Pedro Sánchez y Quim Torra acuerdan reunirse tras la formación de Gobierno

Pedro Sánchez y Quim Torra acuerdan reunirse tras la formación de Gobierno

El presidente del Ejecutivo asegura al 'president' que tiene "voluntad sincera de intentar arreglar el conflicto político en Cataluña".

Los tiempos en los que Pedro Sánchez no cogía el teléfono a Quim Torra son ya historia. El primer día después de prometer su cargo como presidente del Gobierno, el líder socialista ha telefoneado al presidente catalán y ambos han acordado reunirse en cuanto se forme el nuevo Ejecutivo de coalición, esto es, a partir de la semana que viene, cuando se espera que el nuevo jefe del Gobierno haga público su gabinete. Sánchez ha transmitido a Torra, según fuentes de La Moncloa, que quiere "recomenzar y retomar el diálogo" y que tiene la "voluntad sincera de intentar arreglar el conflicto político en Cataluña".

 

La conversación entre ambos líderes, la segunda en un mes, es importante porque implica sacar del congelador una relación institucional muy maltrecha tras conocerse la sentencia del juicio al procés. Torra, además, aspira a que esta línea directa con Sánchez le permita modular y condicionar la mesa de diálogo pactada entre el PSOE y ERC y que desencalló la investidura. La llamada entre ambos presidentes se produjo a las 9.30 y el tono fue cordial, según fuentes de La Moncloa y del Govern. Duró escasos siete minutos.

Sánchez había prometido a Torra llamarle tras la investidura, después de haber hablado el pasado 17 de diciembre, en el marco de una ronda de contactos con todos los presidentes autonómicos. ERC pidió al PSOE ese gesto para facilitar las negociaciones de la investidura. Torra lo calificó entonces de "vacío y estéril", aunque Junts per Catalunya empezó poco a poco a valorar los avances de las conversaciones entre republicanos y socialistas, como que el PSOE aceptara que en Cataluña existe un "conflicto político". Al final, no obstante, Junts per Catalunya votó no en la investidura de Sánchez.

La situación entre La Moncloa y el Palau de la Generalitat ha dado en todo caso un giro de 180 grados desde el pasado octubre, cuando se desataron los disturbios en Cataluña por la sentencia del procés y el líder socialista decidió aislar a Torra, al que en La Moncloa veían al borde de la dimisión. Entonces Sánchez rechazó hablar con el president mientras no condenara con claridad la violencia en esos disturbios, e incluso rehusó contestar a su llamada telefónica. Ahora, uno de los objetivos prioritarios del nuevo Gobierno socialista es tratar de resolver el conflicto en Cataluña. Sánchez se propone "recomenzar", como dijo en su discurso en la investidura y reitera este jueves el comunicado de La Moncloa, y eso pasa, en primer lugar, por el deshielo con Torra.

Poco después del encuentro entre los dos presidentes se reunirá por primera vez la mesa de diálogo entre Gobiernos. El acuerdo de la mesa de diálogo pactado entre el PSOE y ERC establece que en un periodo máximo de 15 días tras la puesta en marcha del Consejo de Ministros se deben reunir por primera vez los equipos negociadores, que tienen que ser paritarios y de mismo rango entre instituciones. La reunión entre Sánchez y Torra servirá para perfilar los detalles y condiciones del diálogo. Después de las reticencias de Junts per Catalunya sobre la mesa, Torra quiere ahora tomar el timón de las negociaciones. El president quiere realizar una consulta con todos los actores independentistas antes de esta cita para consensuar la propuesta del secesionismo catalán ante el Gobierno, y no se descarta que imponga nuevas condiciones al diálogo.

Por ejemplo, Junts per Catalunya siempre había insistido en que era necesaria la presencia de un relator en la mesa de negociación, una parte externa que certificara los acuerdos a los que se pudiera llegar. En el texto firmado por los republicanos y los socialistas no aparece esta figura. La portavoz del Govern, Meritxell Budó, no descartó este miércoles que Torra la exija. “Es una opción que no dejamos de contemplar”, dijo. Borràs y el propio president también abogaron en su día porque el expresidente Carles Puigdemont y los políticos presos también fueran aceptados como interlocutores válidos.

Lorena Roldán, presidenta del grupo de Ciudadanos en el Parlament, ha mostrado su perplejidad de que Sánchez haya llamado por teléfono a Torra cuando, en su opinión, es ya “expresidente” y ni tan siquiera diputado. “No sé de qué tienen que hablar. Sí sé que Torra le pedirá qué hay de lo suyo, de su trozo de pastel. Sánchez siempre cede ante los nacionalistas cuando lo necesita”, ha afirmado. La diputada ha advertido al presidente del Gobierno de que sea consciente que cuando habla con Torra lo hace solo con la mitad de Cataluña. En ese sentido, ha calificado de “vergüenza” que Sánchez no ha llamado durante todos estos meses ni con la que era líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas, ni ahora mismo con ella misma.

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