Pinochet y su relación “secreta” con Thatcher

Pinochet y su relación “secreta” con Thatcher

03/10 - 20:15 - El biógrafo de la ex primera ministra británica, Charles Moore, publicó el tercer volumen de su libro Margaret Thatcher, herself alone. En esta obra cuenta, entre otras cosas, que la expremier le envió un whisky a Pinochet cuando estuvo detenido, para animarlo. “(El whisky escocés) es una de las instituciones británicas que nunca te decepcionarán”, le dijo.

“No sé cuándo o cómo terminará esta tragedia. Pero lucharemos el tiempo que tome para ver al senador (Augusto) Pinochet que vuelva seguro a su país. Los chilenos pueden descansar seguros que, sin importar cómo contemplativamente se comporta el gobierno laborista, los británicos aún creen en la lealtad a sus amigos”. Con esas palabras, la ex primera ministra británica Margaret Thatcher defendía al exgeneral detenido en Londres, en la conferencia del Partido Conservador, en octubre de 1999. Era la primera vez que la “Dama de Hierro” oficiaba un discurso público en nueve años y lo hacía precisamente para ayudar a su amigo Pinochet ante el estupor de los tories, que sentían que debía hablar de la colectividad.

Esta escena descrita en el libro Margaret Thatcher, herself alone, el tercer volumen de la biografía autorizada, publicada este jueves, escrita por el periodista británico Charles Moore, quien desde 1997 ha intentado introducirse en la mente de la ex primera ministra británica: su personalidad, lo que le gustaba, lo que detestaba.

Fue en esa época cuando Thatcher designó a Moore como su “biógrafo autorizado”, dándole acceso ilimitado a todo los relacionado con su vida, bajo la condición de que no publicaría nada hasta después de su muerte, ocurrida en 2013.

En este tercer volumen, Moore explora sus años finales como jefa de gobierno (1979-1990), en los que se convirtió en una brexista convencida de que Londres debía tomar un camino paralelo al de la Unión Europea. También da cuenta de su opinión sobre Ronald Reagan y entrega detalles de su salida del 10 de Downing Street. El libro también dedica varias páginas a su estrecha relación con Augusto Pinochet durante el tiempo que estuvo detenido en Londres, en 1998.

Moore cuenta que el arresto provocó la alegría de la izquierda británica, aunque el entonces primer ministro laborista, Tony Blair, decidió mantenerse al margen y dejar el asunto a las cortes. “El arresto fue extremadamente controvertido, porque a Pinochet se le negó la inmunidad que se le entrega a los exjefes de Estado y a las personas que viajan con pasaporte diplomático”, escribe Moore.

“El caso despertó las pasiones de Lady Thatcher. Aunque ella nunca conoció a Pinochet antes de visitar Chile en 1994, momento en el que ambos ya estaban fuera del poder. Ella sintió fuertemente que Gran Bretaña le debía una gran deuda por sus acciones secretas durante la Guerra de las Malvinas (Falklands) en 1982”, señaló Moore. Desde entonces, Pinochet y Thatcher se mantuvieron en contacto de manera amigable. De hecho, días antes de su arresto Pinochet fue a tomar té con los Thatcher en Chester Square, en Londres.

Un radar en Punta Arenas

A Thatcher le “impresionaba cómo Pinochet había usado a los Chicago Boys, como Milton Friedman, con la ayuda de su exasesor Alan Walters, lo que había permitido que la economía chilena se recuperara de la era de Allende”. También le gustaba el “éxito” que tuvo Pinochet en “contrarrestar el comunismo en América Latina y que finalmente haya renunciado para permitir la restauración de la democracia”.

“Maggie” estaba en Estados Unidos cuando supo del arresto de Pinochet. Dos amigos chilenos le pidieron que interviniera y fue su asesor Julian Seymour quien le dijo que lo hiciera, apunta Moore. “Dejando de lado los temas de principio en relación a Chile, hay un principio que es directamente relevante para ti. He escuchado de dos familias (de nacionalidad española) cuyos hijos murieron en el Belgrano (el crucero argentino que fue hundido por los británicos en la Guerra de las Malvinas). He escuchado conversaciones en el pasado de su intención de entablar acciones judiciales en tu contra en España, conversaciones que hasta ahora han sido ignoradas”, le dijo Seymour a Thatcher, según consta en la biografía.

Fue así como, a instancias del mismo Seymour, la primera ministra escribió una carta al diario The Times el 22 de octubre de 1998 para protestar por el arresto de Pinochet. Si bien admitió que hubo “abusos en ambas partes de la división política en los 70, ella indicó que Chile había alcanzado un acuerdo sobre cómo lidiar con su pasado reciente: ‘Una parte esencial del proceso ha sido el acuerdo del estatus que tiene el general Pinochet y no es un asunto de España, Gran Bretaña u otro país que interfiera’”.

Moore dice que la contribución de Pinochet hizo una diferencia en la guerra, ya que a petición de los británicos, Pinochet instaló un radar militar en Punta Arenas lo suficientemente cerca para poder captar lo que estaba ocurriendo en la base aérea argentina en Comodoro Rivadavia.

Un oficial de la Real Fuerza Aérea entregaba información en tiempo real sobre los movimientos de la aviación argentina. El valor que tenía el radar se probó cuando tuvo que ser apagado de forma breve por reparaciones. La consecuencia de eso fue la muerte de 56 soldados británicos. Además, Pinochet ayudó a proteger los operativos de las fuerzas especiales británicas que habían tratado sin éxito atacar los aviones argentinos que estaban en Comodoro Rivadavia. El escritor y periodista británico Robin Harris, que asesoraba a la expremier en ese tema, sentía que a Thatcher la emocionaban profundamente las contribuciones del régimen de Pinochet durante el conflicto de las Malvinas.

Petición a Juan Pablo II

A tal punto llegó su afán por ayudar a Pinochet, que la “dama de hierro” no solo le escribió cartas a Tony Blair, que evadía sus preguntas, sino que también al Papa Juan Pablo II, a quien le pidió hacer una intervención personal y pública. La líder conservadora recibió una respuesta del secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano, que le dijo que el Papa había apelado al gobierno británico “mediante canales confidenciales” para que Pinochet pudiera volver a Chile “por razones humanitarias”.

En marzo de 1999, Thatcher visitó a Pinochet en Virginia Waters. A medida que el proceso continuó, la expremier le envió una botella de whisky single malt con la siguiente dedicatoria: “Scotch (whisky escocés) es una de las instituciones británicas que nunca te decepcionarán”.

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