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Paro armado en Colombia: "Si no te paras, bala"

Paro armado en Colombia: "Si no te paras, bala"

Las guerrillas colombianas retan a Iván Duque, convocan un paro violento de 72 horas y amenazan a toda la población: "Personal que no acate nuestra advertencia, serán objetivo militar"

No se trata de una huelga general al uso, con piquetes y clavos regados por las carreteras para obligar a cumplirla. El "paro armado", convocado por las guerrillas colombianas, supone quemar cualquier medio de transporte que no acate su orden y tomar drásticas represalias, que pueden llegar hasta la muerte. La orden es clara, si no paras, bala.

Ya empezó a incinerar coches, motos y autobuses la organización criminal más pequeña, el EPL (Ejército Popular de Liberación), que se adelantó a las demás y decretó su propio paro desde este 12 de febrero, concentrada en la región norteña de Catatumbo, departamento de Norte de Santander, fronteriza con Venezuela.

El ELN (Ejército de Liberación Nacional) y las disidencias de las FARC-EP, por su parte, organizaron el suyo entre el viernes 14 y el próximo lunes 17. Los primeros, en todo el territorio nacional; los segundos, solo en el departamento del Cauca, al oeste de Colombia.

"Que la población permanezca en sus viviendas y sitios de trabajo, pero que no tenga que ver con el transporte terrestre, fluvial y aéreo", señaló un subversivo eleno, en el vídeo que difundieron por redes sociales para anunciar la decisión. Rodeado de hombres uniformados y armados de fusil, también advirtió que quienes decidan circular, protegidos por las caravanas que organiza el Ejército en las zonas más conflictivas, sufrirán las consecuencias de "dejarse utilizar para sabotear el paro".

El Comando Central de las disidencias de las FARC-EP, en su comunicado para unirse a la iniciativa, indicó que "personal que no acate nuestra advertencia, serán objetivo militar por nuestras unidades".

De ahí que en Corinto, departamento del Cauca, donde son muy fuertes ambas bandas terroristas, las personas entrevistadas por este diario aseguran que nadie osará enviar a sus niños al colegio, acudir al trabajar o salir a la calle en esos días. "Hay que preservar la vida. Aunque la Gobernación obligue a los centros educativos a abrir sus puertas, no creo que vayan alumnos ni profesores. Cuenta más la vida", indica un funcionario del ayuntamiento, que pide no dar su nombre.

"Estoy seguro de que al final serán muy pocos los que se atrevan a abrir los comercios porque luego esa gente [la guerrilla] te espera cualquier día que salgas del pueblo y te hacen algo", indica un comerciante. "También, si uno mueve el carro [coche] o la moto, si no te la queman ahí mismo, sus milicianos toman la foto de la placa y otro día le prenden fuego".
Hasta el momento, no han dado las razones concretas para protestar ni elegir precisamente esas fechas y no otras, al margen de retar al gobierno de Iván Duque, incapaz hasta el momento de conjurar la arremetida de las diferentes guerrillas que han ocupado el terreno que dejaron las antiguas FARC y están cada vez más fortalecidas, gracias, en buena medida, tanto a la expansión del narcotráfico, principal fuente de finanzas, y al santuario venezolano donde residen los altos mandos y pueden entrenar tropas.

"Estamos inconformes porque interrumpe la vida cotidiana de los habitantes. Hay mucha tensión, mucho temor y desde el viernes, todo estará cerrado", le dijo a este diario, en conversación telefónica, un vecino de El Tarra, epicentro del ELN en el Catatumbo, región selvática y cocalera. "Mejor todos quietos".

Aunque el Presidente Duque y su ministro de Defensa, Carlos Holmes, aseguraron que las Fuerzas Militares garantizarán la movilidad en todo el país, aumentando su presencia en las carreteras, y que los transportistas que sufran pérdidas podrán cobrar los seguros, las primeras quemas del EPL evidencian que no podrán cumplirlo en la Colombia periférica donde las guerrillas son fuertes.

"Lo más pobres y los más alejados de los centros de poder, veredas y pueblos alejados, ya están sufriendo la violencia que genera el paro", analiza para EL MUNDO Álvaro Jiménez, columnista de la revista Semana. "El ELN pretende mostrar que existen, que tienen fuerza, es un paro para su propia gente y para decirle al país que son un actor relevante, sin darse cuenta que muestran la irrelevancia que la violencia tiene para la mayoría de este país", agrega quien participara en el pasado en conversaciones de paz con dicha guerrilla. "A la gente le importa un bledo lo que pase en una vereda de Ábrego, de Hacarí [Norte de Santander ambos]. Lo único que van a conseguir es que ganen las posturas que piden militarizar y derechizar la mentalidad de este país".

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