"Polonia demanda su lugar en la UE: el de quinta potencia tras el Brexit"

Krzysztof Szczerski - Jefe de Gabinete de Presidencia de Polonia

"Polonia demanda su lugar en la UE: el de quinta potencia tras el Brexit"

"Varsovia no está pidiendo nada especial, sólo lo que le corresponde". Krzysztof Szczerski, jefe de Gabinete de Presidencia de Polonia, defiende que, después de 15 años de integración, su país no puede seguir siendo tratado como un "nuevo miembro" de la Unión Europea, y exhorta a Bruselas a escuchar lo que Visegrado tiene que decir sobre el futuro de Europa.

- El Gobierno nacionalista de Ley y Justicia (PiS), que lidera los sondeos de cara a las elecciones generales este año, ha mantenido fuertes choques con Bruselas desde que llegó al poder...

- Tenemos que ser muy pacientes a la hora de explicar en Europa los fines de la actual política de nuestro país. Lo más importante es que no hay ningún partido que pretenda proponer seriamente nuestra salida de la UE, teniendo en cuenta que más del 80% de los polacos apoya la pertenencia. Nuestra situación es muy diferente a la de muchos países occidentales. No tenemos conflictos entre proeuropeos y antieuropeos, lo que hay en Polonia es un ambiente de discusión sobre las diferentes visiones del país, pero siempre dentro de la UE. Varsovia pretende explicar tranquilamente a nuestros socios europeos estas visiones, además de aclarar que el Gobierno tiene que cumplir con sus promesas de campaña electoral.

- Entonces, ¿el problema con las instituciones europeas es de comunicación?

- Hay un problema de comunicación extendido entre los gobernantes y las sociedades. Lo que vemos en la UE es un abismo entre los poderes y la sociedad. Muchas instituciones políticas han perdido el 'oído social'. En Polonia ocurre lo contrario; las autoridades escuchan a los ciudadanos, pero hay varios países europeos que no escuchan a Polonia. La falta de comunicación entre Varsovia y Bruselas es la misma que puede existir entre los mandatarios y las sociedades de otros países de la UE. El ejemplo es la política migratoria. Polonia dijo desde el inicio que no se podía solucionar la crisis sin un proyecto de protección de fronteras, sin campos de refugiados fuera de nuestro territorio y sin abordar los problemas que originan esas oleadas. La política oficial de la UE, la 'Willkommenspolitik', trajo muchas desgracias humanas. Años después, Europa adoptó lo que decía Varsovia desde el principio. Si nos hubiéramos escuchado, ahora estaríamos en otro estadio en cuanto a política migratoria.

- ¿Qué reclama Polonia de la UE?

- Para mí, el artículo más importante del Tratado de la UE es el que habla de la colaboración leal entre los estados. No hay ningún artículo que hable de jerarquías dentro de los países miembros, así que quien proponga ahora la solución de las distintas velocidades es contrario al Tratado de la UE. Polonia no está demandando nada especial ni tener más fuerza que otros, sino el lugar que le corresponde, que después del Brexit será el de quinta potencia europea. Hay que rechazar los prejuicios que consideran que los países de nuestro entorno, que han entrado hace ya hace 15 años, son diferentes y todavía tienen que aprender lo que es Europa. El término 'nuevos miembros' ya no nos corresponde.

- Polonia propuso en enero una solución al problema de la salvaguarda irlandesa para desbloquear las negociaciones sobre el Brexit en Westminster... ¿Teme las consecuencias de una salida sin acuerdo?

- El Brexit es un fracaso de la UE en su conjunto. Es la primera vez que este territorio integrado disminuye, es una lección para todos y deberíamos reflexionar profundamente sobre sus orígenes. Europa sin Reino Unido deja de ser una potencia geopolítica, además del caos que tenemos en torno a su salida de la Unión. La cuestión ahora es si las autoridades europeas pueden llevar a cabo un proceso de este tipo de una manera tranquila y ordenada, y parece que no. Hay mucha frustración a ambos lados del Canal de la Mancha. Recuerdo un tuit de Donald Tusk en el que, impotente, preguntaba si alguien conocía la salida a esta situación. Un político responsable no puede poner en público ese tipo de preguntas. Tenemos que ser muy creativos en la última etapa del Brexit, o nos mostraremos inoperantes de cara al mundo.

- Reino Unido es uno de los grandes destinos de emigración polaca. El PiS espera que tras el Brexit muchos nacionales regresen. ¿Por qué querrían volver a Polonia?

- Su vuelta dependerá de las políticas y las actuaciones de las autoridades británicas una vez se haga efectivo el Brexit. Somos conscientes de que la comunidad polaca y su contribución es apreciada en Reino Unido, pero les intentaremos convencer para que vuelvan. Ahora les podremos decir que el pasaporte polaco, es pasaporte europeo; y hay colas de padres polacos en los consulados británicos para pedir la doble nacionalidad para sus hijos.

- ¿Cuál es la clave de la victoria del PiS en Polonia?

- El mayor logro de la legislatura actual es rellenar los abismos de diferencias sociales surgidos tras 1989. La campaña electoral de 2015 fue: 'Polonia es una única', y fue muy acertada porque gran parte de la sociedad consideraba que había dos polonias: la rica y la olvidada. Los que ganaron eran la voz olvidada. Hemos redistribuido el flujo de dinero público y lo hemos destinado a los que más lo necesitan. Eso ha cambiado las reglas de juego, hasta el punto que la pobreza infantil ha disminuido en un 90% desde la llegada del PiS, un dato sin precedentes. Para evaluar si ha tenido éxito la actual legislatura, el presidente Andrzej Duda siempre dice que le haría dos preguntas a la población: ¿vive mejor una familia de clase media desde que tomamos las riendas? y ¿se sienten ahora más seguros en su país que antes de esta legislatura? De ahí, la decisión de la OTAN para que haya presencia de tropas en territorio polaco, un gran esfuerzo de Duda.

- ¿Cómo valora la falta de unanimidad de los Estados miembros respecto a la crisis en Venezuela?

- Antes se decía que en las situaciones conflictivas a nivel mundial, en Washington o Moscú estaban debatiendo qué hacer y en Bruselas qué decir. En este momento, en la UE somos incapaces incluso de decidir qué decir. Es un problema -que va más allá de Venezuela- que requiere una conversación sincera dentro de la Unión. La situación en Venezuela y su futuro presenta muchos interrogantes y Europa no puede limitarse sólo a reconocer a Juan Guaidó; la transformación política y económica será una tarea enorme. Personalmente, creo que en la UE debería haber líderes de opinión en distintos temas. En cuanto a Venezuela, España es más experta que, por ejemplo, Bulgaria, por lo que consideramos natural que el 'briefing' en este tema deba ser realizado por Madrid, al mismo tiempo que en las cuestiones de Bielorrusia, Georgia o Ucrania, el liderazgo le correspondería a Polonia. Así que yo esperaría una acción por parte de España.

- ¿Era cuestión de tiempo la irrupción de la derecha radical en España?

- Nadie que gobierne un país puede decir que sus ciudadanos están equivocados. Incluso si se considera que sus ideas son erróneas, hay que analizar y comprender el origen de estas posiciones. La exclusión o marginación de las opiniones sólo crea frustración. Y la frustración es un combustible muy malo en política.

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