Plan Cóndor: Argentina, el país que más avanzó en juzgar los delitos

Plan Cóndor: Argentina, el país que más avanzó en juzgar los delitos

La alianza entre Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil durante las dictaduras militares para afinar la efectividad del terrorismo de Estado en la región es el ejemplo más nefasto de lo que significa la cooperación internacional entre países, afirmó la investigadora italiana Francesca Lessa.

Para la también politóloga el mismo tuvo una consecuencia no buscada por sus perpetradores: dejó rastros.

En 2017, estando radicada en nuestro país, debió abandonarlo por amenazas del autodenominado Comando Barneix.

Después de casi una década, Lessa ingresó en la fase final de su segunda investigación. El análisis de la base de datos reúne 763 víctimas de coordinación represiva en América del Sur entre 1969 y 1981. Entre sus conclusiones afirma que Argentina fue el país que “dio un paso superador en el sentido reparador”.

Explicó a Página/12 que Argentina lo hizo como resultado de políticas de Estado. “En Chile hubo juicios, en Uruguay también, pero la diferencia principal es que Argentina ha tomado el hecho como un todo, a partir de la costumbre de juzgar en megacausas estos hechos. Entonces fueron muchas más las víctimas tenidas en cuenta en el juicio, pero también jueces y fiscales analizaron de manera general lo que sucedió como resultado de la coordinación represiva. Así, se logró que la sentencia considerara que el Plan había sido una asociación ilícita transnacional, algo que resultó fundamental. En Chile y en Uruguay se posó la atención en las víctimas, -en Chile incluso fueron solo chilenas- no en el contexto. Argentina hizo más que Justicia: escribió una historia compartida, fijó memoria como región.

Lessa trabajó su tesis de doctorado en Relaciones Internacionales sobre la justicia transicional entre Argentina y Uruguay. En Buenos Aires presenció el debate oral, audiencia tras audiencia. Se quedó los tres años que duró. Luego, se estableció en Uruguay, ya que decidió que centraría su investigación en las víctimas uruguayas, pero en 2017 la Universidad de Oxford, la base desde donde desplegó el trabajo, le pidió que abandonara nuestro país. Es que al igual que militantes de derechos humanos y dirigentes políticos, había recibido amenazas de muerte de parte del autodenominado Comando Barneix. Entonces, su trabajo volvió a dar un giro. Regresó a Argentina y apuntó a analizar el Plan Cóndor desde la región entera.

-¿Qué fue lo primero que pudo concluir?

Que el Plan Cóndor fue y es el ejemplo negativo más nefasto de lo que significa la cooperación internacional entre países. En general, las cooperaciones se diseñan y llevan a cabo para mejorar la vida de los ciudadanos, de quienes participan de esos vínculos. En el caso del Cóndor, su objetivo fue afinar y hacer efectiva la implementación de la represión sin límites de fronteras. Otra es fue que lo que se conoce como Operación Cóndor fue parte de un proceso histórico más amplio: pude rastrear casos de coordinación represiva con los mismos patrones de Cóndor hasta incluso el año 69. Casos de refugiados brasileños que habían exiliado a Uruguay tras la dictadura de 1964. El mismo patrón que Cóndor: intercambiar información, hacer operativos conjuntos, traslados clandestinos de personas. Incluso hay registros de cooperación entre las policías regionales desde principios del siglo XX, cuando se preocupaban por la presencia del anarquismo en la región. (Ailín Bullentini para Página/12)

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