraria común (PAC), fundamental para España, que durante el periodo 2023-2027 estará más enfocada en la sostenibilidad y más alineada con los objetivos climáticos

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