Peter Szijjarto, ministro de Exteriores de Orban: "Hungría quiere una Europa fuerte"

Peter Szijjarto, ministro de Exteriores de Orban: "Hungría quiere una Europa fuerte"

Jefe de la diplomacia de un país por cuyas costuras se tensa a menudo el tejido de la Unión, que lo acusa de contravenir sus valores fundamentales, advierte de que Budapest no está en contra de la UE, sino del "federalismo 'mainstream'": "Sólo naciones fuertes pueden forjar una Unión fuerte"

Es el jefe de la diplomacia del país menos diplomático de Europa: Hungría, 'enfant terrible' de la Unión que capitanea la rebelión de Visegrado contra las instituciones de Bruselas, con las que hace años mantiene una guerra fría que ha cavado una trinchera honda entre el Este y el Oeste. Peter Szijjártó (Komarom, 1978), ministro de Exteriores del Gobierno de Viktor Orban, defiende a su paso por Madrid que su país no es enemigo de la UE, sino del "federalismo 'mainstream'" que trabaja para recortarle las soberanas alas a los Estados miembros.

Europa mira a Hungría como a una especie de oveja negra, como un hijo problemático. ¿Qué opina de esa etiqueta?

Somos un país que por fuerza tiene una opinión sobre los principales retos de la UE y sobre cómo fortalecerla de nuevo. Y que como Estado miembro preservará siempre su derecho a expresarla. Lo que pasa es que representamos una posición que va claramente en contra de la corriente progresista dominante. Porque ese 'mainstream' liberal busca un enfoque federal, la creación de unos Estados Unidos de Europa, con más competencias para Bruselas, un papel reducido de las naciones y un rol de la cultura religiosa y la herencia histórica inexistente. Nuestro enfoque es distinto. La UE sólo puede ser fuerte si lo son los Estados miembros. Y eso requiere un profundo anclaje en la cultura, la religión, la Historia, en la nación en sí.

Soberanía contra federalismo.

Los dos conceptos son rivales, y nosotros representamos el enfoque soberanista, que está ahora en minoría en la UE. Esa es la razón de los ataques políticos que estamos recibiendo. Hay otra, que es nuestra política migratoria. Representamos una posición fuerte, que deja claro que no estamos dispuestos a recibir a inmigrantes ilegales, que vamos a preservar nuestro derecho a decidir con quién queremos convivir y que no aceptaremos cuotas obligatorias.

Bruselas acusa a Budapest de violar valores fundamentales de la UE, como la libertad de prensa o la independencia judicial. ¿Qué argumenta Hungría en contra?
Se trata de 'fake news' políticamente motivadas, porque cuando surgen este tipo de debates pedimos ejemplos concretos y no los hay, sólo percepciones.
Ha mencionado la política migratoria como escollo con la UE. Su Gobierno habla de "invasión", pero las cifras actuales no parecen avalar esa tesis. ¿En qué se basan?

Mire, en 2015 hasta 400.000 inmigrantes ilegales cruzaron el territorio húngaro. Con una plena falta de respeto por nuestras leyes, un comportamiento inaceptable y agresivo, sin voluntad de cooperar con las autoridades o cumplir las regulaciones, ocupando áreas públicas... Esto fue inaceptable, y el pueblo húngaro dejó muy claro que no quería volver a ver una situación parecida. Entonces construimos la valla en la frontera. Si miramos las cifras ahora, en el lado occidental del Mediterráneo hay un aumento del 63% de las llegadas de inmigrantes ilegales, y la presión está creciendo en los Balcanes, lo vemos, lo sentimos. Mientras no seamos capaces de decir que la única manera de entrar en la UE es la legal habrá flujos migratorios de este tipo. Hay millones de inmigrantes en Turquía, millones en el área subsahariana... Es preciso proteger la frontera externa de la Unión.

¿Cómo contempla la crisis fronteriza entre España y Marruecos?
La frontera en Ceuta es frontera exterior de la UE y debe ser protegida. Quien la viola comete un crimen contra las regulaciones españolas y europeas. No debe permitirse. Quienes llegan a territorio europeo rompiendo las reglas deben ser rechazados de forma inmediata.

¿Cree que la Unión proyecta una imagen débil en ese sentido, que Marruecos ha aprovechado?
Europa proyecta una imagen débil en lo que atañe a inmigración. Habría que lanzar una señal clara de que no aceptamos a inmigrantes ilegales. La presencia de cuotas en la agenda lanza una señal de debilidad, este tipo de enfoque político acaba alentando a los traficantes, que dicen a sus clientes 'te coloco en territorio europeo y allí te aceptarán de alguna forma porque hay cuotas'. Y así las mafias siguen haciendo negocio, mucho dinero. Desgraciadamente algunas ONG cooperan con este sistema.

Su Gobierno también vincula inmigración ilegal y terrorismo.
Sí. Es obvio que las llegadas masivas de inmigrantes ilegales dan oportunidad a las organizaciones terroristas para infiltrar combatientes.

Parece que Hungría quiere forjar una UE alternativa. ¿Está trabajando junto a otras fuerzas nacionalistas, en Francia, Italia, Polonia o Austria, hacia ese objetivo?
No los llamaría nacionalistas. Los llamaría patriotas. Creo que una nación sólo puede ser fuerte cuando tiene unos lazos fuertes con su herencia, su cultura y su religión, su identidad. Si esos lazos se cortan la nación se debilita, y si las naciones se debilitan no pueden componer una Unión fuerte, por pura matemática. Sólo las naciones fuertes pueden crear una Europa fuerte. La cuestión es cómo llegamos a eso, y nosotros creemos que el federalismo es un callejón sin salida.

¿Qué le parece la gestión europea de la pandemia?
El mayor error de Bruselas fue otorgar a las vacunas naturaleza geopolítica o ideológica, cuando son herramientas para salvar vidas. Fue una enorme equivocación que las vacunas llegaran tan lentas y que la UE hiciera campaña política contra las del Este. Nosotros decidimos actuar de manera diferente y compramos vacunas rusas y chinas después de que nuestro regulador nacional las aprobara. Los resultados ya se han visto, tenemos la tasa de vacunación más alta de la UE, el 60% de la población.

¿Qué papel cree su Gobierno que ha jugado la tensión con Rusia en esa batalla?
Creo que la UE tendría que ser más estratégica en su relación con Rusia. Cuando hablamos de las relaciones con Moscú salen inmediatamente a colación las sanciones. Como representante de un país centroeuropeo le digo que el diálogo entre Este y Oeste es muy importante. Los centroeuropeos hemos aprendido las lecciones de la Historia, cuando había un conflicto entre Este y Oeste siempre perdíamos nosotros. Así que si pedimos un enfoque más pragmático de las relaciones y la cooperación no es porque nos estemos inclinando hacia el Este, sino porque se trata de nuestro interés nacional. Una relación más pragmática sería algo muy positivo, y por eso cruzamos los dedos por el éxito de la cumbre de junio entre Putin y Biden. Esperemos que haya un arreglo de la situación.

Hungría tiene una visión muy crítica de la Unión y uno puede preguntarse por qué sigue en ella, sobre todo tras el precedente del Brexit.
No somos críticos con la UE, sino con algunas cuestiones que están teniendo lugar en la Unión. Somos grandes partidarios de la UE, y queremos que sea fuerte. Pero en un sistema democrático se tiene que poder debatir. Nuestro objetivo es hacer una Europa más fuerte. Nosotros nos beneficiamos de la UE pero la UE se beneficia de nosotros también, obteniendo beneficios para sus empresas en el mercado húngaro por ejemplo. Lo que no podemos hacer es estar callados. No estamos en contra de la UE, sino del enfoque federalista.

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