Pasado el “auge”, Uruguay necesita corregir algunosdesajustes macroeconómicos y más flexibilidad laboral,dicen desde el FMI

Pasado el “auge”, Uruguay necesita corregir algunosdesajustes macroeconómicos y más flexibilidad laboral,dicen desde el FMI

Natasha Che, del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), realiza ese análisis en uno de los documentos que elaboró la misión de monitoreo del país que visitó Montevideo.

Entre 2004 y 2014 Uruguay vivió un “auge económico” como consecuencia de un rebote de la crisis previa, el impulso de la demada externa —que elevó los precios de las materias primas— y la aparición de algunos nuevos rubros de exportación, como la soja y la pasta de celulosa. Pero ya  sin el soporte que llegó de afuera, algunas   reformas   que   desmantelen   “limitaciones”   para   el   sector   privado, contribuirían a recuperar el crecimiento sostenido.

Natasha Che, del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), realiza ese análisis en uno de los documentos que elaboró la misión   de   monitoreo   del   país   que   visitó   Montevideo   a   fines   del   año   pasado;   el Directorio   Ejecutivo   del   organismo   aprobó   en   febrero   la   revisión   anual   a   la   que deben someterse sus miembros.

Como parte de su estudio —titulado Diseccionando el crecimiento económico de Uruguay—,   Che   comparó   el   desempeño   del   país   respecto   a   dos   grupos:   uno, conformado por economías (como Austria, Hong Kong, Alemania, Israel, Portugal, Corea   del   Sur,   Singapur   y   Taiwán)   que   alguna   vez   estuvieron   en   un   nivel   de ingresos similar y luego convergieron rápidamente con aquellas más avanzadas; y otro,   integrado   por   exportadores   competidores   de   Uruguay   (Argentina,   Australia, Paraguay,  Nueva  Zelanda, Guyana  y Surinam). Tras ponerlo frente  al espejo de esos “pares” de alto crecimiento o rivales comerciales, la economista sostiene que Uruguay debe darle continuidad a la estabilidad macroeconómica, así como ofrecer un mercado laboral “fuerte, flexible y equitativo”, mejorar los resultados educativos para   contar   con   recursos   humanos   más   productivos   y   favorecer   un   “mayor dinamismo” del sector empresarial.

El ciclo de auge

De   la   “disección”   de   los   años   recientes   de   crecimiento   económico   surge   que   el auge de los precios de los productos básicos (commodities) —debido a la mayor demanda desde China— tuvo un “gran impacto en la estructura de exportación de Uruguay”. La producción y los envíos al exterior de soja aumentaron de volúmenes: de prácticamente insignificantes a principios de la década de 2000 a representar15% de las exportaciones totales en 2014.

Además, algunas políticas gubernamentales incentivaron el crecimiento de nuevas industrias   de   exportación   —como   el   software   y   los   servicios   relacionados   (que están exentos del impuesto sobre la renta), lo mismo que las fábricas de pasta de celulosa radicadas en el país—.

Otro factor que según Che explicó el auge económico hasta 2014 fue la llegada de inversión desde Argentina, ante un entorno político adverso en ese país.

Por   otro   lado,   los   tipos   de  cambio nominales  y reales   se   apreciaron   durante   el período de auge, en línea con las tendencias regionales; ello tuvo un efecto sobre los ingresos que impulsó la demanda interna a corto plazo.

Che   también   resalta   que   se   dio   un   crecimiento   de   la   productividad   total   de   los factores (PTF), que pareció más fuerte justo en los años de bonanza.

Pares y reformas

¿Qué  reformas estructurales  necesita  Uruguay para   que  el  crecimiento  sea   más sostenible?,   se   preguntó   la   funcionaria   del   FMI,   y   buscó   respuestas   en   las comparaciones.

Por ejemplo, Uruguay está equiparado a los dos grupos de referencia respecto a algunos aspectos del entorno empresarial, aunque advierte que las mejoras que se dieron   en   años   recientes   no   se   tradujeron   en   un   mayor   dinamismo   del   sector privado   local.   Lo   dimensiona   señalando   que   el   número   de   nuevos   registros   de empresas por cada 1.000 adultos es 70% más bajo que ambos grupos de “pares”, con una tendencia descendente en los últimos 10 años.

Desde el punto de vista macroeconómico, en Uruguay “todavía hay espacio para nuevas mejoras”: el nivel de deuda pública, la volatilidad del tipo de cambio real y el grado de dolarización son superiores al promedio de los grupos de comparación.

Además, la inflación de Uruguay es “mucho más alta” que la del grupo de pares de alto crecimiento y también que la de sus rivales comerciales (incluso quitando del grupo   a   Argentina).   Mantener   baja   y   estable   la   inflación   ayudaría   a   reducir   la dolarización   y   la   indexación   de   precios,   profundizar   los   mercados   financieros   y aumentar la efectividad de la política monetaria, sostiene Che.

La tasa de inversión en Uruguay es “baja” respecto a los pares de los dos grupos de referencia, lo mismo que el crédito comparado con el Producto Bruto Interno. Por otro lado, el crecimiento de la PTF ha sido menor que el de los pares de alto crecimiento; en Uruguay, el aumento fue de poco más de 1% anual, cercano a su propio promedio histórico, mientras que en la actualidad ronda el 0%-0,5%.

Por otro, la calidad de la infraestructura de transporte está por detrás del grupo de alto crecimiento. Más aún, en los años de auge no hubo un aumento significativo en   las   inversiones   en   este   rubro   y,   como   resultado,   el   stock   de   infraestructura general se deterioró ligeramente, afirma la economista.

Luego sostiene que Uruguay, con una pequeña economía abierta sujeta a grandesshocks   macroeconómicos,   precisa   de   un   “grado   adecuado   de   flexibilidad   delmercado   laboral   para   permitir   la   reasignación   sectorial   de   trabajadores   a   losempleos   necesarios   para   el   crecimiento   de   la   productividad   (microflexibilidad)

 Y para mantener el empleo en un nivel alto (macroflexibilidad)”.En relación con ese asunto, agrega que el incremento de la población es bajo en comparación con países de alto crecimiento en una etapa de desarrollo similar. Al mismo   tiempo,   aunque   la   provisión   cuantitativa   de   la   educación   uruguaya   se encuentra   alineada   con   la   de   ese   grupo,   la   calidad   de   su   capital   humano   “está rezagada”.

En   tal   sentido,   insiste   en   cuanto   a   que   un   mercado   laboral   “fuerte,   flexible   y equitativo es clave para apoyar el crecimiento inclusivo frente al bajo crecimiento de   la   población   y   la   disminución   de   la   participación   en   la   fuerza   laboral”.   Eso ayudaría a la asignación de mano de obra a sectores de alta productividad.

A   modo   de   llamado   de   atención,   Cha   incorpora   otro   aspecto,   por   fuera   de   lo estrictamente económico. Si bien la delincuencia en Uruguay sigue siendo reducida en   relación   con   los   pares   de   la   región,   el   reciente   aumento   en   las   tasas   de criminalidad   debe   abordarse   “antes   de   que   se   vuelva   macro crítico   o   afecte   la percepción sobre la aplicación de la ley”.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino