Piden recuperar las aguas del Pilcomayo

TRES AÑOS DE MIRAR AL RÍO CUANDO INGRESA EN TERRITORIO ARGENTINO

Piden recuperar las aguas del Pilcomayo

El valle de inundación del Pilcomayo se encuentra en crisis. No hay agua, situación que es resultado de tareas no realizadas en tiempo y forma. En los últimos meses del 2016, la comisión nacional se limitó a limpiar la embocadura del canal, descuidando la rehabilitación de la cañada La Madrid. Las tareas deben comenzar en abril de cada año para tener éxito en la meta de no perder las aguas del río.

El valle de inundación del Pilcomayo se encuentra en crisis. No hay agua, situación que es resultado de tareas no realizadas en tiempo y forma. En los últimos meses del 2016, la comisión nacional se limitó a limpiar la embocadura del canal, descuidando la rehabilitación de la cañada La Madrid. Las tareas deben comenzar en abril de cada año para tener éxito en la meta de no perder las aguas del río.

La Comisión Nacional del Pilcomayo lleva tres años sucesivos de fracasos en el objetivo de recuperar las aguas del río.

Este año, el Chaco nuevamente enfrenta una sequía, consecuencia de trabajos no realizados en el 2016.

La comisión nacional dedicó los últimos meses de 2016 a la limpieza de la embocadura del canal paraguayo; se rehabilitaron el canal y los primeros 50 kilómetros del canal artificial que permite llevar las aguas hasta la cañada La Madrid.

No se alcanzó la meta de introducir al río en nuestro territorio; al contrario se dirige como siempre en su totalidad a territorio argentino.

El Ing. Óscar Salazar Yaryes, director de la comisión nacional, es muy amigo de hablar pero poco eficiente en el momento de presentar resultados favorables al Paraguay.

Para colmo de males, este año nuevamente comenzarán tarde las tareas; con suerte, en octubre estarán trabajando las máquinas en la limpieza de tramos que están completamente colmatados.

En tiempo real, esto significa que se trabajará dos o tres meses con suerte, antes de que vengan las primeras lluvias de verano del 2017.

Los equipos viales no se pueden movilizar con lluvias y las tareas obligadamente se suspenden.

Lo poco o mucho que venga de agua desde Bolivia termina por llenar nuevamente de sedimentos los cauces sin que las tareas de limpieza se hayan completado.

El Pilcomayo es un tema de soberanía: la mitad de sus aguas nos pertenece y perderla significa condenar al Chaco a convertirse en un desierto.

La extraordinaria biodiversidad de su valle de inundación es un patrimonio de nuestra nación que no podemos perder: pertenece a nuestros hijos y es herencia de quienes derramaron su sangre en el Chaco.

A esto se suma un millón de cabezas de ganado que pastan en campos que día a día se van degradando por falta de agua.

En el Pilcomayo, la soberanía de nuestro país está en juego pero nuestros derechos sobre el río no constituyen prioridad de la clase política.

Están más preocupados en la prostitución que en la suerte del Paraguay.

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