Pese a la crisis, no hay margen para revisar el acuerdo UE-Mercosur, un tratado que ayudará a la “reactivación de la economía”

Pese a la crisis, no hay margen para revisar el acuerdo UE-Mercosur, un tratado que ayudará a la “reactivación de la economía”

Una diferencia de la UE con China es que ―no utilizamos‖ la ayuda humanitaria ―como instrumento de propaganda‖, dice el embajador Karl-Otto König, quien también cuestiona la ausencia de Estados Unidos y Rusia en la búsqueda de soluciones multilaterales a la crisis del coronavirus

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ofreció el 16 de abril sus ―sentidas disculpas a Italia en nombre de Europa por ―no estar cuando lo necesitaban. Ese país fue uno de los que más sufrió los efectos de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus (Covid-19) y la solidaridad de sus vecinos fue escasa.

A la Unión Europea (UE) le costó trabajo mover sus engranajes para responder a la crisis, reconoce su embajador en Uruguay, Karl-Otto Köning. Pero superada esa etapa inicial, agrega, la organización pasó a la acción y, entre otras cosas, aprobó el plan económico de ayuda ―más grande de su historia‖.

La UE, según Köning, fue un paso más y ahora lidera los esfuerzos multilaterales para enfrentar al Covid-19. El embajador subraya que en esa tarea hay tres grandes ausentes: China, Rusia y Estados Unidos. En entrevista con Búsqueda, el diplomático es particularmente crítico con los chinos, a quienes acusa de usar ayuda humanitaria ―como instrumento de propaganda‖.

La crisis tuvo un efecto muy fuerte sobre el comercio mundial y hay varios sectores de la economía hundidos. Para el embajador europeo, sin embargo, eso no tiene que llevar a una revisión del acuerdo que alcanzaron la UE y el Mercosur, cuya firma y ratificación todavía está pendiente.

Por el contrario, añade, cuando termine la crisis el acuerdo será ―un programa de reactivación de la economía en ambas direcciones‖.

—La Unión Europea celebra 25 años de existencia en medio de un pandemia y después de que se concretara la salida del Reino Unido. ¿Cuál es la situación actual del bloque?

—A escala global, esta situación del virus sorprendió a todos, es una situación inédita, y creo que la Unión Europea arrancó tarde. Tuvimos problemas como Unión Europea para dar una respuesta al Covid-19, pero a mi entender todavía somos el líder en el multilateralismo. Arrancamos tarde porque el tema de la salud es todavía competencia exclusiva de los estados miembros, y los estados miembros reaccionaron rápido cerrando las fronteras, pero notaron con el tiempo que juntos tenemos más fuerza y ese es el camino para encontrar una respuesta posible en la lucha contra el virus.

En lo interno, ya tuvimos cuatro cumbres de los jefes de Estado y un montón de consejos de los ministros. En abril se decidió el paquete de apoyo más grande de la historia: 540.000 millones de euros.

Es una decisión de los ministros de Finanzas para controlar la propagación del virus, también para reforzar sistemas sanitarios y mitigar los efectos económicos. Y no hemos olvidado a nuestros socios: hemos decidido dedicar 20.000 millones de euros a nuestros socios afuera de la Unión Europea; en el caso de América Latina tenemos previstos 918 millones. No es dinero fresco, porque estamos en el último año de nuestro presupuesto, pero es una reorientación de nuestras medidas, una reorientación para mitigar la emergencia, para invertir en medidas y material para protección, y la gran parte es para la reactivación de pymes. Estamos en la fase de reorientar nuestros programas regionales, como los programas que tenemos con la sociedad civil. Estamos reorientando un proyecto que tenemos con Anong de 1,4 millones de euros que vamos a dedicar a canastas para familias que, dentro de nuestros proyectos, tienen necesidades. El 8 de mayo vamos a desarrollar una actividad con la Escuela (Unión) Europea, ubicada en el Cerro, en la que vamos aentregar canastas. Pero la mayor parte es para reactivar las pymes, lo que hace falta el día después acá en Uruguay.

—¿A qué se refiere con que la UE está mostrando su liderazgo en el multilateralismo?

—No deberíamos olvidar lo que pasó el lunes, esta videoconferencia de donantes. Para mí, ahí se confirmó el liderazgo de la Unión Europea para un multilateralismo eficaz. Fue una videoconferencia liderada por la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen, y en un día donaciones por un monto superior a los US$ 8.000 millones. Son 8.000 millones que tenemos previstos para desarrollar una vacuna contra este virus a escala global y accesible para todos. Quienes no participaron dice todo: no participó Estados Unidos, no participó Rusia, y tampoco China ha brindado dinero para este fondo. Solo con cooperación y una investigación compartida tenemos la chance de frenar la propagación de este virus, porque este virus no conoce nacionalidades, no conoce fronteras y es una situación inédita, un riesgo a escala global.

—Al comienzo todos los países parecían actuar en modo ―sálvese quien pueda‖. De hecho, la presidenta de la Comisión Europea le pidió disculpas a Italia, uno de los más afectados, por la falta de apoyo. ¿Cree que eso se revirtió a tiempo?

—Hizo un daño cultural y político. Pero hubo esta decisión de dedicar 540.000 millones a lo interno, alrededor de 200.000 millones para pymes, hemos creado un nuevo instrumento de 100.000 millones para un tipo de paro parcial, ellos han decidido también un programa de recuperación que está en camino de definirse. La reacción por parte de Italia fue muy favorable. Estamos también en una guerra de narrativas, eso lo dijo también mi jefe máximo (Josep) Borrell. Porque los estados miembros, al final del día, brindaron más apoyo a Italia y España que terceros como China, Rusia y esta acción de los cubanos.

Sacamos conclusiones de lo que pasó: necesitamos más resiliencia al final del día, tenemos que ver que la toma de decisiones sea más rápida y que tenemos que tener coherencia. Tenemos que cooperar de una manera más eficaz y deberíamos también mejorar la capacidad ejecutiva de la Unión Europea. Nos costó, de verdad, arrancar.

—La crisis llegó en momentos en que los movimientos antieuropeos estaba ganando fuerza.

—Por el momento esas voces antieuropeístas se calmaron. Se calmaron porque ellos no tienen la respuesta, todos confían en estructuras estatales y ahora también en la reacción de la Unión Europea. El paquete acordado es excepcional, no conozco a ningún otro Estado que haya reaccionado de esta manera.

—¿Es un Plan Marshall sin la parte de ―Marshall‖?

—No, para mí Marshall fue algo diferente. El presidente del Consejo Europeo usó ese término, pero no estamos en la fase de una guerra, al contrario, tenemos que unir fuerzas y no luchar. A escala global vamos a ver un crecimiento negativo como nunca antes. Es un poco la situación que tenemos que mitigar para que los más débiles no sean los grandes perdedores en la batalla contra este virus.

—El gobierno de Estados Unidos decidió retirar su apoyo a la Organización Mundial de la Salud. ¿Por qué la UE no acompañó esa decisión?

Nosotros cooperamos estrechamente con la OMS y hemos aumentado nuestras contribuciones. La OMS forma parte de la estructura multilateral, con las Naciones Unidas en el centro. No tenemos ningún argumento para no confiar en el trabajo de la OMS. El de la OMS es un presupuesto muy limitado, de 4,5 millones de dólares, eso también tenemos que tenerlo claro. La conclusión no debe ser terminar la colaboración con la OMS, al contrario, tenemos que fortalecer esas estructuras, es la única alternativa si queremos tener éxito.

—¿Cree que China ocultó información sobre el virus?

—Cuando empezó el brote en China, la Unión Europea apoyó, envió alrededor de 60 toneladas de material para protección. Y cuando la situación empezó en Europa, China ayudó y estamos agradecidos. Pero nosotros no utilizamos este apoyo como instrumento de propaganda, esa es la diferencia. Hay críticas por el manejo de la crisis de China al comienzo, y la única manera de despejar las dudas sería abrirse y cooperar con toda transparencia. Personalmente no tengo ninguna prueba que me permita decir que este virus es producto de una manipulación, pero para matar estos rumores y para tener claridad sería útil tener una investigación transparente y profunda.

—Hay muchos que critican a Estados Unidos por no estar liderando el combate a una crisis global. Usted trabaja en el servicio exterior desde hace años, ¿le sorprende esa ausencia?

—No voy a comentar la política exterior de Estados Unidos, pero comparto la descripción. Notamos una ausencia, y el mejor ejemplo es la videoconferencia de donantes del lunes, donde faltó Estados Unidos, que normalmente es una voz importante en el concierto internacional. Pero faltó también Rusia, y China. Estuvo muy activa la Unión Europea y eso dice mucho sobre quién tiene este concepto de multilateralismo eficaz y quién no. No veo que seguir solamente el camino nacional sea al final del día un camino exitoso.

—La pandemia provocó un daño profundo en la economía mundial. ¿Esto debe llevar a una revisión del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que todavía tiene pendiente su firma?

—No, porque es un tratado con fechas largas. Hay hasta 15 años para adaptarse a la nueva realidad, para abrir la parte comercial. Tenemos también cláusulas salvavidas que permitirán, durante los primeros años, no aplicar el tratado de asociación y no aplicar la apertura en lo comercial. Es un tratado muy equilibrado, que tuvo en consideración las asimetrías entre los dos bloques. Al final del día, para mí es un programa de reactivación de la economía en ambas direcciones.

—El gobierno argentino informó a fines de abril su decisión de seguir adelante con lo acordado entre los dos bloques, pero abandonar otras negociaciones. Uno de los argumentos era la crisis desatada por el Covid-19.

—El 24 de abril, en la primera declaración argentina, ellos no se excluyeron del proceso con la Unión Europea, al contrario, confirmaron que van a participar. Días más tarde casi rectificaron la decisión del 24 diciendo que van a participar en las negociaciones con otros estados como Canadá y Corea. Han entendido que si están al costado sería no solo un daño político, sino también económico.

—¿Pero el daño a la economía está hecho?, ¿no hay que realizar reajustes a la redacción?

—No lo creo. Ya mencioné que hay salvaguardias que permiten no aplicar el tratado en sectores que quizás tendrían problemas. Y hay fechas largas para adaptarse, de hasta 15 años, mientras que la recuperación de la economía no va a tardar tanto. La recuperación comenzará el año que viene, en el mejor de los casos.
—¿Cuándo esperan firmar el acuerdo?

—Ojalá que se firme en ocasión de la presidencia uruguaya del Mercosur y la de Alemania en la Unión Europea, en el segundo semestre.

—Son dos países que han empujado las negociaciones. ¿Que se discuta durante sus presidencias ayudaría a facilitar la firma y ratificación?

—Los líderes harán un análisis frío y verán que este tratado brindará ventajas para ambos lados, y al final cada uno va a definir de acuerdo a sus intereses y al interés común. Más allá de lo económico, este es un tratado geopolítico que podría influir en el mapa global. Creamos la zona de libre comercio más grande del mundo y con este tratado tendríamos la red casi completa con Latinoamérica, lo que nos permitiría juntar nuestro peso dentro de organismos multilaterales para definir estándares y trazar el camino del futuro.

—¿Cree que el acuerdo alcanzará unanimidad en la UE?

—Soy optimista, pero no tengo la bola de cristal. Vistas las reacciones que hubo antes, creo que toda la discusión va, al final del día, en la buena dirección.

“Quizás hay un cambio más a favor de la Unión Europea” con la llegada del nuevo gobierno

—¿Cambió algo la relación de la UE con Uruguay tras la llegada del gobierno de
Lacalle Pou?

—Tuve un muy buen acceso al gobierno del Frente Amplio y también tengo un acceso excelente al gobierno actual. Estimo mucho esta apertura y la comunicación. Quizás hay un cambio más en favor de la Unión Europea.

—¿Le parece que ahora hay más apertura del gobierno?

—Quizás ahora nos reciben más que antes.

—¿Eso se puede reflejar en las decisiones de política exterior?

—En el diálogo y en los contactos. Pero tuve también una muy buena relación con el Frente Amplio. Nosotros cooperamos como diplomáticos con estados y no con gobiernos, ¿no? Intentamos siempre mejorar la relación entre estados; claro, al final del día depende de las personas.

—Los gobiernos del Frente Amplio aumentaron el vínculo con China y algunos sectores, como el Movimiento de Participación Popular, apuntaban a mirar ―más allá de los Urales‖.

—Nosotros hicimos mucho y hacemos mucho en cooperación. Solo en cooperación bilateral hemos invertido alrededor de 100 millones de euros. Cuando tuvimos reuniones a nivel técnico, los colegas uruguayos expresaron que en calidad nos estiman mucho, somos los mejores, pero nunca se dijo públicamente.
Públicamente fue siempre jugando con China, se publicó cada donación, incluso si hablamos de US$ 50.000. Si nosotros donábamos algo siempre nos costó un poco más tener visibilidad.

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